Columnas

 

 
Hablando Claro, Noviembre  2010

 DE LO QUE NADIE QUIERE HABLAR EL ACCESO A LA VIVIENDA  Arquimedes Federico
CULTIVOS TRANSGENICOS NI SOSTENIBLES NI RESPONSABLES Horacio Brignone
LA FORMULA por Eduardo Aliverti
LA DECISIÓN por Eduardo Aliverti

 Hablando Claro, Octubre  2010

DE QUÉ PODEMOS HABLAR HOY? por Horacio Brignone 30-10-2010
QUIEN DETERMINA LA MUERTE DE NUESTROS CIUDADANOS? por Adrián Vitali
¿CUÁL ES? por Eduardo Aliverti 9-10-2010
CARADURAS por Eduardo aliverti 2-10-2010
OTRO INTENTO GOLPISTA EN LA REGIÓN, por Horacio Brignone 2-10-2010
SR OBISPO KORGE CASARETTO, ¿para cuándo la defensa de la familia y la vida de los trabajadores? por Nicolás Alessio  2-10-2010

 Hablando Claro, Septiembre 2010

 HOY VENGO CARGADO DE FRASES, por Arquímedes Federico 25-9-2010
¿NOTICIAS DOMINANTES? por Eduardo Aliverti 25-9-2010
ANGIOPLASTÍA, por Enrique Lacolla 18-9-2010
DARWIN ADVIERTE SOBRE EL GLIFOSATO, por Horacio Brignone 18-9-2010
EL CLUB DE LA PELEA, por Eduardo Aliverti 18-9-2010
SALUD por Eduardo Aliverti 11-9-2010
BAJO TECHO, por Eduardo Aliverti 4-9-2010
LOS GUARDIANES DEL STATU QUO  por Horacio Brignone 4-9-2010

 Hablando Claro, Agosto 2010

EN EL BAILE por Eduardo Aliverti 28-8-2010
ZANCADILLAS por Enrique Lacolla 21-8-2010
LA INSEGURIDAD Y LA SEGURIDAD TIENEN LA MISMA RAÍZ Por Adrán Vitali 21-8-2010
¿RAZONES PSICOLÓGICAS? Por Eduardo Aliverti14-8-2010
TODOS SOMOS GARANTES DE NUESTRAS PROPIAS GARANTIAS por Adrian Vitali 7-8-2010
TRANSPARENCIAS por Eduardo Aliverti, 7-8-2010
LAS MOMIAS por Enrique Lacolla, 7-8-2010
ECONOMIA Y RELIGION por Horacio Brignone, 7-8-2010

 

Hablando Claro, Julio 2010

EL TALON DE HIERRO por Enrique Lacolla 24-7-2010
EL VACIO por Eduardo Aliverti, 24-7-2010
DISCRIMINACION Y DERECHOS por Arquímedes Federico, 17-7-2010
EL VENCIDO, por Eduardo Aliverti, 17-7-2010
LOS DEMAGOGOS DE LA MORALINA por Enrique Lacolla 10-7-2010
PENALES Y PARTIDOS por Manolo La Fuente, 3-7-2010
COMPARACIONES  por Eduardo Aliverti, 3-7-2010
CIUDAD MALDITA por Arquímedes Federico, 3-7-2010

 

Hablando Claro, Junio 2010

LA MEDIDA DE LAS COSAS, y Keynes  (Daniel Bensaid “in memoriam”) por Horacio Brignone 26-6-2010
CONMOCIONES por Eduardo Aliverti 26-6-2010
FUTBOL POR IZQUIERDA por Manolo La Fuente 19-6-2010
CONEXIONES por Eduardo Aliverti 12-6-2010
PUENTE CORTADO por Horacio Brignone 12-6-2010
“EL DEFENSOR DEL PUEBLO ES UN DELANTERO” por Manolo La Fuente 12-6-2010
"SE OYE RUIDO DE PELOTA" por Manolo La Fuente 5-6-2010
LOS QUE CRISPAN por Eduardo Aliverti 5-6-2010
5 TITULOS AFANADOS AL TANGOpor Arquímedes Federico 5-6-2010

 

Hablando Claro, Mayo 2010

EL DIA DE LAS ESCARAPELA  por Eduardo Aliverti, 29-5-2010
UNASUR  y un desafío por Horacio Brignone, 29-5-2010
DE ALGUNAS COSAS NO SE HABLA por Arquímedes Federico, 22-5-2010
ENTRE NOSOTROS, por Eduardo Aliverti, 22-5-2010
APORTE AL DEBATE SOBRE MODIFICACIONES A LA LEY DE MATRIMONIO CIVIL por Nicolás Alessio y Grupo Sacerdotes Enrique Angelelli Córdoba 15-5-2010
LAS COSAS SE CUENTAN SOLAS, 15-5-2010
LA "BENDICION" ARGENTINA por Horacio Brignone, 8-5-2010
LO MÁS IMPORTANTE por Eduardo Aliverti,  8-5-2010
HUMO SIN CHIMENEA Y ESCONDIDOS A LA VISTA por Arquimedes Federico 8-5-2010

 

Hablando Claro, Abril 2010

ELITISMO VS. PARTICIPACION por Horacio Brignone,  24-4-2010
SENDEROS QUE SE BIFURCAN por Eduardo Aliverti,  24-4-2010
LO IMPERIOSO por Eduardo Aliverti,  17-4-2010
EN LA EDUCACION, PARA MUESTRA BASTA UN BOTON por Manolo La Fuente, 10-4-2010
LA ALTERNANCIA TEMÁTICA por Eduardo Aliverti,  10-4-2010
DONDE ESTA EL PILOTO por Horacio Brignone,  3-4- 2010
O QUÉ SERÁ? Por Eduardo Aliverti,  3-4-2010
LA GUERRA ESTABA ESCRITA por Manolo La Fuente,  3-4-2010

Hablando Claro, Marzo 2010

LAS AGUAS BAJAN TURBIAS por Arquimedes Federico,  27 -3- 2010 
ROSA, ROSA  ¿Qué maravillosa? por Manolo La Fuente,  27-3-2010
NO TAN SOLOS por Eduardo Aliverti,  27-3-2010
 

 


 CULTIVOS TRANSGENICOS ni sostenibles ni responsables
por Horacio Brignone 27-11-2010
 
Todavía conmovido por los hechos de Formosa. ¡Heridos con flechas! Hemos retrocedido a la edad media, cuando los europeos ocupaban territorios indígenas a sangre y fuego.  ¡Balas contra flechas!  
¿Cómo se computará este pasivo a la hora del  balance económico de la extensión de la frontera agrícola?
Me preguntaba también ¿Cómo lo metabolizarán quienes hoy desgarran sus vestiduras frente a la visión de los muertos y apenas ayer acompañaban a la Sociedad Rural y asociados en las rutas? 
Al inicio de ese sabotaje, precisamente en marzo de 2008, el gobierno nacional hacía publico a través de la Jefatura de Gabinete, un documento crítico titulado: “EL AVANCE DE LA FRONTERA AGROPUECUARIA Y SUS CONSECUENCIAS” con citas de algunos de los más reconocidos científicos argentinos en la materia como Walter Pengue. 
Por estos días el mismo Pengue, junto el Dr. Andrés Carrasco y otros 7 científicos de Estados Unidos, Brasil y el Reino Unido acaban de publicar probablemente el más completo trabajo de investigación (*) que desmonta, documentadamente, todos los mitos construidos en torno a las supuestas ventajas de la utilización de semillas transgénicas indisolublemente asociadas a los agroquímicos …. Incluida la siembra directa, la preservación del suelo, las supuestas mejoras cuantitativas comparadas con las semillas y laboreo, tradicionales, o el ahorro de energía, entre otras construcciones mediáticas.  
En sus palabras, se trata del “resumen de evidencia científica que demuestra que la soja transgénica y el herbicida de glifosato que esta está diseñada para tolerar, son insostenibles desde el punto de vista de la agricultura, el medio ambiente, las comunidades rurales, la salud de personas y animales, y la economía”. 
Con el telón de fondo de los hechos de Formosa es particularmente oportuno para Córdoba donde movimientos sociales afectados por las fumigaciones acaban de presentar un proyecto, proponiendo entre otras normas, suspender las fumigaciones aéreas en toda la provincia (para quienes nos hablan de modernización, los cordobeses piden lo mismo que rige en la moderna Europa)… 
Muchos de los tópicos que aborda el trabajo fueron tratados en esta columna a lo largo del año, por caso la falacia de la rentabilidad, desde que solo se computan los papeles pintados de verde con que nos pagan, no así lo que llamaríamos externalidades, no sólo subsidios,  mantenimiento de redes de transporte o los valiosos nutrientes que se van con los granos, sino, entre otros, los costosos tratamientos oncológicos y anti alérgicos,  sobre los cuales alertara aquél encuentro de obras sociales gremiales de mediados de año.  
Un dato interesante que recoge el trabajo tiene que ver con una cuestión tratada en esta columna hace pocas semanas: la generación de supermalezas y los 200 millones de litros que se esparcen cada año, tan solo de productos con glifosato…  
Hoy Carrasco, Pengue y los demás demuestran que “Se llega a un punto en que el glifosato ya no es eficaz, por grande que sea la cantidad aplicada, y los agricultores se ven obligados a retomar la faena de utilizar antiguos herbicidas tóxicos como el 2,4-D.”…
 
“En los Estados Unidos [el primer conejillo de indias de MONSANTO] las malezas resistentes al glifosato aparecieron primero en el sur y es aquí donde su impacto ha sido más intenso. En Georgia, decenas de miles de acres de tierra de siembra han sido abandonados después de quedar infestados de amaranto resistente al glifosato.
Un artículo del New York Times confirmaba que los agricultores «están siendo obligados a fumigar los campos con herbicidas más tóxicos, a cortar las malezas a mano y a volver a adoptar métodos que requieren más trabajo, como el arado de forma regular».  
Eddie Anderson, -cita el artículo-  un agricultor que ha utilizado la siembra directa durante 15 años pero que ahora planifica volver a arar, afirma: «Estamos donde estábamos hace 20 años”….
Yo agregaría: estamos peor…  La evolución nos enseña que las especies desaparecidas ya no regresan y hoy lidiamos con nuevas familias de supermalezas, en constante aumento.
 Pero tampoco  los muertos integran el balance, por caso el joven de 17 años fallecido de leucemia en Carcarañá que se sumó al fallecimiento de otra muchacha de 21 años por cáncer, la semana anterior, disparando una autoconvocatoria de 2000 personas en la plaza pública el pasado domingo en una situación cuyo final todavía está abierto.  
El jueves 25 bajo una fuerte presión popular,  el municipio de Puerto General San Martín sancionó una ordenanza que prohíbe fumigar en los campos que todavía quedan dentro del ejido urbano, escuelas e instituciones … En Ibarlucea, San Lorenzo y prácticamente todo el gran Rosario se registran movilizaciones…. 
Anoche mismo hubo en Rafaela una convocatoria para debatir sobre este tema…
 Esta noche hay otra en la localidad cordobesa de Brinkman, con la presencia del médico cordobés Medardo Avila (Médicos de Pueblos Fumigados).. 
Es decir, el problema está eclosionando por debajo y los distintos gobiernos están corriendo el inútil riesgo de que el tema les explote en las manos, tan solo por prestar demasiada atención a los lobbys y operadores que pululan por legislaturas y ministerios, en muchos casos hipotecando su futuro político por pura ignorancia. 
Personalmente pude decirle a la vicegobernadora y a la principal espada del binnerismo hace menos de un mes que, aun viéndolo desde un mezquino punto de vista electoralista, el tema está de tal modo internalizado en la mayor parte de la población, que sabe o intuye que algo no anda bien, que cualquier medida de protección va a ser bien recibida... 
Apenas estaba recogiendo palabras de uno de los más reputados científicos y estudiosos del tema en nuestra provincia, Rafael Lajmanovich:  
" ... Es un error subestimar las alertas que dan los lugareños, ellos son rehenes de un modelo productivo poco sustentable y debieran ser el primer llamado de atención para productores, políticos y científicos."
 Hoy la nueva investigación aporta elementos difícilmente contrastables, pero aun así, Carrasco y Pengue, en el epílogo, invitan a abrir el debate… y ya nadie podrá decir que no le avisaron. 
 

DE LO QUE NADIE QUIERE HABLAR EL ACCESO A LA VIVIENDA por Arquímedes Federico 27-11-2010

 

Antes de entrar en tema, no puedo dejar pasar el anuncio hecho por  este aggiornado Nerón que es el “Intendente” Schiaretti relativo a la demolición de lo que debería haber tenido por destino el Hogar de Ancianos y el Hogar Escuela.

Anuncio del que planteo dos cuestiones y que no son menores para desarrollar en otro momento un análisis más acorde a la escala de esta columna:

Una es que tuvo, en todos los medios on line de nuestra ciudad, la misma presencia y tratamiento que la emisión de ON para poder concluir las obras el shopping Villa Allende Paseos y Compras.

Y segundo, entiendo que demoler esas obras es el mejor homenaje que se le puede hacer en Córdoba a la Revolución Libertadora y que no debe extrañar de quien viene dicho homenaje, pues como buen funcionario menemista, va en consonancia con el abrazo y beso que se repartieron Menen e Isaac Rojas.

Ahora vamos al tema de hoy, de lo que nadie quiere hablar: el acceso a la vivienda en la Argentina del Futbol Para Todos.

Un tema en el que los unos y los otros, de un lado y del otro, mientras por abajo profundizan peligrosamente sus “diferencias”, por arriba protegen aviesa y silenciosamente el ya inocultable proceso de fragmentación social que se manifiesta en la trillada y vapuleada inequidad social.

Es en ese contexto en que el tema del acceso a la vivienda casi nadie habla o no quiere hablar.

Pero antes repasemos algunas cuestiones que se plantean desde el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos o el artículo 14bis de nuestra Constitución Nacional y más acá, el artículo 58.Vivienda de nuestra Constitución Provincial: Todos los habitantes tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna, la que, junto a los servicios con ella conexos y la tierra necesaria para su asentamiento, tiene un valor social fundamental.

Haciendo hincapié al referirse a ciertos principios que deberían regir las políticas habitacionales: 1) Usar racionalmente el suelo y preservar la calidad de vida, de acuerdo con el interés general y las pautas culturales y regionales de la comunidad; y 2)Impedir la especulación.

Con este contexto ¿cómo podemos seguir tolerando la ausencia de una verdadera política de Estado o en todo caso poner en duda las reiteradas expresiones de bienestar que nos anuncian quienes nos gobiernan?

Tanto el Gobierno Nacional como el nuestro, el provincial, han esquivado llamativamente la existencia del problema en cuestión.

En el caso del provincial las ventas de tierras fiscales en beneficio de la especulación inmobiliaria estando presente desde el banco oficial una interesante línea de créditos hipotecarios, ponen en evidencia mis observaciones.

Recordemos, además, que siguen pendiente en este contexto las ejecuciones hipotecarias que hoy son tema del Congreso Nacional y que llevan casi 10 años de postergaciones.

En el 2006 la entonces diputada del ARI, Marta Maffei, anticipó que esa bancada respaldará el proyecto que suspende las ejecuciones y destacó que "con estos 90 días los diputados tendremos tiempo de buscar una solución definitiva a los deudores que son más de 100 mil".

Como vemos, evidencias de mis afirmaciones, sobran.

Ahora bien ¿Cómo se manifiesta esta ausencia de políticas de viviendas?

Para algunos en una postergación indefinida de los jóvenes en abandonar el techo paterno y para otros, en un hecho evidente e incuestionable, la expulsión de las familias jóvenes fuera de sus centros urbanos naturales. La demostración está en el bajo crecimiento poblacional de la ciudad de Córdoba en contraposición al de Salsipuedes, La Calera, Mendiolaza, etc.

Expulsión que coloca a estos jóvenes presos de un injustificado y costoso estilo de vida en tiempo y recursos que al ser de erogación mensual será posible mientras sus ingresos se lo permiten.

Cualquier cambio negativo en la economía del país, significará de consecuencias impredecibles e indeseadas.

El boom económico que ya lleva generosamente varios años de existencia y preanuncia otros muchos más y que engendró otro en el sector inmobiliario, no consiguió generar absolutamente nada más allá de las viviendas económicas e insalubres que no dejan de ser un espacio para una corrupción disfrazada de dádiva y política barata o la construcción de costosas unidades habitacionales para la especulación inmobiliaria y dirigidas a sectores de alto recursos económicos.

Hoy, cuando ese boom inmobiliario empieza a mostrar su agotamiento, los denominados desarrolladores, comienzan a mostrar su verdadera naturaleza.

Después de haber destruido irremediablemente sectores urbanos característicos resulta que ahora están “afligidos”.

Esta apreciación se desprende de lo escuchado en las conferencias del Salón del Mercado Inmobiliario, que se llevó a cabo la semana pasada en La Rural y que ponen sobre la mesa algunas de las cuestiones que hasta acá los unos y los otros venían ocultando.

Su “aflicción” está en la baja rentabilidad, la escasez y el alto costo de los terrenos, la saturación del mercado, la inflación en los costos de la construcción debido a la inflación y la necesidad de crédito...amén de otras cuestiones planteadas como bajar los costos laborales o que para tener crédito hipotecario haya que volver a alguna forma de indexación.

Hasta el punto de que se planteó lisa y llanamente la necesidad de un cambio de paradigma.

Uno de los aspectos enunciados y al que hacía referencia hace a la esencia del problema y es el alto costo de los terrenos.

Tiempo atrás traía a esta columna la denuncia que la ONG Giros, la misma que hoy ha encontrado un terreno fértil en el Concejo Deliberante de Rosario al impulsar una Ordenanza que prohíba por aquellos pagos los barrios cerrados.

Decía que esta ONG denunciaba la existencia en Rosario de "una trama donde la concentración económica se encarna en la fragmentación física de la ciudad".

"Un solo grupo económico es dueño  del 9 por ciento de Rosario".

Ese grupo —según Giros— "posee ya 1.444 hectáreas en las zonas más estratégicas de la ciudad y, si el cálculo se hace sobre la superficie urbanizada, el número del monopolio asciende al 13 por ciento".

Córdoba ciudad no está ajena a esta concentración y especulación de la tierra y por lo tanto al esquivo, mentiroso, interesado y cómplice discurso de nuestro gobernantes.

Para terminar puedo afirmar que el acceso a la vivienda no forma parte de los zarandeados Derechos Humanos.

 

 LA FORMULA por Eduardo Aliverti 13-11-2010

 

Sí, hay una fórmula que, por lo general, no falla nunca: cuando en política aparece o se muestra todo embarrado, sencillamente se trata de ver quiénes son los favorecidos, interesados u ocultos tras el barro. Y es que, además, suelen estar a simple vista.

La semana ya pintaba muy revuelta, porque se sabía que el debate presupuestario era, quizá, la última gran oportunidad figurativa del año para la oposición. No debería ser así, en tanto puede haber variadas aristas para continuar polemizando con el Gobierno. Pero tienen el problema de que, si no es en el Congreso, no rebotan en ninguna parte. La jefatura opositora la ejercen los grandes medios, no los que fungen explícitamente como dirigentes opositores. Y encima, cuando éstos repercuten por fuera del ámbito parlamentario, es para peor. Así sucedió con el abandono de Reutemann, ido del denominado Peronismo Federal sin previo aviso; lo cual, vale tener presente, es así en forma literal: la noche del martes, el santafesino se juntó con parte de la mesa chica de ese rejuntado y se despidieron cual besito de buenas noches-mañana te llamo. Pero lo que pasó a la mañana es que largó un comunicado con la explicación de haberse quedado sin nafta para seguir ahí, por causas que, según es invariable en él, no dio a conocer. El hecho se sumó a los confusos signos de Solá, a quien la muerte de Kirchner pareció revelarle que el pueblo está en otra parte; y al silencio de De Narváez, quien mediante ese recurso, se especula, estaría sugiriendo que descubrió lo mismo. La jugada de Reutemann dejó con el traste hacia el norte no sólo a sus ahora ex compañeros de una ruta que, tal vez o con seguridad, nunca existió. También quedaron desacomodados los parlantes mediáticos del antikirchnerismo, que ya venían de un golpe severo con la definición de Scioli acerca de que seguiría donde Cristina lo necesitara. Reutemann aparecía entonces como el único Menem blanco en quien depositar las últimas esperanzas. Para el establishment, en voz muy baja o ya algo subida, el resto de los “peronistas federales” no cotiza en bolsa; el hijo de Alfonsín apenas si podría ser aspirante a concejal de Chascomús si no portara ese apellido; y Macri no les garantiza nada, tanto por su carencia de alcance nacional como por su incapacidad de gestión. El firmante no tiene el más mínimo propósito de plegarse a la bandada de conjeturas que desató la defección de Reutemann. Es una figura de la que, hace años, se pretende encontrar genialidades ajedrecísticas detrás de cada gesto o silencio que perpetra, cuando nada indica la existencia de talento político, o volumen de poder, superiores a los del Gardiner mendocino. Este país casi siempre depara sorpresas que invitan a no ser tajantes en los pronósticos, es verdad. Sin embargo, con esa salvedad, lo concreto hasta ahora es: a) que a la derecha se le cayeron los amasijos de torre con alfil, depositarios de sus complicadas esperanzas; y b) que en consecuencia se imponía distraer la atención en algún otro flanco del tablero.

Y ese costado, obvio, fue el Congreso. ¿Qué podía hacer la oposición frente a la realidad, fielmente objetiva, del juego de pinzas en que quedó aprisionada tras la muerte de Kirchner? Veamos. Manifestación fúnebre–popular, con una extensión cuantitativa y cualitativa que no se supo o no se quiso prever. Presidenta en acción, pero aún de luto. Rechazo de la aprobación presupuestaria en medio de un funeral reciente, más prestarse a la imagen ratificatoria de que sólo les importa el palo en la rueda. Y, para coronar, demostración de que cada cual atiende su quiosco porque ni siquiera son capaces de articular una táctica legislativa. Negar a secas que, desde el Gobierno, hayan pretendido coimear a ignotos opositores para favorecer el consentimiento al Presupuesto suena tan ridículo como descartar que ante semejante laberinto la oposición haya aprovechado a sus ignotos para inventar que quisieron coimearla. Y del mismo modo: puede asomar verosímil un intento oficialista a fin de quebrar al bando de enfrente con la Banelco. Pero también se manifiesta racional preguntarse para qué querría el Gobierno exponerse a ese riesgo, respecto de un tema en el que no le va la vida, ni muchísimo menos. Lo peor que le puede pasar es tener que manejarse con los recursos ampliados de los fondos 2010, en medio de una economía que a priori no sufre, ni hoy ni en el mediano plazo, tempestades estructurales de ninguna índole (excepto, tal vez, según sea el grado de la devaluación brasileña). Como todas éstas no son más que hipótesis, volvamos al principio deductivo de origen: observación y listo.

De acuerdo con tal parámetro, se mira y está Carrió presentándose como solitaria virgen incorruptible. Pinedo, un caballero de derechas, manda presa a buena parte de su propia tropa por haberse ausentado del recinto, en lugar de aportar para derrotar al oficialismo. Stolbizer carga contra Carrió. Los peronistas federales directamente no dicen mu, todavía enfrascados en si Reutemann es Maquiavelo redivivo o un cuidador de lechones. Y Clarín –fracasada al cabo aquella cena en que Magnetto intentó alinear a la patrulla, con la exigencia de que definieran algún liderazgo de algún tipo– se fue a apostar a la “ropa vieja”, como le decían las abuelas al rico mejunje ése que se integraba con las sobras: denuncias de coimas, investigación, institucionalidad, autoritarismo, provocaciones, crispación y la descarada operatoria para voltear a Boudou. ¿Con eso se da imagen de saber gobernar en un futuro? No, claro. Pero se entretiene, porque es la forma que les queda para producir realidad. En cierto sentido, no deja de ser una paradoja aleccionadora. Apostaron al bardo para zafar de ese intríngulis producido por la desaparición del tipo que les ordenaba el discurso. Y aconteció el haber demostrado, ellos mismos, que si lo de las coimas fuera cierto, resulta que se dejaron comprar. ¿Será ésa la calidad institucional con que aspiran a restaurar la República?

Antes de que todo esto volviera a desnudarse, se murió Massera. Una mayoría de las necrológicas periodísticas –con excepción del diario bahiense La Nueva Provincia, en tanto quintaesencia del fascismo criollo– habló del deceso de uno de los más grandes hijos de puta de la historia argentina. Sádico, verdugo, ladrón, megalómano, apropiador de bebés, símbolo máximo del terrorismo de Estado, aspirante a César post–dictatorial, fiestero de la ESMA. No quedaron adjetivos ni figuras descriptivas que no se le endilgasen justicieramente a este esperpento en realidad indescriptible, incluso por parte de los medios que le fueron serviles durante su horrendo apogeo. Lo que faltó, asimismo con las excepciones consabidas, es recordar que fue todo eso en función de un proyecto criminal para dejar al país en manos de sus mandantes civiles, de una clase dominante que chorreaba sangre de intereses económicos. Y que necesitaba de los genocidas para imponerlos.

Cambiaron los tiempos y esa derecha insaciable está sin partido militar. Los juzgaron, los condenaron, los indultaron, los desindultaron, volvieron a condenarlos y están presos. Les bajaron el cuadro de su fábrica de asesinos. Se quedaron sin armas. Sin grupos de tareas. Sin sótanos. Sin descargas eléctricas en la vagina de las embarazadas. Sin carne quemada. Se quedaron sin Massera. No hay nada que celebrar. O sí: lo que parece ser una creciente conciencia social, o activa, en torno de cuáles fueron las causas capaces de engendrar a monstruos de ese tamaño.

 

LA DECISION por Eduardo Aliverti

 

En cierto aspecto, la semana después ha sido aun más significativa que la de la muerte.

Impacto, emoción, sorpresa e incertidumbre fueron los cuatro términos que dominaron la escena hasta que el duelo concluyó formalmente. Los dos primeros se definen por sí solos. El tercero remitió a la multitud congregada; en particular, a su impresionante componente juvenil e inorgánico. Y el cuarto consistía en algunas pocas, concretas y categóricas preguntas que, aunque íntimamente puedan haberse formulado ya al poco rato de conocida la noticia, fueron expuestas recién con el correr de los días (excepto por algunos salvajes, que se permitieron obviar el dolor y arreciaron con formulaciones intimidantes). ¿Cuáles serían, puestas en acción política, las consecuencias del impacto emocional en la Presidenta? ¿Qué pasaría hacia la interna del peronismo y de la oposición? ¿Qué, sobre todo, ante la ausencia de Kirchner al comando de su hiperquinético sinfín de relaciones y decisiones cotidianas? ¿Y qué con la actitud de alguna gente del palo propio, de imagen viscosa e inmersa en movidas o gestos sospechosos de querer abrirse o molestar? Sería irresponsable, por supuesto, pretender respondida esta serie de interrogantes –a los que se suman los del asombro por la multitud autoconvocada– cuando el muerto permanece fresco. Sin embargo, y para pesar de la derecha que festejó o abrigó expectativas inequívocamente favorables en su primera impresión inconfesada, la semana después arroja signos que son los que esa derecha no quería encontrar. ¿O sí?

Según todas las fuentes obrantes y confiables, Cristina dijo “dos días de duelo y el lunes a trabajar”. En traducción libre: el lunes ya van a ver. Y fue así. Salió en cadena nacional siendo que una probable mayoría esperaba pausa de “recato”; no actuó un falso vivo; arrancó diciendo que eran las 17.40, para dejar clarita su decisión de no mentir(se) ni siquiera en la hora exacta que en que diría lo que dijo. En un discurso en el que le bastaron cinco minutos totales para transmitir un corazón tan partido como arremetedor, avisó que lejos de ser su momento más difícil era, apenas sencillamente, el más doloroso. En traducción obvia: estoy hecha mierda, pero no me impide gobernar. Y eligió el cierre, además de detenerse en el agradecimiento especial a los jóvenes, para anunciar que gobernaría más que nunca, y hacia igual itinerario, en homenaje a su marido. Esta cronología de su primera aparición verbalizada no es una adhesión ideológica. La incluye, pero antes que eso es una constatación objetiva de que marcó la cancha a cuatro días de que su compañero de toda la vida se muriera de golpe y a su lado. Tan objetivo como que al día siguiente estaba en Córdoba, bajando línea con la integración de autopartes argentinas en el nuevo modelo de Renault. Y como que horas más tarde hacía lo mismo en el análisis de los 600 mil millones de dólares que los yanquis derramaron sobre el universo económico dominante, munidos de su maquinita de emitir billetes y sin que nadie les pregunte por su déficit fiscal. Si querían saber sobre el estado depresivo de la Presidenta, ahí la tuvieron. Actuada, sincera, mentirosa, natural, como cada quien quiera. Pero lo objetivo es eso: Presidenta al mando.

Más luego, Scioli señala que estará donde la jefa de Estado lo necesite. Moyano aclara que la conductora del “Movimiento” es nada más que ella. Cobos quiere que se lo trague la tierra. En ese engendro que se denomina “peronismo federal”, sin dirección ni teléfono, aparece la fisura de un Solá –para empezar– capaz de decir que si hay tanto pueblo en la calle, llorando al muerto, por algo debe ser. Carrió prefirió seguir con su dieta, aunque parece que el Apocalipsis ya pasó porque ahora adujo que hay un buen futuro para el país. Stolbizer volcó en reemplazo de Carrió, convocando a un gobierno de “concertación nacional” (???). Duhalde confesó estar más fuerte que nunca, pero nadie le cree, empezando por él mismo. Reutemann, bien que con él nunca termina de saberse, anotició que se abre definitivamente de la precandidatura presidencial que nunca existió, salvo en la cabeza de un establishment que solamente confiaba en él o en Scioli. Y el hijo de Alfonsín, que en líneas generales mantuvo el posicionamiento más noble de todo ese mamarracho, por homenaje al apellido y porque juega a la izquierda del traidor que vicepreside no se sabe qué, quedó en situación de no se sabe qué tampoco. Para peor, visto desde el adefesio contrera; o para mejor, contemplado desde cálculos electoralistas, la perspectiva económica mundial entrega signos optimistas hacia estos lares: dólares circulantes a rabiar, baja de las tasas de interés, subida de los precios de las materias primas agropecuarias, en Brasil ganaron Lula/Dilma y los chinos no paran de demandar lo que se produce en estas pampas. Enfrente de eso, solamente queda la inflación real y en específico lo que aumenta la carne. Nada más. Pero ninguno de los confrontantes garantiza que la inflación auténtica no sería la que es si gobernaran ellos, y menos que menos ofrecerían opción a la necesidad de recomponer stock de vacas parturientas. Por último, afrontan lo que reconoció el mismísimo Jaime Durán Barba, jefe marquetinero de un Mauricio Macri que después de ver lo que pasó se habrá dado cuenta de que nunca tendrá calor popular: una viuda reciente con la personalidad de Cristina, mujer atractiva, con la oratoria que tiene, con ese retrato de sola contra todos, es imbatible en las urnas. Lo dijo el publicista de Macri.

Hasta acá, las buenas noticias. Porque lo son o porque uno las interpreta como tales. Sea como fuere, esto que se llama “kirchnerismo”, a falta de mejor definición rápida que reemplace a “las necesidades e intereses populares van para ahí”, también tiene sus problemas. Bueno sería que no los tuviera, porque en ese caso significaría que se acabó la historia, local, pero por izquierda. Y la Historia no se acaba nunca. Siempre está en movimiento por mucho que no se lo perciba, como ocurrió en los ‘90 de la rata. El mejor significante de eso, pero hay que ver si significado, son los pibes. Esos pibes que demostraron volver a creer en algo colectivo. Esos pibes entusiasmados con la política son la noticia más fascinante de la Argentina de los últimos tiempos. Pero a no hacerse los tontos, nosotros, los grandulones, deduciendo que ahora les toca a ellos. Nos sigue tocando a nosotros conducir la energía de los pibes. No hay partido militar para cubrirle el flanco a la derecha, porque en el pestañeo histórico que va de Alfonsín a Kirchner la derecha se quedó desarmada. Los pibes no están en peligro, y las condiciones objetivas son mejores que en los ’70 para seguir cambiando las cosas. Pero hay el desafío de que no se decepcionen, ahora que volvieron a creer después de tanto adulto vencido.

Y la par, en lo macro, es eso que señaló el escritor Vicente Battista en su perfecta contratapa de Página/12, el jueves pasado, al citar a Scalabrini Ortiz en 1943: “No debemos olvidar en ninguna circunstancia –cualesquiera sean las diferencias de apreciación– que las opciones que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre (el general) Perón y el Arcángel San Gabriel. Se trata de optar entre (...) Perón y Federico Pinedo”. Casi setenta años después, es lo mismo. O se está con esto, se llame como se llame, o se está con Macri, Cobos, Duhalde & Cía.

Elijan.

 

 

CON LA COMA por Eduardo Aliverti 30-10-2010

 

Dolor y festejo, salvo alguna excepción, vienen a ser como antónimos perfectos. Pero no es tan obvio que tampoco son iguales la consternación y el dolor, aunque suenen parecidos. A estos dos últimos términos volvió a usárselos casi como sinónimos. Y la diferencia entre uno y otro, más allá de precisiones semánticas, es muy importante para juzgar una de las reacciones, tal vez inesperada, ante el impacto que produce el muerto.

El dolor es patrimonio de los que sienten que con este modelo recuperaron, ante todo, antes que absolutamente nada, la posibilidad de creer en la política como un instrumento que puede servir para mejorarnos la vida, y no siempre para jodérnosla. Que hay dirigentes políticos que no viven para cagar al pueblo. Cabe interrogarse por la influencia que habrá tenido, en esta notable muestra masiva de dolor, el hecho de que Kirchner no haya parado un segundo a pesar de su salud debilitada. Todos los que, en público, le pedían que frenara, le exigían en verdad que dejara de confrontar. Porque si lo hacía, podían recortar aquello en que los afectaba. Mucho o poco, los jodía que Kirchner no parara. El tipo, como cualquiera, andaba sin detenerse por una pulsión vivencial. Vaya uno a saber cuánto de consciente era en torno de que, si no regulaba la máquina, la muerte próxima sería inevitable, o al menos una probabilidad. Pero, ¿a cambio de qué parar la máquina? ¿De dejar de ser? ¿De pasar por la vida, en vez de vivirla como a él le gustaba? La primera impresión e incluso bastante después ante la noticia de su deceso, coincidamos, fue incredulidad. ¿Por qué, si se conocía que estaba mal? Porque al líder, al referente, al conductor, en primer término no se lo imagina muerto y, después y por eso mismo, no se quiere que se detenga. Y si cumple con eso, con lo que se quiere de él, al cabo no interesa si dio la vida por su pueblo o por él mismo. Lo que importa es lo que uno quiere imaginar que hizo. Pero para eso, pequeño detalle, debe haber pasado que lo que hizo benefició a mucha gente, porque de lo contrario esa gente ni siquiera se toma el trabajo de imaginar nada. Es eso de que la memoria no consiste en lo que pasó, sino en lo que se construye de lo ocurrido. Y se construye por la necesidad de creer; que en política, para el caso, significa creer que esa necesidad fue satisfecha en buena medida. ¿A qué salió a la calle y fue a la Rosada, dolorida pero efervescente, semejante multitud? ¿A qué, nutrida por tanta gente humilde, y tantos pendejos golpeándose el corazón y surgidos desde lo que se creía la nada misma dejada por el menemato, y tanto oficinista que gana dos mangos y hasta una izquierda que sin venir del palo estaba segura de que debía estar ahí? ¿A qué, que no sea que además de lo habido hay un por haber sólo canalizable en la realidad de agarrarse de este piso? El festejo es más detectable aun. Festejan la Rural, los grandes medios, Carrió, el Episcopado, Duhalde, los genocidas, tanto ganso que llama a las radios, variados factores de poder, fachos de la clase mierda, etcéteras. Esos también son pulsión primaria en su festejo, porque, a poco que se detengan en examinar, se murió la figura que les concentraba el odio y el discurso único. Y entonces tienen dos problemas: de dónde diablos salió toda esta gente emocionada; y cómo se hace para seguir bardeando a una mujer sospechosa de no retroceder, pero encima con imagen, real o construida, de sola contra todos. Es decir: contra todos ellos. Y con tanto pibe que la banca.

Finalmente, la consternación. El “¿y ahora?”, que se escuchó por tantas vías. Hay lo especulativo de quienes tienen intereses concretos. Kirchner, quedó dicho, era el gran ordenador de la oposición, en todas sus vertientes. Su iracundia, sus provocaciones, si se quiere sus excesos, amalgamaban a la contra porque fue él, Kirchner, quien instituyó esa suerte de “péguenme, cuanto más, mejor, porque me hacen más fuerte”. Si Cristina era y es la jefa de Estado, él era, sin la más mínima duda, el jefe político. El era el barro. Era la tensión con el sindicalismo pesado, el que maniobraba con los barones mafiosos del Gran Buenos Aires, el que operaba, el ministro de Economía, el que les ponía los puntos a los generales y coroneles del establishment. En la división de tareas de la férrea sociedad política del matrimonio, la fortaleza Cristina se ocupaba de bajar las grandes líneas discursivas con una oratoria impactante. Pero el barro era él, y ahora hay que ver quién lo cubre: no necesariamente porque ella no sabría cómo hacerlo, sino porque no puede, ni debe, atender todos los frentes. De modo que el Poder –una parte del Poder– se quedó momentáneamente sin el gran interlocutor con quien trabarse en combate. Y con la mujer, esa mujer, erigida en amazona solitaria. La cosa es que tal idea de desamparo no cruza solamente al nivel dirigencial opositor. Alcanza también a los que, consternados pero desde la planicie, pasaron a preguntarse quién ordena la mugre de aquí en más. Mal o bien, lo hacía Kirchner y, tanto que lo putearon los incontinentes del “dónde iremos a parar”, resulta que él garantizaba la “gobernabilidad” desde el fango. El enorme desafío de Cristina es encontrar el reemplazo de esa administración del lodo, porque con todo no va a poder. Y acaban de debutar, consternados, ante la muerte, los dudosos de si esto no será aunque sea lo menos malo frente a la impresentabilidad de la oposición.

Si es por interrogantes y ante la impresionante manifestación popular frente al muerto, algunos deberían preguntarse por qué no habrán cumplido su farsesca palabra de retirarse para siempre de la política. Algunos deberían preguntarse por toda la militancia que les falta, antes de siquiera soñar que el pueblo llorará por ellos. Algunos deberían preguntarse si acaso no es hora de sumar con honestidad ideológica a la espectacularidad de la política real, y no a la política de la espectacularidad. Algunos deberían preguntarse si no es mejor no dejar un solo resquicio más, para liquidar la sospecha de que pueden ser la gran candidatura blanca. Algunos deberían preguntarse si no les queda algún rincón para la incertidumbre, cuando resulta que ante el muerto rindió homenaje tanto mundo del mundo del que según los grandes medios estábamos aislados. Algunos deberían preguntarse si les conviene persistir en su presentación como única salida posible y revolucionaria, al comprobar que tantos pibes movilizados prefieren militar y conmoverse con otra esperanza. Los momentos dramáticos sirven para medir la capacidad de no quedar en el lado equivocado.

Casi ayer, hace menos de diez años, esta sociedad salía a la calle con aquella clamorosa exigencia de que se fueran todos. Todos. Que no quedara ni uno solo. Hoy, mucha de esa misma sociedad volvió a las calles a llorar que se fue un político en plena actividad. Y a darle fuerza a una Presidenta. Se piense como se piense acerca de este Gobierno, nadie puede rebatir seriamente que el salto entre una y otra situación supone una mejora general de expectativas populares.

“Estoy azorada”, decía el viernes una oyente radiofónica. “Hasta el miércoles estábamos todos de acuerdo en que la inflación es un desastre, y en que ya no damos más con la inseguridad, y en que había que cuidarse hasta en el censo. Y resulta que ahora salen esta multitud y todos estos pibes a defender al Gobierno.” Ese mensaje, seguramente, es representativo de los tantos que acaban de descubrir que el país de Clarín & Cía. no es el único.

Chau, Kirchner. Pero chau así, únicamente con coma. Porque sin coma es de los miserables que estaban apurados por que te murieras. Sin coma es de esa gente que debe estar cayendo en la cuenta de que está en problemas, vista toda la otra gente que salió y dijo lo que dijo: ni un paso atrás.


 
DE QUE PODRIAMOS HABLAR HOY? por Horacio Brignone 30-10-2010

 

De que podríamos hablar hoy?  De medio ambiente, de las fumigaciones?

Imposible. Aun desde su lecho de muerte, Kirchner sigue teniendo la iniciativa y fijando la agenda.

Semanas atrás mencionaba que una de las mayores virtudes que rescataba de la era Kirchner consistía en haber habilitado el debate de temas hasta entonces vedados al gran público.

Podríamos decir que violó los códigos de la corporación política, quienes mantenían un lenguaje hacia adentro y otro hacia las masas, mientras el presupuesto lo dictaban  funcionarios del FMI, los medios naturalizaban esos mecanismos, el mercado dominaba todas la relaciones y la SIP decretaba qué era bueno y malo para la libertad de prensa, por mencionar los mecanismos más usuales. Da la impresión que todo está hoy en cuestión o en posibilidades de estarlo.

Se recuerda que Kirchner se deshizo del FMI, aunque se le enrostra que lo hizo pagándole. Desde los sectores de pseudo izquierda, a quienes, curiosamente, jamás se los oye cuestionar el capitalismo ni citar a Marx, se omite decir que fue el gobierno revolucionario de Venezuela quien adoptó idéntica decisión; y desde la runfla de la derecha, tampoco se menciona que su nuevo ídolo, Lula, hizo lo propio.

Temas que hasta entonces sólo se podían encontrar en medios  alternativos, marginales, pasaron a formar parte del debate de amplios sectores de la dirigencia. Quien osaría hablar de la SIP? El gobierno no solo instaló ese debate sino que lo ganó y hoy muchos  saben como funciona ese antro manejado por  y desde EEUU, obviamente referente para Clarín y Nación pero  incluso lo fue –quiero creer que ya no- para reputados estandartes de diarios menos conservadores como Pagina 12.  

Está claro que hubo cierta tibieza inicial, –recuerdo aquél artículo de Atilio Borón titulado “Burgués sí, pero ¿reformista?…” aludiendo al conocido eslogan  “gobierno burgués y reformista”… Borón, hoy con mucha más cercanía al  gobierno que entonces, sugería que ni siquiera era  “reformista”. 

Hizo falta el desarrollo de un proceso desestabilizador encabezado por la Sociedad Rural que condujo al posterior fracaso electoral en las elecciones parlamentarias para que, frente a las opciones de rendición o radicalización aparecieran las mejores decisiones. Y entre ellas, la más trascendente, impulsar la sustitución de la ley de radiodifusión de la dictadura, simultáneamente desnudando el modus operandi de los medios, sin duda el arma más poderosa del stablishment mundial, contra el cual ningún gobierno se había atrevido en nuestro pais y sobreviviera para contarlo.

Claro que esta decisión no fue gratuita. Debió rectificar una anterior (me refiero al ilusorio decreto 527 del año 2005, que suspendió el cómputo de las concesiones por 10 años para los principales medios radiales y televisivos, con la peregrina idea de ganarse su favor).

Esta es una faceta de esta gestión, particularmente de  Nestor Kirchner, que destaca su capacidad de construcción, y particularmente su capacidad de rectificación, en contra de la imagen transmitida por los laboratorios mediáticos.

Vemos hoy a agrupaciones políticas, presuntamente progresistas, que impedidas de rectificar errores por la vanidad de su dirigencia o peores razones, para justificar  asociaciones injustificables, recurren a las más inverosímiles piruetas discursivas. Con demasiado grito cinematográfico, se distrae  la atención respecto de errores propios como la callada aprobación de la provincialización de los recursos naturales y el subsuelo, incorporado al art. 124 de la Constitución Nacional, el principal caballo de Troya que limita la acción del estado nacional al respecto, votado en la convención constituyente del año 1994, con el callado asentimiento de quienes hoy se presentan como abanderados de su recuperación. Recomiendo leer las actas de sesiones de la asamblea constituyente de ese año. Son muy esclarecedoras.

El ejemplo de las concesiones mediáticas, como el insostenible tren bala, entre otras, fueron autocríticas y rectificaciones en el sentido correcto, que descolocaron a lo que llamamos la centroizquierda. Decididos a diferenciarse del gobierno, frente a decisiones de corte progresista, esa toma de distancia exigía posturas más radicalizadas y evidentemente eso no estaba en sus planes. El problema es que, entonces, solo les quedó el otro espectro ideológico. 

Críticas al Kirchnerismo, muchas y no menores. Lo hemos dicho: la apuesta al capitalismo y a la teoría del derrame, confiando el bienestar del pueblo a la buena marcha de los negocios empresariales –fórmula desmentida por la experiencia histórica- y a costa de un enorme pasivo ambiental, no son datos menores. 

Pero sostengo que el aprendizaje experimentado por el oficialismo y algunas definiciones en la composición interna de un gobierno en disputa, como lo definiera Luis Delia, el estrechamiento de relaciones con esta nueva Latinoamérica, con el trasfondo de la energía transmitida por tantos concurrentes a las exequias del fallecido líder,  alientan cierto optimismo. No tengo pronósticos, ni estoy en capacidad para hacerlos, solo tengo algunos deseos, que no incluyen una propuesta común para todos, como sugieren ciertos cantos de sirena llamando ahora a la “unidad” entre el zorro y las gallinas.

Como dijo  Hugo Chavez, al regreso  de su reciente gira por Asia:

 “No hay negociación posible con la burguesía. Que no se hagan ilusiones. Intereses antagónicos. O ellos o nosotros.” 

Lo cual, dicho sea de paso,  el país  pudo ver  por TELESUR, otro dato no menor.

Y quizás pueda ser útil para responder a tu amigo, el intelectual que mencionaste en tu editorial… y a Morales Solá, quienes hablaban de la cosecha de odio…..

Si te ganaste el odio de la oligarquía, algo bueno habrás hecho.

 Hace no menos de cinco años que vengo batallando con distintas campañas, para que TELESUR simplemente pudiera verse en todos los televisores, luego que cada quien elija qué desea ver….  Encontrarme hoy con que las empresas, por disposición legal, están obligadas a brindar esa posibilidad confieso, me produce cierta satisfacción.

 

 Quién DETERMINA LA MUERTE DE NUESTROS CIUDADANOS?‏ por Adrián Vitali

 ¿Quién determina la muerte de los anónimos? ¿Dónde se decide semejante decisión? Porque el que dispara a la masa no sabe a quien le dispara individualmente. Pero si sabe que puede matar algunos de esos individuos. ¿Quién le pone precio a la vida de los ciudadanos, de los trabajadores, de los desocupados? ¿Quién es el que paga con los recursos de todos, el trabajo terminado? ¿Qué se busca con la muerte de un desconocido? ¿Sacarlo del anonimato existencial?
Con la muerte se busca marcar el territorio y determinar quien tiene el poder. Las muertes son trofeos, estandartes que se exponen y se exhiben en las calles y en el lugar que se disputan, como voluntad de poder.
El poder corrupto una  vez más, nos han usado para enfrentarse y acordar la impunidad.
Me parece que estamos en los umbrales de una lógica que no es parte del ecosistema democrático. Huele mucho a la lógica carcelaria. Que no es justamente una escuela de formación democrática. En las cárceles hay territorios liberados que los ocupan los más fuerte, los que tienen más cartel. Los que han matado más. Los dueños del poder económico y de la vida.
Como sociedad tenemos el deber de manifestarnos y de exigir a través de los mecanismos de la democracia que es la justicia; que investigue y juzgue al que disparo, al que lo contrato y a los cómplices empresariales y sindicales.
Corremos serios riesgos que esta lógica de discutir poder se vuelva a instalar en nuestra sociedad.
El mensaje que deja esta historia del martirio de Mariano Ferreyra ya la hemos vivido en la historia de nuestro país. Tenemos demasiadas muestras.
El problema es que miramos nuestro muestrario de fracaso y confusión como si no fuera propio, como si fuera algo muy antiguo que les paso a otros.
Daría la impresión que estamos condenados en nuestro propio laberinto a reincidir caprichosamente sobre nuestras frustraciones devenidas en ausencia de memoria.
A modo de conclusión, decía Protágoras, “El hombre es la medida de todas las cosas”. No permitamos que a la medida de nuestra democracia, de nuestra convivencia la determinen los violentos.

 

 

 

¿CUAL ES? Por Eduardo Aliverti 9-10-2010

 

El mundo político ya está ante o directamente inmerso en la ruta electoral. Persiste un clima de confrontación, pero, tan de a poco como en forma sostenida, queda claro el ingreso a una etapa en la que, por acción u omisión, lo propositivo reemplaza la pelea en el discernimiento popular. Y quien triunfe en esa tenida –mucho más si se tiene en cuenta que se vienen elecciones presidenciales– habrá ganado la parte sustancial. Suena obvio. Sin embargo, no lo es tanto cuando se toma nota de que, sobre todo para el país periodístico-dominante, la cosa sigue pasando por insistir sólo con la guerra de intereses. Podría decirse que el Gobierno juega a lo mismo, está bien, pero veamos algunas diferencias.

Un caso emblemático es el fallo de la Corte Suprema acerca del artículo de la ley de servicios audiovisuales que fija en un año el plazo para que los emporios se desprendan de sus medios sobrantes. El tribunal máximo determinó que el recurso de amparo presentado por Clarín es aceptable, con la condición de que se estipule un cumplimiento concreto: ponerle números a ese plazo. El dictamen admitió dos interpretaciones públicas. El oficialismo leyó como clave que la Corte ratifica la vigencia de la ley. Y la oposición, con sus jefes mediáticos a la cabeza, divulgó que la Corte derrotó al Gobierno porque, en los hechos, esto significa que el período para sacarse de encima las emisoras excedentes se prolonga (es decir: se alarga, quizá, tanto como para arribar a una derrota oficialista en los comicios del año que viene, confiando entonces en que la ley se sitúe entre una nube de gases y su derogación). Entrar en esas disquisiciones es un ejercicio políticamente inútil. Como mucho, vale la pregunta de con qué cara puede insistirse en la cita de una Justicia presionada, y en la ausencia de “calidad institucional”, siendo que –a estar por el entendimiento de la propia oposición– la Corte Suprema modificada por este Gobierno falló con criterio unánime en contra de este Gobierno. ¿En qué quedamos, muchachos? Pero lo eficaz no pasa por ahí, sino por la disposición que de aquí en más se demuestre para ver quién calza mejor en la operatividad política. ¿Clarín y sucedáneos, en la apuesta de ganar tiempo y estimular el festival de recursos de amparo al que son sensibles tantos jueces? ¿O el kirchnerismo, a través de una ofensiva práctica que deje atrás la batalla jurídica en pos de empezar ya mismo el otorgamiento de nuevas licencias de radio y televisión, de banda ancha en todo el país, de conversores para toda la población, de plantas de transmisión de TV digital por doquier, de abrir el espectro de producción de contenidos? Si el Gobierno se enreda en la mera denuncia de que el Poder Judicial no es más que una justicia de clase, antipopular, independiente sólo al efecto de satisfacer los negocios corporativos, perderá la batalla. La derecha, en ese choque dialéctico, es muchísimo más viva porque, entre otros factores, tiene precisamente los medios de comunicación para imponerlo. Pero pierde convicción cuando se la golpea con medidas conducentes. En otras palabras, si la belicosidad discursiva no se asienta en efectividades, ganará la reacción. Hay mucho ejemplo de que eso es así. La 125, sin ir más lejos. ¿Cómo fue que cualquier pelotudo terminó defendiendo los intereses de los pooles de siembra? ¿Por qué ocurrió que meterle la mano en el bolsillo a una sección de quienes más tienen acabó en que se opusieron los que tienen menos? Porque el oficialismo no supo explicarlo, es cierto; pero además, o primero, porque confió en que bastaba con lo logrado en la mejora de la economía. Se durmió. En cambio, la Asignación Universal por Hijo, al margen de sus deficiencias, reconcilió a vastos sectores populares con la retórica redistributiva oficial, en vez de arrojar a tanto conurbano bonaerense en brazos electorales de De Narváez. Lo mismo con la reestatización del sistema jubilatorio, que sacó a la clase media de la estafa de las AFJP. Frente a eso, la oposición no tiene discurso porque, muy sencillo, no tiene alternativa convincente.

Los últimos días mostraron además un rebrote de la realidad o sensación manifestadas en torno de lo que se llama inseguridad. Lejísimo de lo que fue la primera convocatoria de Juan Carlos Blumberg, altri tempi, algunos episodios espantosos, exasperados por los medios, volcaron una significativa cantidad de gente a Plaza de Mayo en renovado reclamo ¿de qué? De justicia, de protección, de ya basta. Volvió a ser conmovedor y doloroso registrar ese llamamiento desesperado, que requiere de una comprensión profunda y que, aun así, nunca llegará a lo que ocurre en las entrañas de las víctimas. Pero cuando eso se traduce a la imprescindible lectura política, ¿en qué consiste la exigencia? Las leyes ya fueron endurecidas una y otra vez. Las cárceles y las comisarías están atestadas. ¿Qué más? ¿Más presidios en lugar de obra pública, como propone El Padrino? ¿No se entiende que los dramas delictuales de las grandes urbes son universales, civilizatorios, propios de un capitalismo expulsivo cuya única posibilidad superadora pasa por acentuar inclusión en lugar de más violencia de Estado? Empero, como es casi inevitable que esa sentencia resuene abstracta, es mejor detenerse en deducciones concretas. ¿Por qué, por ejemplo, después del caso Píparo, se acabaron las salideras bancarias, de la noche a la mañana? ¿Será que el bardo producido puso en alerta a la policía que articula con los delincuentes, y a los bancos que miraban para el costado, más allá de que el problema de fondo es la subsistencia de un sistema de exclusión, de chiquitaje dinerario, en el que el manejo de efectivo cotidiano es la efectividad de sobrevivir? El círculo vuelve sobre sí mismo y, de nuevo, se trata de temas estructurales, sistémicos. Pero, como se ve, hay la chance de decisiones políticas que se adelanten a los acontecimientos, en lugar de proceder recién cuando suceden. Las autoridades deberían preocuparse por ello, especialmente en lo relativo al control sobre la policía. Y la oposición debiera mostrar que tiene un mundo mejor: ¿cuál es? Por lo pronto, la movilización de franjas populares y medias sigue revelándose como el camino más expeditivo para hallar resultados. El Gobierno presenta un modelo que a veces da respuestas y a veces no. Pero los medios y sus dirigentes opositores no las dan nunca. Es un punto en el que puede volverse al enfrentamiento entre el oficialismo y “el campo”, como prototipo de la distancia entre lo que se exige y quiénes tienen mayor o menor capacidad de aplicarlo. La derrota frente a los campestres parecía que se llevaba puesto al Gobierno, hace poco más de dos años. Y ocurrió que, entre el reenvión de iniciativas oficiales y la insolvencia opositora para amalgamar fuerza política, hoy las cosas están al revés.

También sucedió en estos días la reaparición del FMI y su amenaza de sanciones a la Argentina, si no se deja monitorear, junto con presuntos aprietes de la canciller alemana en ese sentido. Casi un festín para ciertos colmillos, mientras aquí se anunciaba otro crecimiento de la actividad industrial con automotrices que ya pasan a operar en tres turnos. ¿Cuál es el país real? Puede ser que todos, con la diferencia señalada hace pocas líneas. Unos hacen; bien, mal, regular. Los otros impiden y comentan.

 

 

CARADURAS por Eduardo Aliverti 2-10-2010

Como en tantas otras ocasiones frente a hechos análogos, se reflexionó si acaso es lo correcto sumarse a las polémicas e indicaciones que condensan los embustes. Una primera respuesta es afirmativa, si se cree que el procedimiento más adecuado es manipular la trampa para desactivarla. Intentar meterse en ella, desmontar sus mecanismos, dejarla desnuda. Pero hay una segunda opción que es no pasar por ahí. Ignorar la trampa, desviarse, seguir por otro camino. Cuál de las dos decisiones es o puede ser mejor varía según el ámbito. En el periodismo –en quienes lo hacen y en quienes lo consumen– cada cual tiene su fórmula. Hay quienes caen o gustan de dejarse envolver por cuanta fullería ande por ahí. Esos no son el objeto central de estas líneas, aunque es inevitable entrarles de refilón. Más bien nos referimos a gente con ciertas inquietudes intelectuales que, sobre todo frente al momento tan particular que viven los medios de comunicación argentinos, se permite dudar acerca del detrás de las noticias; de cómo no evaluarlas sin más ni más y, finalmente, de cuánta importancia debe otorgarles. Ese proceso también alcanza a los periodistas, en tanto son, a la vez que consumidores informativos como casi cualquier hijo de vecino, gente que debe decidir. ¿Qué hago con esta noticia claramente operada, o amarillenta, o engrandecida sin justificación? ¿Procuro desmantelarla? ¿O la relativizo porque meterse ahí es hacerles el juego a quienes buscan, precisamente, su amplificación? Las respuestas que pueden darse (o la de quien esto escribe) son cambiantes según sea la repercusión que el hecho haya alcanzado.Vayamos de menor a mayor, en términos de complejidad. Si Clarín titula “Reclamo en los Estados Unidos por la campaña contra la prensa” (jueves pasado, página 11), lo más probable es que uno directamente siga de largo, sin pensarlo un segundo: ya sabe hasta el hartazgo que las informaciones de ese tipo se enmarcan en la guerra del Grupo contra el Gobierno. No aportan nada de nada respecto de la posición que se tenga tomada sobre el asunto. Y si acaso quiso curiosearse quiénes son los que “reclaman” porque la noticia menciona al “prestigioso” Overseas Press Club of America, lee uno de los párrafos de su declaración: “No podemos dejar de ver las similitudes entre los ataques (del gobierno argentino) contra la prensa y los ataques del régimen de Perón hace cincuenta años”. Bingo. Se quedaron en el tirano prófugo y, ahora sí, sólo puede continuar interesado en el punto alguien con exceso de tiempo al cohete. Si en cambio se lee que “Vuelven las tarifas de verano y la luz y el gas suben hasta 200 por ciento”, quien tenga aprecio por la buena sintaxis habrá de molestarse por lo inútilmente reiterativo de la conjunción. Pero si además o en lugar de ello encuentra que el motivo es la finalización de los subsidios aplicados al consumo invernal, se preguntará en qué quedamos: si se subsidia a los servicios, es un engañapichanga porque reprimen inflación, las tarifas son artificiales, crece la desconfianza empresaria y no se invierte; y si se quitan los subsidios, de modo coyuntural o parcial, es propender a más inflación. La gata Flora termina de deschavarse cuando se anoticia que la medida alcanzará sólo a los consumos medios y altos, que paradójicamente es lo que reclaman los propios quejosos. He ahí una trampa bastante fácil de desarticular, sin necesidad de andar esquivándola. Algunas otras se derrumban por su propio peso a las pocas horas. Fue el caso de que a la Corte Suprema le recortaban el presupuesto: era que no le aceptan el aumento solicitado. O el del director de La Nación que denunciaría un grosero pago gubernamental a Lidia Papaleo de Graiver, archivado a la primera desmentida.¿Y cómo juzgar que la “ventaja en la CTA para el candidato antikirchnerista” se lleve título central de portada; más la sección fija “del editor al lector”; más las tres páginas contiguas; más nota de opinión a cinco columnas, en torno de la “debilidad” oficial, y todo esto sin contar la ampliación radial y televisiva? Puede decirse que semejante cobertura no escondía en verdad una manipulación informativa propiamente dicha, porque los datos eran veraces al margen de cómo se los interprete. Sin embargo, ¿desde cuándo esa ubicación y extensión para la interna de una central de trabajadores a la que ningunearon durante toda su existencia? ¿Si la ventaja era para el postulante afín al Gobierno habría merecido más que alguna crónica alejada? Son decisiones editoriales, desde ya, sujetadas a un criterio político del que no viene a cuento si es sinceridad analítica o puro enfrentamiento de batalla comercial. Lo insolente es el camuflage de la independencia periodística. ¿Hay aún quien caiga en esa trampa? Como se supondría que no, o no por lo menos ante una operatoria tan evidente, conviene someterse a un episodio mucho más complicado: el discurso de Hebe de Bonafini en el cierre de la manifestación del martes, a favor de la plena entrada en vigencia de la ley de medios. En principio, construir la frase de esa manera ya significaría que uno cayó en la trampa de lleno porque el orden de los factores altera el producto. Si lo trascendente es la alocución de Hebe y no la multitud que volvió a pronunciarse en defensa de una nueva estructura mediática, estamos al horno. Ahí es donde llega a pura potencia la pregunta de si meterse o esquivar. Y la contestación, a juicio del suscripto, de que sí corresponde el debate porque las circunstancias tornaron desfavorable la gambeta.¿Cuáles circunstancias? Dos. La primera, en torno del hecho secundario mudado a principal. Convocar a la toma del Palacio de Justicia y asimilar a la dictadura una Corte Suprema, cambiada por este Gobierno, con Eugenio Zaffaroni y Carmen Argibay entre sus integrantes, a más de lo atestiguado por buena parte de sus fallos, es un disparate del que la misma Hebe pareció arrepentirse cuando dijo que, al leer en Clarín que su discurso fue el más aplaudido, se dio cuenta de haberse mandado “una cagada”. Pasto para las fieras y, aunque nadie vaya a dejar de votar al kirchnerismo por un discurso, ¿para qué esta provocación justo cuando la marcha de la economía reconcilia a sectores de clase media con el Gobierno, todavía a regañadientes? Pero lo relevante es lo segundo. Es no dejarse llevar por la desviación temática. Si se habla de Hebe y no de la convocatoria, quiere decir que los medios dominantes tuvieron algún éxito, parcial, en la guerra que más les importa: la de sus intereses afectados. No se trata del aspecto jurídico, sino de los peligros de retroceso en la consolidación de un imaginario nuevo.Debe tenerse mucho más cuidado con estas cosas. La inmensa mayoría de quienes cayeron encima de Bonafini con extrema dureza también deberían tenerlo, pero por razones éticas y morales que, es cierto, no les son exigibles a su calaña. Se pasaron la vida, y así siguen, comprando gente, presionando jueces, apretando legisladores, cartelizando precios, apoyando dictaduras, llorando en la Justicia lo que pierden en política. Hebe cometió una macana. Pero casi todos sus enjuiciadores deberían lavarse la boca antes de cuestionar a Hebe. 
 
OTRO INTENTO GOLPISTA EN LA REGION por Horacio Brignone 2-10-2010  Desde que empezamos esta columna venimos hablado del rol fundamental de los medios como intérpretes de todo acto público. En este caso es muy revelador ver con cuanta sincronización volvió a actuar la cadena privada de medios.
El Diario Las Américas, titulaba “CORREA “DICE” QUE HA HABIDO UN GOLPE DE ESTADO” y en su edición de papel, el titular era
:
“POLICIAS SE REBELAN CONTRA CORREA”, reduciendo lo ocurrido a un simple incidente o a una visión del asunto, de parte de Correa. Importaría poco la opinión de este pasquín de Miami si no fuera porque pertenece al Jefe de la SIP, organizacón que coordina  a nivel continental la línea editorial de los principales medios.
Si de muestra alcanza un botón, basta ver el principal titular de ayer del diario Clarín: “SON CINCO LOS MUERTOS TRAS LA SUBLEVACION POLICIALEN ECUADOR”. Por su parte La Nación acuñó el término “revuelta”.
La voz del interior hablaba de “insurrección policial” utilizando tambien el término “sublevación”. En ningun hablan de Golpe, en línea no solo con la SIP sino con el departamento de estado norteamericano, que tampoco habla de golpe de estado ni reconoce que lo hubiera en Honduras, aun hasta el día de hoy. Allí hubo “sucesión constitucional” porque hubo una carta de renuncia de Zelaya, demostradamente falsa,pero eso ya no importa. La noticia compite con los hechos reales.Tras el rescate, Correa relataba que en oportunidad de hablar con por lo menos quince policías, a todos preguntó si habían leido la ley que cuestionaban, que el mismo Correa sostiene los beneficia…Ninguno la había leído, todos se habian enterado por los medios. Algo muy parecido a lo sucedido en nuestro pais durante el sabotaje de la sociedad rural y  asociados… especialmente tras las modificaciones logradas en diputados…. Y lo mismo que en Ecuador, hoy se sabe, aquello fue solo un pretexto. Los medios se convirtieron, en definitiva, en la principal herramienta utilizada por las corporaciones para el control de los resortes de los paises, ellos mismos convertidos en corporaciones de intereses variados.Ecuador no es la excepción. El 20 de octubre vencerá el plazo para que los bancos que poseen medios de comunicación, se desprendan de los mismos, por disposición constitucional, bajo apercibimiento de ser puestos en subasta, dice la reglamentacion. Teleamazonas es un caso ,propiedad del Banco Pichincha. Telerama, es otro, con televisora,cable e Internet. Según el diario El Comercio, 118 accionistas deberán vender sus acciones en los medios… para lo cual se les concedió UN MES, plazo que ya está en cuenta regresiva. Y acá dicen que un año es poco para la desinversión  (aunque de hecho por lo menos serán dos,porque uno ya transcurrió)…Al respecto, se supo por estos días que ADEPA (una mini SIP argentina)(asociación de medios privados..) se reunió con diarios ecuatorianos hace una semana y ambos dijeron que tienen gobiernos autoritarios que avasallan la libertad de prensa. Lo sucedido en ecuador es una muestra de cómo solucionan sus problemas los adalides de la “libertad de prensa” Habrá que decir también que probablemente otro hubiera sido el final si no existiera un canal como TELESUR transmitiendo desde el lugar de los hechos. Es cierto que Ecuador ya venía con experiencia de otros golpes y el gobierno mandó transmitir en cadena nacional la señal del canal público todo el tiempo que duraron las maniobras golpistas, pero ese canal (ECTV) también fue atacado por bandas armadas lo mismo que otro administrado por el estdo: GAMA TV, a los cuales trataron de romperles equipos y antenas, similar a lo sucedido durante el golpe de abril de 2002 en Venezuela. El canal estatal fue la primer presa. Me parece importante ontextualizar lo sucedido para tratar de anticipar estas movidas desestabilizadoras que pueden repetirse, especialmente después del fracaso de la derecha en Venezuela, el primogénito de esta nueva Latinoamérica, con todos sus matices. Fijate, si en una elección parlamentaria, en la cual su líder principal no figuraba en las listas, el oficialismo obtuvo casi el 60% de los votos, la experiencia autoriza a pensar que con Chávez encabezando las listas presidenciales del año dos mil doce, la diferencia  será aun mayor; y nadie imagina a eso sectores,subordinándose amablemente al veredicto de las urnas. Para terminar quería referirme a un punto poco transitado, elacionado con la composición social de la masa crítica que utiliza la derecha para llevar adelante sus operaciones ya que, como se sabe, la derecha propiamente dicha es un minúsculo grupo, en general cobarde que rara vez saca la cara y manda al frente a otros por vía de distintas maniobras de manipulación, que calan mejor cuanto mayor es el grado de despolitización.
En este caso fueron policías, sector especialmente peligroso porque está armado. Por eso creo que aquí también habría que empezar a poner la lupa en la formación de nuestras fuerzas de seguridad y no solo en las academias y sus programas, en muchos de los cuales, me dicen, sobrevive aquélla teoría racista y cavernícola del carcelero italiano Cesare Lombroso, sino también en los cursos posteriores.Por caso, nos despachamos estos días con que la fundación Noble daba cursos para Jueces.  Astiz hablando de derechos humanos. Es indispensable un análisis crítico de las currículas policiales para reforzar criterios democráticos. Un policía jamás debería estar preparado para dispararle a una movilización popular, sin embargo algunas experiencias no tan lejanas indican que su formación académica no les ha impuesto mayores censuras: los muertos del 2001, Fuentealba, Kosteky, Santillán… entre otros ejemplos menos visibles. Así como reclamamos jueces para el pueblo,  también necesitamos policías para el pueblo
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SR OBISPO JORGE CASARETTO ¿para cuándo la defensa de la familia y la vida de los trabajadores? Por Nicolás Alessio 2 -10-2010 

 

Este Obispo no es un Obispo cualquiera. No solo por presidir hoy la importantísima Comisión Episcopal de Pastoral Social. Antes tuvo a cargo la de Cáritas. Son comisiones “sensibles” del compromiso cristiano, lugares que tienen que ver con la vida, la dignidad, la justicia, la economía, la política, son “estratégicas” para el Episcopado. En estos días, se da el lujo de decir que “la Iglesia pasa por un momento de prueba” al advertir que “convicciones profundas como el amor por la vida, por toda la vida ya concebida, por el matrimonio y la familia, son puestas en ridículo como si fueran concepciones retrógradas” (cfr 23 Set. 10, AICA) Cuando la Iglesia Latinoamericana y Argentina en particular, era perseguida, torturada y asesinada, el Obispo Jorge Casaretto no hablaba de una Iglesia “probada”. ¿Esta es “la prueba” de la Iglesia, tener que debatir con posiciones distintas sobre estos temas? ¿Son los otros los que ponen en ridículo a las posiciones eclesiales o es este Episcopado el ridículo? Pero hay más. Estuvo en Rio Cuarto, importante ciudad del sur cordobés en el encuentro “Repensando la Política” que reunió a unos 500 dirigentes políticos, sociales, sindicales y eclesiales. Repitiendo un discurso que no dice nada, por lo desencarnado, desideologizado y, en todo caso sumándose al coro opositor por derecha con el latiguillo de "hay que evitar personalismos que llevan a la fragmentación y reemplazar el estilo de confrontación permanente por el espíritu de fraternidad". La foto y la participación del diputado Oscar Aguad (UCR) y Graciela Camaño (Peronismo Federal) y la senadora Hilda González de Duhalde (Peronismo Federal) lo dicen todo.

Pero hay mayores hipocresías. Se está debatiendo la participación obrera en las ganancias de las empresas. Un tema sensible que directamente tiene que ver con aquellos valores que Casaretto parece querer defender: la vida, el matrimonio y la familia. Claro, se trata de la vida y la familia de los obreros. Es un dato común de la tradición en el pensamiento social de la Iglesia afirmar, no solo el derecho a participar en las “ganancias” de las empresas si no, inclusive, en su copropiedad. Veamos: son “…numerosas propuestas hechas por expertos en la doctrina social católica y también por el Supremo Magisterio de la Iglesia. Son propuestas que se refieren a la copropiedad de los medios de trabajo, a la participación de los trabajadores en la gestión y o en los beneficios de la empresa…” Cfr. Juan Pablo II Laborem Exercens 14 del 9 de 1981. Esta constante, si es que el articulado de la Constitución Nacional no fuera suficiente, debiera mover, al Obispo Casaretto y a toda la tropa episcopal, a organizar misas, marchas, ayunos, oraciones, suplicas, concentraciones, movilizaciones… tal como lo hicieron con ante la Ley de Matrimonio Igualitario. Estamos esperando.

 ¿NOTICIAS DOMINANTES?por Eduardo Aliverti 25-9-2010

Cada tanto hay que pegarse una vuelta por la relación entre lo que privilegia la prensa masiva y lo que cabe presumir como interés popular.

Decir esto puede parecer grotescamente obvio en la etapa que vivimos los argentinos: es inédita por completo al ser tan explícito, e incluso virulento, el posicionamiento político de medios y periodistas. Pero la referencia no apunta a eso, que está muy bien porque era hora de que esta actividad se despojase de su ridícula pátina de impolutez, objetividad, neutralidad y estupideces por el estilo. Sólo deben contar la sinceridad y el profesionalismo. Unos y otros estamos cruzándonos por casi todos lados, desde las “trincheras” bajo las que interpretamos dónde pararse. Vos respondés a tal o cual direccionamiento ideológico y político que tiene equis interés. Y vos a este otro. De ahí, para arriba o abajo, cuentan los antecedentes de cada quien. Y confiar, primero, o eso hace uno, en cuánto cada quien tiene tranquila la conciencia. Y después, en cuánto los destinatarios de su mensaje sabrán apreciarlo visto de esa forma; es decir, la relación entre lo que se dijo toda la vida y lo que se sostiene hoy. Empero, este choque abierto –entre órganos mediáticos y comunicadores, pero no sólo– remite al modo en que se juzgan las noticias impresas, dichas, inventadas, operadas, etcétera. El desafío expresado al comienzo, en cambio, pretende registrar cuántas o cuáles de esas noticias de actualidad interesan al público de manera auténtica, en vez de partir desde lo que los periodistas entendemos o denunciamos que hay detrás de ellas.

Por ejemplo: la prensa dominante (en tanto poder por la cantidad de medios que controla, ya que pasó a ser incierta, al menos, su capacidad de convencer a rajatabla) dio amplia cabida al hecho de que el Gobierno perdió el control del Consejo de la Magistratura. Desde veredas oficialistas –no importa con qué intensidad– podría decirse que el hecho es nimio porque se trata de un organismo reducido en cantidad, además de sometible a infinitos laberintos de internas y burocracia judicial; y que, ergo, haberle dado gran despliegue a la información es parte de las operetas opositoras para horadar al kirchnerismo. Y desde la oposición es atendible que el episodio sea (tomado como) relevante porque el oficialismo deja de timonear al cuerpo que designa y remueve jueces. Muy bien: pero esto es lo que le pasa a la noticia si se la aprecia desde los intereses políticos involucrados directamente. Por el contrario, correspondería inferir, ¿qué le pasa con esa misma noticia a la inmensa mayoría de la sociedad? Y sí: le importa un pito, empezando porque esa misma mayoría no tiene ni la más remota idea de en qué consiste el Consejo de la Magistratura. Por si acaso pudiera creerse que el ejemplo tiene tinte K, pongamos el caso de Papel Prensa. Desde ya, no cabe interrogante alguno sobre la importancia del asunto si se lo enmarca, ante todo, en las revelaciones crecientes a que da lugar la guerra entre el Gobierno y Clarín; y, después, acerca de cómo sirven esos destapes para que otra Historia Oficial incorpore más o mejores elementos en torno de la complicidad cívico-militar en la dictadura. Pero, ¿el grueso popular perdía o pierde el sueño por este tema? ¿Había o hay una demanda social respecto del prontuario de esa empresa?

No se desea, ni de lejos, sujetar la trascendencia de cuestión alguna al grado de atracción colectiva que despierte. No es eso sino lo que puede inferirse, en política, de la distancia entre la cotidianidad periodística de primera plana y lo que le importa a “la gente”. Esa contradicción fue muy nutrida en las últimas semanas. El gobierno nacional desoyó el fallo de la Corte Suprema sobre el procurador santacruceño y está claro que es un encontronazo de poderes significativo. Pero presentarlo cual síntoma de una crisis institucional gravísima, como se lo hizo, es también indicador de una manipulación informativa obscena. Del mismo modo, el caso del chileno Sergio Apablaza fue mostrado como eventual detonante de un peligroso conflicto diplomático con Chile. Hay un brete, por supuesto, porque se reclama esa extradición hace años y la Corte argentina acaba de respaldar la solicitud chilena, pero el Gobierno se ampara en lo que vaya a dictaminar la Comisión Nacional de Refugiados. Punto. ¿Delicada situación entre la Argentina y Chile? ¿Estaremos a la puerta de una ruptura de relaciones? ¿Se afectará el intercambio comercial? ¿De qué hablan? Sin embargo, para seguir la línea de razonamiento propuesta, la mirada no prioriza esas instalaciones noticiosas sino cuál es el verdadero atractivo que despiertan. ¿Alguien piensa seriamente que esas noticias adquieren un rango de inquietud social a la altura de la amplificación dada?

Tal vez vaya a ocurrir otro tanto con el peleadísimo escrutinio en la interna de la CTA. En realidad, ya pasó lo que debía suceder desde un primer examen de los medios de la derecha: hablar de una división profunda, quizás irreversible, y del cierto papelón que implica ambas listas dándose por ganadoras. La rajadura existe, por supuesto, y es verdad que no deja una buena imagen semejante discrepancia en el recuento de votos. Eso no se discute, como tampoco deberían negarse o disimularse los bochornos de la dirigencia opositora, en particular del llamado Peronismo Federal y la Coalición Cívica, cuyos combates de egos y zancadillas constantes jamás figuran a la cabeza del escrutinio periodístico. Pero acontece que el debate en la CTA lo es de un sector del progresismo. En consecuencia, los mastines se relamen si hay problemas en ese espacio y mucho más si, por carácter transitivo, pueden afectar al Gobierno. De hecho, ya comenzaron también las especulaciones a propósito de si, cualquiera sea el resultado final y ante la paridad de fuerzas, no habrá de acentuarse acaso que el kirchnerismo se recueste en la CGT como opción preferente del palo sindical. Sea como fuere, un dato saliente de la elección, junto con lo saludable de dirimir las diferencias de manera horizontal, es que concurrió a las urnas un porcentaje escueto del padrón, por debajo de lo que se esperaba (¿o hay que dejar de inflar los padrones?). Eso no va en perjuicio de todo lo que significó y aún representa la CTA como factor dinamizador de las luchas sociales y la democratización gremial, aunque pone un llamado de atención que podría asentarse en una paradoja: la poca concurrencia revelaría un conformismo mayoritario con el rumbo del Gobierno, y a caballo de eso el sector afín al kirchnerismo no habría considerado determinante asegurar la victoria con una militancia más intensa. Es apenas una hipótesis.

En cualquier caso, este sí es un dato de valía porque arriba de 200 mil asistentes electorales, si bien pocos en comparación con el total de habilitados, encarnan un compromiso social activo para cuya disección habrá que esperar un poco. El conjunto del resto noticioso, en promedio, solamente escenifica unas reseñas que les dicen casi nada a las grandes mayorías. Más bien serían la muestra de que la falta de ideas alternativas se corresponde con la necesidad de agrandar sucesos problemáticos. Y hasta de inventarlos.

 

HOY VENGO CARGADO DE FRASES por Arquímedes Federico 25-9-2010

 

Con la primera me quedaré como título de la columna y pertenece a Raymond Aron: “Los hombres hacemos la historia, pero no sabemos la historia que hacemos”

A partir de ahí 2 temas:

 

1 - Seguridad Jurídica

Pedro J. Frías: “La seguridad jurídica no encuentra buen asilo en una sociedad transgresora, que respeta las reglas según su humor. Cuando asoma la discrecionalidad y se asocia al despilfarro, la tercera “d” del paradigma es el desencanto y a veces el deshonor”

Un hombre que hace historia, en estos últimos años tuvo expresiones como las que siguen:

“En la Argentina la inseguridad jurídica es un problema constante”

Ante la pregunta periodística: “¿A qué cree que se debe esta inseguridad jurídica que reina en el país?”

Respondió: “Es una consecuencia de nuestra clase política”

En una reunión ante Luis Juez en tiempos de su Intendencia: “Lo que nosotros fuimos a reclamar no es otra cosa seguridad jurídica”

De nuevo a los medios: “…para que haya un fraude en un edificio o urbanización tiene que violarse un Código de Edificación…”

En este contexto otro hombre que también hace historia, compañero de ruta del anterior, algo más de un año atrás expresó:

“…que la entidad (que preside) no justifica ni defiende la situación de ningún emprendimiento que vaya en contra de lo que indican las ordenanzas urbanísticas vigentes en la ciudad de Córdoba”

Estos compañeros de ruta y que bastante le hacen a la historia de nuestra ciudad han ocupado hasta el presente la presidencia de la CEDUC: el primero Martín Amengual, el segundo Horacio Parga.

Pero no sólo desde allí han clamado por la seguridad jurídica. Además el primero hoy conduce la Fundación Mediterránea, y el segundo, Parga, la Bolsa de Comercio y cabeza visible de la empresa Edisur.

A qué viene este recordatorio?

Los medios locales nos anoticiaban que los grupos Edisur y Miterra presentaron la única propuesta para la reformulación de la manzana histórica del Banco de Córdoba. “Nos sorprendió haber quedado solos, creíamos que iba a haber dos o tres oferentes adicionales, incluso se comentaban algunos nombres”, reconoció Horacio Parga, de Edisur.

Dicha propuesta propone unos 85.000 m² y el “respeto” de los edificios catalogados como patrimonio arquitectónico, desarrollados con una altura de 120 metros.

Hoy por hoy, las normas vigentes autorizan hasta 21 metros pues la manzana llamada, por quienes propician este estropicio urbano, HISTORICA, es parte del verdadero Centro Histórico de nuestra Córdoba.

Siguiendo con las frases, algún tiempo atrás, los medios reflejaron estas opiniones:

Arq. Jorge A. Montenegro

“Las alturas propuestas, fuera del perfil normativo en vigencia, implican desde mi punto de vista una ruptura insolente y descontextualizada de su entorno, que responde quizá a intereses especulativos inmobiliarios y a contramano del espíritu que animó a la ordenanza 8.057”

“La implicancia socio-ambiental del pretendido centro multiuso de la manzana bancaria se resumiría en lo siguiente: de ninguna manera se trata de un proyecto urbano sustentable y de inclusión social, sino de un proyecto privado, más allá que la tierra o la manzana sea pública”

Dr. Antonio María Hernández

“En este aspecto, resulta sorprendente que el Banco de Córdoba haya convocado a un concurso internacional y que se haya dictaminado por el tribunal, sobre bases que desconocen los lineamientos legales de la ciudad”

Pero si la seguridad jurídica tan declamada se la están pasando por…, para abonar algo más las cuestiones planteadas por Montenegro y Hernández, esta manzana del Centro Histórico cordobés responde a una organización urbana producto de la aplicación de Las Leyes de Indias que en su Libro IV y como referencia de la escala con que caracterizaba la morfología y espacios urbanos podemos leer:

“…empezando por la plaza principal donde deban converger las calles que conducen a las puertas…”

“Las calles serán anchas en las regiones frías y estrechas en las cálidas…”

Como alcanzamos a deducir, los “dueños” de los negocios urbanos donde se vuelve a involucrar maliciosamente el Gobierno de la Provincia, no reconocen límites para sus ambiciones, aunque ello signifique violar la seguridad jurídica tan impúdicamente declamada.

 

2 – El conventillo llamado Tamse

 

No me voy a detener en todas las cuestiones que se han estado manejando a partir del cambio de Directorio y el alejamiento del Director de Transporte municipal pues los medios han sido más que generosos.

Me voy a quedar por un lado con la ausencia o silencio, vaya a saber, del Concejo Deliberante y el SUOEM. Ambos muy prestos a ganar los medios con otros temas no tan sensibles a los ciudadanos de a pié.

Por otro lado la falta de reacción seria de la tropilla de precandidatos que se están anotando para las elecciones municipales del 2011.

Y por último con lo que considero como muy grave y que tiene que ver con una frase o anécdota relatado por Raúl Merino sobre el consejo dado al Intendente de defender por válida y factible, el reconocimiento y pago de sólo un 80% de la demanda judicial de empleados de la empresa Tamse que se arrastra desde la época de Kammerath.

Merino destacó que tras cartón de aquel concejo el Intendente ofreció reconocer el 100% en el arreglo extrajudicial.

Sospechoso?

No me cabe la menor duda.

Razones: muchas…el subte, Innviron y….

  DARWIN ADVIERTE SOBRE EL GLIFOSATO por Horacio Brignone 18-9-2010

 

La Universidad del Litoral acaba de pronunciarse en el “caso San Jorge” y dijo lo que todos sabíamos: que el glifosato no es inocuo, no obstante, en principio, derrumbó el 90% de la estantería de los "MONSANTO boys", quienes afirmaban que el glifosato se degrada  instantáneamente.

Quedará para la anécdota la curiosa acción de la UNL enviando antes a los medios que a la justicia no ya el estudio, de 226 paginas, sino la opinión de su oficina de prensa en la cual, con una frasesita nada casual: La universidad “RELATIVIZA” los efectos del glifosato.

 Afortunadamente muchos periodistas especializados y atentos que no se comieron el amague, formularon su propia opinión en lugar de replicar la voz oficial de la conducción política de la universidad.

 Hay que saber también que aunque  la casa de estudios fue convocada para analizar los productos químicos que se utilizan en la agricultura industrial, decidió opinar tan solo de uno, al que algunos consideran el menos tóxico del paquete de cerca de veinte  agroquímicos de uso habitual.

 Metafóricamene podríamos decir que la universidad habló del arsénico pero no dijo nada del cianuro.

 Igualmente, a la luz de lo dispuesto por la Cámara de apelaciones, que imponía una demostración de la inocuidad  de esos tóxicos para levantar la prohibición de fumigar dispuesta, el trabajo de la UNL no ha hecho más que ratificar el acierto de la decisión del juez de San Jorge y, en todo caso, habrá que analizar seriamente si los límites impuestos resultan suficiente protección.

 Pero habrá que decir también que hay mucho de abstracto en el modo de presentar ese trabajo. Si a una universidad se le requiere un estudio sobre la peligrosidad del arsénico que se encuentra en el agua de consumo –para seguir con el ejemplo- sería poco útil que concluyera diciendo que el arsénico es peligroso. Para eso no hacía falta convocar a una universidad.

 Lo realmente útil es el análisis del producto y  las proporciones. Un miligramo no es lo mismo que un kilogramo.

 MONSANTO Y DOW particularmente, fueron las dos principales empresas farmacéuticas, luego convertidas en semilleras, que acompañaron la invasión del gobierno norteamericano a VIETNAM, convocadas para arrojar herbicidas y desfoliantes sobre las frondosas selvas donde se ocultaba el pueblo vietnamita. Al día de hoy todavía siguen naciendo niños con insólitas malformaciones, sin contar la variedad de cánceres vinculados a estas fumigaciones, incluso en soldados que regresaron a EEUU.

 Algunos cálculos indican que durante el transcurso de ese enfrentamiento, que duró más de diez años,  se arrojaron alrededor de 75 millones de litros de estos venenos.

Traigo a colación este dato para dimensionar las cantidades que se utilizan en nuestro país. Dependiendo de ciertas condiciones climáticas, en las campañas actuales se usarán entre 200 y 300 millones de litros, solo de presentaciones comerciales de glifosato, ¡pero en el transcurso de apenas 4 o 5 meses!. 74 millones de litros en diez años... 300 millones en medio año. El análisis de ese  dato relevante no podía faltar en la evaluación de los expertos, fácilmente accesible.

 Alguien podría pensar entonces que el problema se atenuaría reduciendi las dosis y aquí aparece un tema crucial que desnuda la insostenibilidad de este modo de producción y  tiene que ver con la generación de especies resistentes.

 Diez años atrás un litro o menos de formulaciones de glifosato por hectárea era suficiente para matar todo tipo de vegetales, excepto la soja (luego maiz y arroz) transgénica, es decir, resistentes al glifosato.

 Pero como de Darwin para acá sabemos que indefectiblemente aparecerán hierbas cada vez más resistentes, las dosis o las concentraciones (o ambas) también indefectiblemente deberán ir aumentando año tras año, hasta un punto que resultará incompatible con toda forma de vida, en un proceso irreversible. Las especies más sensibles mueren y desaparecen, sobreviviendo las más resistentes, que luego se reproducen. Así se genera una "especie resistente". Pero resulta que el ser humano es el mismo, al que se le impone respirar cada vez más veneno.

 Esto no es ningun descubrimiento. Uno de los herbicidas cuya extrema peligrosidad es reconocida aun por los más fundamentalistas es el 2-4-D. Se lo suele utilizar antes de plantar soja porque mata todo, también la soja y es altamente cancerígeno. Pues bien, uno de los proyectos en los, orgullosamente, dice estar trabajando la firma Dow (una de cuyas sucursales acaba de inaugurarse en Santa Fe) es la producción de semillas resistentes al 2-4-D….¿Se entiende? Semillas que producirán plantas que puedan soportar ser rociadas con 2-4-D, una especie de glifosato “recargado” ....

 Por estos días Clarín Rural habla de "UNA RED CONTRA LAS MALEZAS RESISTENTES", refiriendo a la aparición en el mundo de 300 malezas resistentes a “herbicidas oficialmente aceptados” (préstese atención a los términos escogidos: “oficialmente aceptados”). Sabrá dios  con qué le tirarán a esa pobre hierba a la cual ahora rebajaron a la categoría de “maleza” porque no produce dinero, convirtiendo a la biodiversidad en un arcaísmo.

 

Por desgracia el tema de la generación de especies resistentes es un concepto en general ignorado y peor aprendido, aun por profesionales de todo tipo, quizás porque proviene de la Teoría Evolutiva, desaparecida de la currícula obligatoria desde el año 95, durante el gobierno de Menem, casualmente por la misma época en que  se autorizaba la introducción de semillas transgénicas y glifosato a nuestro país y las consecuencias de ese plan de ignorancia planificada no fueron triviales.

En el año 2003, la UBA realizó un estudio para averiguar cuánto conocían los docentes en biología (de todos los niveles), respecto de la Teoría Evolutiva y en consecuencia, cómo la enseñaban.

 “Casi el 80% de los profesores de ciencias naturales evaluados contestaron desacertadamente un cuestionario sobre la teoría de la evolución (…) prevalecen ideas de sentido común y faltan argumentaciones científicas” afirmaron los investigadores del Centro de Formación e investigación en Enseñanza de las Ciencias (CEFIEC) de la UBA y el título que escogieron fue muy elocuente:,"DOCENTES APLAZADOS EN EVOLUCION". 

ANGIOPLASTIA por Eduardo Lacolla 18-9-2010

  Magnificar asuntos menores suele ser una forma de eludir la necesaria confrontación con los problemas reales que afectan a la República.

En el ruidoso, redundante  y no muy edificante panorama político argentino hubo, esta semana, un dato novedoso: la afección cardíaca del ex presidente Néstor Kirchner. Pero las resonancias del episodio son quizás más noticia que la noticia misma, ya que en ellas cabe detectar uno de los insanables defectos de nuestra política y de la política mediática: la predisposición a tomar las cosas a la tremenda y a hacer una tormenta en cualquier vaso de agua.

Este superficial catastrofismo afecta al gobierno y aun más a la oposición, aunque en este caso cabe detectarlo más bien en el bando oficialista. En efecto, de inmediato -y en la estela del desmenuzamiento del discurso mediático que muy correctamente ha instalado el programa 6, 7, 8-, tanto desde ese mismo programa como desde Página 12 y desde personeros del gobierno se procedió a enfocar con lupa y con tono admonitor la forma en que el accidente cardíaco de Kirchner había sido difundido y comentado por los medios del monopolio Clarín y otras fuentes más o menos afines a este.

Quien habla no tiene ninguna duda acerca del valor docente que el programa 6, 7, 8 ha revestido en lo referido a la clarificación de los mecanismos tramposos en los que se intenta envolver a la opinión pública. Como tampoco la tiene respecto de su contribución a la reversión del estado de ánimo de un público confundido por el discurso monocorde de los voceros del sistema. Y sigue pensando que, contrariamente a lo expresado por Jorge Lanata, el actual gobierno es la parte débil en la confrontación que lo opone a los mecanismos del sistema empresarial, oligopólico y rural que ha tenido la sartén por el mango a lo largo de las últimas décadas en este país.

Pero también entiende que la exageración y el victimismo no ayudan. Es bastante obvio que los medios del sistema recogieron el tema del problema de salud de Kirchner con una intencionalidad política, refiriéndolo a sus posibilidades de postularse o no como candidato en las elecciones del año que viene. Pero esta es una pregunta legítima, esté o no informada por cierta schadenfreude, es decir, por un sentimiento de alegría proveniente de la desgracia ajena. En todos lados la salud de los candidatos o de los funcionarios públicos de primer nivel es objeto de especulaciones, pues forma parte de los cálculos tentativos que hacen racional a la política. Que entre los más elementales y brutos de los opositores al gobierno circule o pueda circular una satisfacción perversa es un asunto de ellos. Se trata de una manifestación humana, demasiado humana, por detestable que sea; la cuestión es no fogonearla soplando sobre ella. En cualquier caso igualar, como se ha hecho, los análisis periodísticos sobre la salud de Kirchner con aquel memorable e infame “Viva el cáncer” con que se pretendía agraviar a Eva Perón en los últimos días de su vida, supone una sobreactuación innecesaria.

Por otra parte, y moviéndonos hacia una estimación más sustantiva del tema, es obvio que el ex presidente no es una figura excluyente en el actual proceso. Su mujer, la presidente Cristina Fernández, tiene una influencia igual o tal vez más importante que él en la marcha de la política. De modo que, sean cuales fueren las capacidades de prestación física y anímica que tenga el ex presidente, su puesto en la lista de postulantes a la presidencia para un próximo mandato puede quedar en cualquier caso muy bien cubierto.

El gusto por el batifondo que nos distingue políticamente no es, por desgracia, sólo un rasgo pintoresco. Es un factor que tiende a ocultar o postergar el debate de los grandes temas nacionales; hasta aquí insinuado, pero no abordado, por el entero espectro político argentino. El kirchnerismo ha dado pasos significativos para generar una reversión del estado de cosas instalado en el país desde mediados de la década de los ’70 a través de medidas como la renacionalización de las jubilaciones y el lanzamiento de la Ley de Medios Audiovisuales; pero hay que convenir en que, hasta aquí no ha podido o no ha sabido aprovechar plenamente la ocasión para generar las políticas básicas que se requieren para reformar de manera  drástica el estado de cosas. Una ley de reforma fiscal que grave progresivamente la renta y un diseño estratégico que apunte a modificar el aparato productivo para ponerlo en sintonía con un proyecto geopolítico a largo plazo son cosas que siguen faltándonos. Lo último no sucede en Brasil donde, más allá de las disputas políticas, existen unas líneas de fuerza dirigidas a construir una potencia y donde las industrias para la defensa cumplen un papel sustantivo para la propulsión de las tecnologías de punta, a la vez que suministran el sostén necesario para cumplir con las metas del diseño geoestratégico.

Por supuesto, estas críticas al gobierno nacional no suponen en absoluto un respaldo a un frente opositor que ha hecho del negacionismo y de la obstrucción sistemática a todas las iniciativas gubernamentales el meollo de una política cerril que, en definitiva y cualquiera sean sus matices, sirve a la perpetuación del estatus quo y del sistema de intereses a él ligados. Pero la necesidad de apoyar al gobierno defendiéndolo de las agresiones de que es objeto no por las cosas que hace mal o no hace, sino por las cosas que hace bien, no excluye la necesidad, casi el deber, de exhortarlo para que asuma la realización de un proyecto nacional que todavía está en pañales.

Lo cual plantea un dilema incómodo, al menos hasta que la puja electoral prevista para el 2011 haya diseñado las relaciones de fuerza que tendrán vigencia parlamentaria en los próximos años. Pues al reclamar por lo que falta nunca hay que perder de vista que de momento no hay, literalmente, opciones superiores a las que ofrecen los Kirchner; y que no parece que vaya a haberlas en un futuro inmediato. Pero, ¿podremos al menos solicitar que se despersonalicen los conflictos o que no se los reduzca a una confrontación con un grupo monopólico como Clarín, sino que se precise a este conglomerado y a este diferendo como parte del nudo gordiano que estranguló el desarrollo del país desde 1955 al 2003?

La crítica tanto como la autocrítica es infrecuente en nuestra política. Con demasiada asiduidad se revolotea en torno de asuntos cuyo esclarecimiento y sustanciación son vitales para la definición del futuro. Así, el análisis de los ’70 ha quedado reducido a una cuestión de derechos humanos, sin ingresar al examen de los mecanismos que propiciaron la catástrofe. Análisis que diría mucho acerca de la estolidez y cerrazón mental de tantos, a derecha e izquierda, y también sobre la perversidad intrínseca del sistema que ha regido y en buena medida sigue rigiendo al país.

 EL CLUB DE LA PELEA, por Eduardo Aliverti 18-9-2010

 La marcha estudiantil y docente del jueves pasado adquiere una significación especial. No es sólo por la notable cantidad de manifestantes, ni por repercutir ya en ciudades del interior, ni por haber carecido del aporte de grandes aparatos, ni porque ratificó el reverdecer movilizador del alumnado adolescente. Se trata, por más obvio que parezca, de cómo sectores populares dinámicos vuelven a apostar al Estado, a las políticas públicas, como motor de las reparaciones sociales. Y de que ahora es una apuesta manifiesta, no vergonzante.

Muy obvio, sí, pero si se lo piensa en términos históricos queda a la vuelta de la esquina aquello de que achicar el Estado es agrandar la Nación. Para constatarlo no hay que remitirse a Martínez de Hoz, ni a la rata, porque, si es por vigencia, rige que la ciudad más importante del país tiene como gobierno democrático a sus huestes sucedáneas. Gabriela Michetti (diputada nacional del PRO: con toda seguridad habrá muchos que perdieron la referencia de qué hace) acaba de decir que es una buena oportunidad para que los estudiantes aprovechen su energía, agarren el pico y la pala y arreglen, ellos mismos, los dramas edilicios de sus colegios. Es un testimonio impresionante esa frase de la ex vicejefa gubernamental porteña; cargo del cual tampoco habrá una mayoría que lo recuerde, incluyendo a quienes la votaron en 2007, porque su rol como tal fue sencillamente nulo. Refleja el pensamiento de derecha con una crudeza pornográfica que debe agradecerse, porque sirve para que nadie pueda hacerse el desentendido. Médicos y enfermeras deberían aprovechar su vocación y proveerse insumos quirúrgicos. Los albañiles de las obras públicas porteñas no tendrían que pensarlo un segundo más y gastar parte de sus salarios en la compra de materiales, para que Buenos Aires esté rápidamente bueno si es que los recursos municipales no alcanzan. Son esos fondos que según Macri bastaban y sobraban para ser Bruselas, sin necesidad de recurrir al erario nacional. Y ya que estamos, los docentes bien podrían hacer valer su espíritu combativo-solidario y colaborar con los inspectores en la requisa de los boliches. El firmante no intenta extremar un absurdo, porque de por sí el desatino de Michetti es insuperable: simplemente sigue la lógica de quien, por razones muy difíciles de digerir al estar tuteladas por la tilinguería, permanece al frente de las encuestas locales tanto en intención de voto como en imagen favorable. Una prueba más de cómo la propaganda mediática, por acción u omisión, es capaz de favorecer no ya a razonamientos reaccionarios sino, derecho viejo, a inútiles corroborados. Porque séase honesto: ¿de qué tipo de eficiencia de gestión estamos hablando si el Gobierno de la Ciudad no puede controlar que los estudiantes secundarios lo pasen por encima? Una pregunta que, tranquilamente, puede ser formulada por la derecha. A Macri lo votaron para acabar con la “vieja política”; para conducir lo público con cabeza de empresario eficiente; por la confianza en los cuadros técnicos que nunca jamás mostró, ni siquiera en campaña, pero se quiso creer que tenía. Y resulta que aparecen unos miles de pibes, dispuestos a demostrar que no son una manga de boludos irrecuperables, y se lo llevan puesto. ¿Dónde está, entonces, esa capacidad tecnocrática que iba a servir para poner en caja a tanto vago, munido de la plata que el PRO dijo le sobraba y de una masa de votantes que adujo su carácter de rico como presunción de que no robaría? ¿Dónde está? ¿Qué dirán ahora los que se encuentran con una metrópolis donde no se puede circular, con derrumbes a la orden del día, y con esas bicisendas ridículas que no se utilizan como única muestra concreta de la eficacia PRO?

Al agradecimiento a Michetti, por la india que le salió del alma sin ambages, se suma el redoble del envite. Macri bajó del avión que lo trajo de su intercambio cultural europeo, en medio de los colegios tomados, con la decisión de correr a un costado el eje inseguridad-boliches. Recibió el consejo de acentuar el combate contra el estudiantado y los docentes quilomberos (único adjetivo que procesa), como forma de refugiarse en su núcleo duro de electorado porteño conservador. Es la gente que lo vota seguro y que –¿increíblemente?– persiste en confiarle atributos presidenciales. Esa gente que no manda a sus hijos a la escuela pública; que quiere sacarse negros de encima; a la que le parecen bien las escuchas ilegales si es para controlar díscolos; creyente de que es el mejor candidato blanco, sea para la Capital o para la Patria toda, negado Reutemann e improbable de desmentir que cualquier radical no vuelva a acabar en helicóptero. Y entonces ponen más fichas ahí, y hablan de sanciones, y de que a los docentes les van a descontar los días de paro, y refuerzan la existencia de una “infiltración” en la que no creen ni ellos mismos. En lugar de no echar más nafta al fuego, acumulan tonterías incompatibles con bajar un cambio para administrar y amenguar el conflicto.

Pese a lo antedicho, sería un error grosero que esta movida se vea como una demanda sólo dirigida al macrismo. El centro, por cierto, es ése. Pero en los alrededores hay un requerimiento global, para el caso sobre el estado de la educación pública, que excede las animaladas del oficialismo porteño. En otras palabras, el liderazgo político kirchnerista y el clima de etapa local y regional –no importaría mucho cuál como causa y cuál como efecto– han liberado un brío que interpela al Poder en general. Estos pibes movilizados, como otros colectivos que ganan las calles y al igual que un proyecto para repartir ganancias con los trabajadores o el de una nueva ley de entidades financieras, son el producto de que las gentes, más gentes, se animan a avanzar contra los congelamientos ideológicos que parecían invencibles. Se adelantó, claro que sí, en haber construido algo o bastante más que otro discurso, opuesto al liberal. Pero ese mismo avance exige ahora profundizar los cambios. El Gobierno puede sentir que es subsidiario de la bronca contra factores emblemáticos de la derecha, y de la misma manera le cabe asumir que ya no es solamente carecer de retorno: las porciones sociales que alentó le piden más Estado, más intervención. Más izquierda, por qué no, así fuere por defección de la derecha antes que por convencimiento ideológico. Es lo que resultó.

A todo esto, el problema de salud vivido por Kirchner a comienzos de semana volvió a reflejar el grado de ansiedad del aglomerado opositor. Algunos aprovecharon la circunstancia para insistir con el fin irreversible de la experiencia kirchnerista. Otros, muchos, se montaron en la advertencia de que la enfermedad arterial del ex presidente es, ante todo, el producto de su carácter invariablemente enojoso, irritante, confrontador. Un cinismo a toda prueba. El mensaje no fue “pare de pelear que le hace mal”. Es “deje de pelearnos, retírese, ya está”. Es lo que les queda para agarrarse de algo, de lo que sea, a falta de la ninguna alternativa que presentan con excepción de sus espectáculos denuncistas. Aparte de ése tienen el problema de que cada vez más gente, y alguna tan impensada como los estudiantes secundarios, se suma a la pelea y no siente que le haga mal.La marcha estudiantil y docente del jueves pasado adquiere una significación especial. No es sólo por la notable cantidad de manifestantes, ni por repercutir ya en ciudades del interior, ni por haber carecido del aporte de grandes aparatos, ni porque ratificó el reverdecer movilizador del alumnado adolescente. Se trata, por más obvio que parezca, de cómo sectores populares dinámicos vuelven a apostar al Estado, a las políticas públicas, como motor de las reparaciones sociales. Y de que ahora es una apuesta manifiesta, no vergonzante.

Muy obvio, sí, pero si se lo piensa en términos históricos queda a la vuelta de la esquina aquello de que achicar el Estado es agrandar la Nación. Para constatarlo no hay que remitirse a Martínez de Hoz, ni a la rata, porque, si es por vigencia, rige que la ciudad más importante del país tiene como gobierno democrático a sus huestes sucedáneas. Gabriela Michetti (diputada nacional del PRO: con toda seguridad habrá muchos que perdieron la referencia de qué hace) acaba de decir que es una buena oportunidad para que los estudiantes aprovechen su energía, agarren el pico y la pala y arreglen, ellos mismos, los dramas edilicios de sus colegios. Es un testimonio impresionante esa frase de la ex vicejefa gubernamental porteña; cargo del cual tampoco habrá una mayoría que lo recuerde, incluyendo a quienes la votaron en 2007, porque su rol como tal fue sencillamente nulo. Refleja el pensamiento de derecha con una crudeza pornográfica que debe agradecerse, porque sirve para que nadie pueda hacerse el desentendido. Médicos y enfermeras deberían aprovechar su vocación y proveerse insumos quirúrgicos. Los albañiles de las obras públicas porteñas no tendrían que pensarlo un segundo más y gastar parte de sus salarios en la compra de materiales, para que Buenos Aires esté rápidamente bueno si es que los recursos municipales no alcanzan. Son esos fondos que según Macri bastaban y sobraban para ser Bruselas, sin necesidad de recurrir al erario nacional. Y ya que estamos, los docentes bien podrían hacer valer su espíritu combativo-solidario y colaborar con los inspectores en la requisa de los boliches. El firmante no intenta extremar un absurdo, porque de por sí el desatino de Michetti es insuperable: simplemente sigue la lógica de quien, por razones muy difíciles de digerir al estar tuteladas por la tilinguería, permanece al frente de las encuestas locales tanto en intención de voto como en imagen favorable. Una prueba más de cómo la propaganda mediática, por acción u omisión, es capaz de favorecer no ya a razonamientos reaccionarios sino, derecho viejo, a inútiles corroborados. Porque séase honesto: ¿de qué tipo de eficiencia de gestión estamos hablando si el Gobierno de la Ciudad no puede controlar que los estudiantes secundarios lo pasen por encima? Una pregunta que, tranquilamente, puede ser formulada por la derecha. A Macri lo votaron para acabar con la “vieja política”; para conducir lo público con cabeza de empresario eficiente; por la confianza en los cuadros técnicos que nunca jamás mostró, ni siquiera en campaña, pero se quiso creer que tenía. Y resulta que aparecen unos miles de pibes, dispuestos a demostrar que no son una manga de boludos irrecuperables, y se lo llevan puesto. ¿Dónde está, entonces, esa capacidad tecnocrática que iba a servir para poner en caja a tanto vago, munido de la plata que el PRO dijo le sobraba y de una masa de votantes que adujo su carácter de rico como presunción de que no robaría? ¿Dónde está? ¿Qué dirán ahora los que se encuentran con una metrópolis donde no se puede circular, con derrumbes a la orden del día, y con esas bicisendas ridículas que no se utilizan como única muestra concreta de la eficacia PRO?

Al agradecimiento a Michetti, por la india que le salió del alma sin ambages, se suma el redoble del envite. Macri bajó del avión que lo trajo de su intercambio cultural europeo, en medio de los colegios tomados, con la decisión de correr a un costado el eje inseguridad-boliches. Recibió el consejo de acentuar el combate contra el estudiantado y los docentes quilomberos (único adjetivo que procesa), como forma de refugiarse en su núcleo duro de electorado porteño conservador. Es la gente que lo vota seguro y que –¿increíblemente?– persiste en confiarle atributos presidenciales. Esa gente que no manda a sus hijos a la escuela pública; que quiere sacarse negros de encima; a la que le parecen bien las escuchas ilegales si es para controlar díscolos; creyente de que es el mejor candidato blanco, sea para la Capital o para la Patria toda, negado Reutemann e improbable de desmentir que cualquier radical no vuelva a acabar en helicóptero. Y entonces ponen más fichas ahí, y hablan de sanciones, y de que a los docentes les van a descontar los días de paro, y refuerzan la existencia de una “infiltración” en la que no creen ni ellos mismos. En lugar de no echar más nafta al fuego, acumulan tonterías incompatibles con bajar un cambio para administrar y amenguar el conflicto.

Pese a lo antedicho, sería un error grosero que esta movida se vea como una demanda sólo dirigida al macrismo. El centro, por cierto, es ése. Pero en los alrededores hay un requerimiento global, para el caso sobre el estado de la educación pública, que excede las animaladas del oficialismo porteño. En otras palabras, el liderazgo político kirchnerista y el clima de etapa local y regional –no importaría mucho cuál como causa y cuál como efecto– han liberado un brío que interpela al Poder en general. Estos pibes movilizados, como otros colectivos que ganan las calles y al igual que un proyecto para repartir ganancias con los trabajadores o el de una nueva ley de entidades financieras, son el producto de que las gentes, más gentes, se animan a avanzar contra los congelamientos ideológicos que parecían invencibles. Se adelantó, claro que sí, en haber construido algo o bastante más que otro discurso, opuesto al liberal. Pero ese mismo avance exige ahora profundizar los cambios. El Gobierno puede sentir que es subsidiario de la bronca contra factores emblemáticos de la derecha, y de la misma manera le cabe asumir que ya no es solamente carecer de retorno: las porciones sociales que alentó le piden más Estado, más intervención. Más izquierda, por qué no, así fuere por defección de la derecha antes que por convencimiento ideológico. Es lo que resultó.

A todo esto, el problema de salud vivido por Kirchner a comienzos de semana volvió a reflejar el grado de ansiedad del aglomerado opositor. Algunos aprovecharon la circunstancia para insistir con el fin irreversible de la experiencia kirchnerista. Otros, muchos, se montaron en la advertencia de que la enfermedad arterial del ex presidente es, ante todo, el producto de su carácter invariablemente enojoso, irritante, confrontador. Un cinismo a toda prueba. El mensaje no fue “pare de pelear que le hace mal”. Es “deje de pelearnos, retírese, ya está”. Es lo que les queda para agarrarse de algo, de lo que sea, a falta de la ninguna alternativa que presentan con excepción de sus espectáculos denuncistas. Aparte de ése tienen el problema de que cada vez más gente, y alguna tan impensada como los estudiantes secundarios, se suma a la pelea y no siente que le haga mal.

 

SALUD, POR Eduardo Aliverti 11-9-2010

  Debería ser asombrosa la liviandad con que se debate la toma de colegios. ¿Qué cosa tan profunda ocurrió en esta sociedad para que resulte tan alterada la apreciación de lo importante y lo accesorio? ¿O será que se trata, otra vez, de la bajada de línea impuesta por los medios hegemónicos? Lo más probable es que sea una simbiosis de ambos factores, como siempre o casi.

Con ciertas excepciones, en cualquier lugar del mundo de cualquier época los estudiantes fueron y son genéricamente sospechosos, o culpables, hasta que demuestren lo contrario. Vagancia, desatención, indisciplina, trampa, a veces violencia, son los caracteres que les confieren a priori. El periodista reniega de ingresar a campos del pensamiento que lo exceden (sociología, psicología social, entre otros, capaces de explicar ese síndrome). Ya cuando el estudiante, considerado en forma individual o a lo sumo respecto de su grupo de pertenencia, pasa a la categoría de “actividad” o, mejor dicho, de “movimiento” estudiantil, entramos en un terreno analítico que sí está al alcance de cualquiera que se tome el trabajo de pensar un poco. Ahí es cuando saltan, y/o se muestran mediáticamente, los más bajos instintos sociales, los resentimientos más profundos, las derrotas ideológicas, el dichoso enano facho. Ahí ya se trata de una masa de sujetos peligrosos y jóvenes, para peor, que amenaza no se sabe qué, pero amenaza. Gabriel Kessler, sociólogo e investigador del Conicet con muchos años de estudio sobre la “inseguridad”, reflexiona que esa palabra no es sinónimo de ruptura de la ley y, aunque la refiere al delito urbano, cómo no aplicarla al “caso” de los estudiantes. Apunta que muchas veces causa sensación de inseguridad, por ejemplo, el hecho de que haya jóvenes reunidos en la calle, que no están violentando ley alguna. En la materia toma de colegios, por cierto, podría argüirse que sí hay una violentación contra la propiedad pública o el derecho de los demás. ¿Es eso lo que inquieta a los bienpensantes alarmados? No, y no ni por asomo: los enardece que los pibes estén en la calle o movilizados, porque les altera la idea del orden básico que es custodio de sus intereses de clase. O de sus complejos de pequebús patéticos, que no encuentran la manera de que esa sangre juvenil bullente no les devuelva el espejo de su fracaso en la vida; o en su razonamiento sobre la educación. Porque hay algo muy fuerte antes que eso: resulta que todos los adolescentes de este país eran una manga de pelotudos birra-faso-videogame, desentendidos de toda impaciencia política. Y de la noche a la mañana salen de ese debajo de la tierra, y hacen asambleas; y reviven a los centros de estudiantes o ya estaban vivos y coleando y uno permanecía en su frasco; y si se nacionalizara el conflicto el propio gobierno kirchnerista podría perturbarse porque ya no sería, solamente, factura para el macrismo. ¿Dónde estaban estos pendejos? ¿Cómo no los vimos, o percibimos? Por la izquierda, a replantearse las verdades de a puño que se suponían irrebatibles. Y por la derecha, a asustarse.

Recorramos tres cuestiones, que son las que aparecen invertidas, o exhibidas de esa forma, en el orden de prioridades. La primera es la reducción temática a que unos pocos se aprovechan de la mayoría. ¿Miles y miles de pibes son un rebaño conducido por punteritos trosco-chavistas que se aprovechan de los más débiles? ¿O hay ya un clima de etapa que achica el animarse a ser indiferente? Como muy posiblemente sea lo segundo, algún previsible coro de canallas desempolvó una de las construcciones de imaginario más hija de puta que se hayan difundido con carácter masivo, desde la dictadura. “¿Vos sos del PO?” “¿Tu viejo es militante?” “¿No te das cuenta de que te usan políticamente?”, se escucha en las bocas de esos miserables que militan exacerbados, en cada una de sus inflexiones vocales, en cada uno de sus medios independientes, en honor a la pleitesía a los ‘90. Gente grande y botonaza pero tan barata, tan de no haber leído nunca nada, tan de country, tan de lo que es la derecha mersa, tan de sus sagrados derechos como automovilistas, tan sin formación, que ni siquiera tiene empacho para mostrársela más larga –Viagra de nerviosismo político mediante– a chicos de 15, 16, 17 años, de quienes ahora se descubre que en buena o alguna parte eran menos androides que lo esperado tras la prolongación del huracán menemista. Hablan desde las prerrogativas constitucionales, esos roñosos. Hablan desde el discurso de los oligopolios y desde las lógicas que remataron a la Argentina. La sinécdoque es su licencia preferida, bien que por empirismo y casi jamás por saber en qué consiste. Tomar la parte por el todo es su especialidad. Y es así que si hay rebeldía juvenil, con visos de organicidad, está en peligro el pueblo entero. Del mismo modo, el alerta de “los mercados”, una entelequia a la que jamás nominan porque implicaría blanquearle sus anunciantes al tilingaje, significa que el país está bajo grave riesgo de aislamiento internacional. Y quitarle la licencia a un proveedor de Internet es afectar la libertad de expresión. Y llamar por su nombre a algunas vacas sagradas que los protegen y emplean es persecutorio, y sinónimo de populismo autoritario.

El segundo componente, de cierta analogía con el anterior en su rol de priorizar lo aledaño, es la impunidad con que la “politización” del estudiantado sustituye temáticamente al entre temible y catastrófico estado edilicio de los colegios. Y también, al panorama general de construcción e inspección de las obras públicas y privadas. El destino causal le reservó al gobierno de Macri la impresionante ejemplaridad de un nuevo derrumbe, ahora en un boliche, de vuelta con víctimas fatales y a justo un mes del previo. Sería de una especulación política igualmente horrible no contemplar la responsabilidad de los dueños del lugar, como si una gestión municipal, o del tipo que fuere, tuviera la potestad de ser omnipresente en cada rincón, cada día, a cada hora. Pero también es como si la tragedia del boliche se le hubiese enseñoreado para decirle “es la seguridad, estúpido, y en los colegios es lo mismo mientras tu preocupación consiste en fichar a los estudiantes que hacen quilombo”.

Finalmente o ante todo, cabe invitar a un ejercicio de reflexión honesto a aquellos que manifiestan dudas respecto de esta movida estudiantil. Dejemos de lado a los operadores del miedo, la indignación o el cálculo político, a los que acaba de sumarse nada menos que Pino Solanas. Y a quienes, si se quiere y como quedó dicho, puede agregarse el propio kirchnerismo en su especulación antimacrista, mientras el conflicto no se salga de madre porteña. Dejemos de lado a los que no tienen remedio para su pavura contra el desorden, opuesto al ordenamiento que creen los hace felices mientras sus ordenadores se cagan de la risa. Hay, seguro, mucha gente que no es así, que no está así; y que elucubra si no debe haber un límite, si no es hora de decir basta porque los pibes ya fijaron la agenda y la alarma, y volver a las aulas y mantenerse alertas. Puede ser, o concédaselo. Pero al margen de esa apreciación coyuntural, ¿no es emocionante haber descubierto estas reservas insurrectas en la manga de pelotudos y víctimas que dábamos por sentada? ¿No hay que festejar que hay vida rebelde donde sólo aparecían unos tarados yermos? De parte del firmante, salud por esta sorpresa.

LOS GUARDIANES DEL “STATUS QUO” por Horcio Brignone 4-9-2010

 Asistimos por estos días a un recrudecimiento de la batalla entre el gobierno y la corporación mediática, que excede largamente la cuestión empresarial –hemos hablado ya, contrariamente a la creencia popular, del regular o mal negocio que, en sí mismos, resultan en general los medios y en particular la televisión, acumuladores de grandes deudas que los gobiernos van tapando cada tanto- pero también excede el marco nacional, tema del que se habla poco.

 Así como las dictaduras no fueron patrimonio exclusivo de argentina, tampoco lo fue la apropiación del manejo de los medios por parte del “establishment” económico.

También comentamos e insistimos respecto del libro "La crisis de las democracias” (1) publicado en 1975 que sienta las bases del neoliberalismo, escrito por un francés, un japonés y el “gurú” Samuel Huntington, por encargo de la Comisión Trilateral, un laboratorio de pensamiento integrado por los ricos más ricos del planeta de entonces. En esa obra concluyeron los expertos que era condición indispensable para la implantación del neoliberalismo tomar de control de los medios. (el informe también sugiere “usar” la inflación como disciplinador)

 Al mismo tiempo ya venían funcionando  otros órganos como la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), una especie de gremio de dueños de medios, comandada desde el año 1950 por la CIA y los medios norteamericanos. Recordemos que en ese año realizó su asamblea en EEUU, que fue calificada como un golpe de estado interno, comandado por el agente de la CIA Jules Dubois (nombre que hoy lleva su sede, ubicada en Miami) cambiándose los estatutos para adjudicar un voto a cada medio, cuando hasta ese momento era un voto por país. Así, EEUU que solo tenía un voto pasó a tener más de 400 y se constituyó en mayoría absoluta que conserva hasta el día de hoy. (2)

Desde entonces  la SIP ha venido acompañando cuanto golpe de estado hubo en la región, incluido el más reciente, en Honduras. No es casual que el sector que más bajas ha sufrido en ese país desde el golpe haya sido el periodismo, con diez asesinados sin ningún escándalo de la SIP, aunque meses antes del golpe de Pinochet la SIP sí se reunió en Santiago pronunciándose duramente sobre la falta de libertad de expresión que Pinochet repuso, como todos sabemos.

Si antes era el comunismo, desde la implosión del bloque soviético, al nuevo enemigo le han llamado “populismo”, aunque la línea rectora es la misma.

Uno de los premiados de la SIP,  Asdrúbal Aguiar, una especie de Morales Solá venezolano, lo expuso de este modo: Existen en latinoamérica dos tipos de gobiernos: las democracias occidentales republicanas y las autocracias electivas. Sin necesidad de recurrir al diccionario, fácil es advertir quienes integran uno y otro grupo.

 También por aquélla época, en el año 1947, se formaba la SOCIEDAD MONT PELERIN, por iniciativa de una treintena de cerebros del liberalismo, preocupados por la disminución en la creencia en la propiedad privada y el mercado competitivo, según sus palabras.

Hayek, Friedman, Popper, entre otros, concluyeron que para lograr el avance de las ideas liberales, lo más aconsejable era incidir en los intelectuales, porque estos a su vez influirían en la opinión pública y los políticos la seguirían.

Desde entonces, vinculados a instituciones "madres" con sede principalmente en EEUU y Gran Bretaña,  se fue creando una extensa red mundial destinada a cubrir aquél  “déficit”. (3)

"Los periodistas tienen preeminencia, pero también debemos pensar en el clero, los novelistas, los caricaturistas, los cineastas, los editores y los publicistas", sugería Jonh Blundell, uno de sus sucesores.

Pues bien, también la sociedad Mont Pelerin, por primera vez llevará adelante una reunión en Buenos Aires, en abril del 2011, ¿casualmente? a comienzos de la campaña electoral.

A su vez  el principal grupo mediático en Argentina está también integrado por  capital transnacional.

Reiteradamente dijimos que Goldman Sachs es propietaria del grupo Clarín en, al menos en un 18%, también confesado por el biógrafo autorizado de Magneto, el periodista José Ignacio López.

Pero la situación de Multicanal y Cablevisión no es mejor, integrados por el grupo Clarín en un 60%, mientras que el 40% restante pertenece a un fondo de inversión norteamericano llamado Fintech Advisory. Es decir, más de la mitad (40% más 18% del 60%) de la mayoría de los cables del país son de capital norteamericano.

De modo que la pelea excede bastante el plano local y muestra que lo que hemos llamamos "la derecha" nunca actúa por su cuenta. 

Esto en alguna medida puede explicar porqué ante el intento de mover el tablero neoliberal, los medios, aunque favorecidos por el  decreto presidencial 527 del año 2005  no dudaron en declararse en guerra, en oportunidad del intento de aumentar los derechos de exportación de granos, tras lo cual, sea por vocación o producto de las circunstancias (en mi opinión una cuestión de segundo orden) lo concreto es que el gobierno terminó habilitando temas inimaginables unos años atrás y que terminan convirtiéndose en oportunidades que retan la inteligencia y honestidad de toda la dirigencia social.

Incluso este debate también cruza al movimiento que llamaríamos “ambientalista”. Así, mientras presenciamos posturas francamente objetables, como pretender convertir al campo en un proveedor de bio-combustible, una idea íntegramente importada e insostenible en el (corto) tiempo, el diario de tirada nacional más identificado con el gobierno, sistemáticamente, dedica importantes espacios a la crítica de ese modelo, al igual que otros en medios públicos. (Fabiana Bringas, en esta misma radio, sin ir más lejos)

Del mismo modo, mientras un vocero “ad hoc” de las transnacionales semilleras conduce el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, el INTI (por citar un caso reciente), que depende de ese ministerio, acaba de reivindicar en su boletín de este mes la investigación contra el “modelo MONSANTO” que llevó adelante el Dr. Andrés Carrasco,  públicamente enfrentado con  el ministro del área, especialmente por esa investigación que lo deja desnudo.(4)

 Es decir, como pocas veces el debate ideológico vuelve a estar sobre la mesa, para lo cual el contexto regional tiene mucho que ver pero no será fácil  estar a la altura del desafío, como ya lo demuestran curiosos alineamientos, por ejemplo,  en el ámbito del Congreso Nacional.

 

Notas y citas:

 1-    “The crisis of democracies”  Report of the Gobernability of democracies, J. Watanuky, S. Huntington, M. Crozier, New York University Press, 1975

2-    “La Historia negra de la SIP” (folleto de investigación): http://www.minci.gob.ve/doc/folletolahistorianegradel.pdf

3-    Mato, Daniel. THINK TANKS, fundaciones y profesionales en la promoción de ideas (neo)liberales en América Latina. En publicacion: Cultura y Neoliberalismo. Grimson, Alejandro. CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires. 2007. ISBN: 978-987-1183-69-2

Acceso al texto completo: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/grupos/grim_cult/Mato.pdf

4-    http://www.inti.gob.ar/sabercomo/sc92/pdf/sc92.pdf

 

BAJO TECHO por Eduardo Aliverti, 4-9-2010

Como siempre sucede cuando se abordan temas referidos al área de lo “institucional” –por ser muy ligeros en la definición– y no a lo que es o se interpreta como las necesidades básicas del “hombre común”, puede ocurrir en el periodista una sensación de lejanía. Un temor a extraviarse respecto de los sentimientos populares. Pero deben vencerse esas inquietudes, obviamente si hay el convencimiento de que tal distancia no existe.

Acaba de reglamentarse la ley de radio y televisión que sepulta a la dictatorial. No se trata de salarios, ni empleo, ni vivienda, ni salud (se iba a tipear “ni de educación”, pero de eso sí que se trata en forma directa). Y ni siquiera algún marciano supondría que, por fuera del ambiente del sector, hay quien recorrió los meandros de esas disposiciones técnicas. Sin embargo, nada de todo eso obstaculiza la certeza de que los argentinos vivimos con esta noticia un momento con perspectiva de histórico, si es que la sociedad, o sus sectores más dinámicos, demuestran estar a la altura de las circunstancias. Al margen de las agónicas chicanas de los grupos mediáticos monopólicos, y de sus amanuenses de la oposición parlamentaria (que han tenido alguna incorporación asombrosa), desde el miércoles pasado se abrió formalmente la puerta para que las voces públicas y emitidas sean más. Muchas más. Juzguemos si esto no es un interés que debería ser básico, y si ese interés no es acaso una necesidad; o si no debiera serlo. Los medios audiovisuales son desde hace mucho rato una parte constitutiva de nuestra cotidianidad. Se cuelan en la vida de cualquier mortal, incluyendo la de quienes los rechazan o intentan ser selectivos en su consumo. La revolución tecnológica, que es civilizatoria, no deja espacio para desentenderse de quiénes y cómo manejan los medios. Las sociedades son “habladas” e interpretadas por quienes cortan el bacalao mediático. No queda espacio para el romanticismo de la independencia comunicacional. Los multimedios son multinegocios que, aquí y en el mundo entero, manejan la producción simbólica del imaginario colectivo. Tienen empresas periodísticas y además petróleo, armas, telefonía, entretenimiento, discográficas. Son los dueños de la agenda pública. No necesariamente pautan cómo tenemos que pensar, pero sí de qué tenemos que hablar y la frontera es muy difusa. Si ese abanico no se dispersa entre más actores y si esos actores no representan otros intereses, de la escala media y baja de la pirámide social, sólo cabe esperar pueblos espectadores y nunca protagonistas. Esta es una lucha política y quien no entienda eso no entiende nada, no porque invariablemente los medios reemplacen a la política sino por el hecho de que, sin medios con discurso alternativo al dominante, no hay lucha política posible.

El desafío que se impone al entrar en vigencia la nueva ley, para los que aspiran a cambiar la lógica del Poder concentrado en pocas manos, resulta impresionante. Igual de gigantesca que la senda abierta, desde el formalismo jurídico, es la capacitación necesaria en el movimiento popular para aprovecharlo. Organizaciones sociales, universidades, sindicatos, pymes, cooperativas, entidades educativas, no tienen más excusas para dejar de preguntarse cómo están preparándose a los fines de medios de comunicación propios, y/o su realización. El reglamento de la flamante legalidad mediática brinda un marco al cual sujetarse, producto, como dato no menor, de múltiples foros de discusión desarrollados en todo el país y, desde ya, ninguneados o bastardeados por los comandantes de la torta. Hay ahí estipulaciones de todo tipo: porcentajes de producción nacional y de bajadas de satélite; concentración máxima de licencias y áreas de cobertura; regulación de la publicidad, chivos incluidos junto con ocupación de pantalla; y así de corrido hasta ocupar páginas y más páginas del Boletín Oficial. Hay que cumplirlo y sanseacabó, como toda ley; pero consumarlo, claro, requiere primero la disposición y capacidad para hacerse del medio. Más de un tercio del espectro se reservó, sencillamente, a quienes demuestren vocación de poder desde aquellas agrupaciones diversas a las que la ley de la dictadura vetaba. En otras palabras, felizmente se acabaron las acusaciones y militancias acertadas sobre y contra el viejo andamiaje leguleyo. Ahora hay que hacerse cargo de la receta del diagnóstico. A ocupar los medios. A organizarse. A saber cubrirlos con profesionalismo para poder competir versus corpulentos que ni desaparecieron ni se extinguirán, sino que afrontarán competidores. Nada de artesanías hipposas. Nada de creerse que alcanza con decir distinto si ese decir no es mejor.

Hay un parangón con la ley del matrimonio igualitario que no debe evitarse. Los homosexuales con derecho a casarse y adoptar es un logro cotejable, en primerísimo lugar, contra el tamaño del vencido. Ese derrotado se llama Iglesia Católica o bien, para no herir sensibilidades, su cúpula retrógrada. Se llama represión, culpa, vergüenza, prejuicio, discriminación. Y es susceptible de ser considerado cual interés de una minoría, del mismo modo en que la aplicación de la nueva ley de medios es pasible de concernir, únicamente, a quienes somos de esos medios. Un error patético, porque significaría perder de vista que la historia, la gran historia, se hace muchas o las más de las veces con los símbolos derrumbados; y su reemplazo por aquellos que generan utopías renovadas. Ya se conoce, pero en algunas oportunidades parece olvidárselo: marchar hacia nuevos y mejores lugares y mientras se lo hace, al consolidarse el “se puede”, animarse a más. Se puede contra la Iglesia. Y se puede contra Clarín. Ya no es cierto que varias tapas de ese diario, y sus tentáculos, basten para tumbar a un gobierno. Y si ya no es cierto, ¿quién se anima a decir que no es un avance? Bueno: Carrió, quien ha dicho que si cae Clarín caemos todos... ¿Que una corporación no pueda voltear a una gestión democráticamente electa no viene a ser la dichosa “calidad institucional” que tanto pregona la derecha? ¿Y no sería que si se puede contra ésos se puede contra otros, y que entonces hablamos de necesidades básicas siendo que llegó a reglamentarse la ley que el Poder no quería? Lograron mantener durante 26 años de democracia una de las herramientas clave de la dictadura; y como si fuera poco la violaron en provecho propio para garantizarse la cantidad de licencias de radio y tevé que se les antojase. ¿Quién tiene el tupé de decir que antes la ley y ahora la reglamentación no son un paso enorme de justicia social, que habilita otros caminos?

Importa tres carajos si ésta es una conquista derivada de obsesiones personales de la “pareja presidencial”, contra el Grupo Clarín y/o en dirección a construir un Gran Relato que les allegue votos del progresismo. Tres carajos. Se abrió la puerta. Entremos. No hay nada garantizado, pero estamos bajo techo.

 

EN EL BAILE por Eduardo Aliverti
Hablando Claro 28-8-2010

Lo que sucede en torno de Papel Prensa debe ser el tema más sencillamente complicado, y a la vez más complejamente sencillo en sus preguntas de fondo, de todos cuantos surcan la política argentina de los últimos tiempos. Y como elemento colateral puede sumársele el caso de Fibertel, porque sus rasgos informativos y semánticos son análogos. Por no decir idénticos.

Si se trata de información pura, los datos de las dos partes son tan enfrentados que, aun cuando el cotejo sea en extremo riguroso, no parece haber garantía de emerger sin dejar duda alguna. Lo solvente de la impresionante pieza oratoria desplegada por la Presidenta, en su alocución del martes pasado, fue contrastable con el testimonio de parte de la familia Graiver que Clarín y La Nación reprodujeron el miércoles. Pero esto fue refutado a su vez con la nota publicada el jueves por Tiempo Argentino, y en la que se reproduce lo que Isidoro Graiver, con pedido de confidencialidad, había confesado el 11 de junio de este mismo año: “Clarín y La Nación nos humillaron, fue un afano”, decía entonces, según se corroboró con la difusión televisiva del audio, quien menos de tres meses después señala exactamente lo contrario. La fortaleza de las pruebas documentales sólo podrá ser discernida por la Justicia. Fechas, procesos judiciales, investigaciones, tiempo transcurrido, redundan en una disección muy difícil aun para el ciudadano común interesado en el tema; siendo que, encima y al contrario de la cotidianidad de lo que ocurrirá con un servidor de red, con alrededor de un millón de usuarios, Papel Prensa no figuraba en la agenda social. Es más: podría apostarse con seguridad a que la mayoría no tiene o tenía mayor idea en torno de este conflicto, ni de en qué consiste esa empresa, excepto por registrarlo como otra escalada en la guerra entre el Gobierno y Clarín. Pero habrá que dejar para dentro de unas líneas qué se interpreta –la mayoría y uno mismo– sobre esa contienda.

Hay algunos aspectos que con honestidad intelectual deberían generar consenso unánime, si se trata de apreciar el tema específicamente. Pero es imposible que eso suceda, porque todas las particularidades están cercadas por el enfrentamiento. Detrás del principal grupo mediático del país se encolumna casi toda la oposición; e, incluso, periodistas que hace no tanto abrevaban en las fuentes del progresismo, y a los que escuchar hoy causa una impresión muy difícil de definir y tolerar. Al no haber forma, por tanto, de que unos y otros puedan o quieran escapar del corsé que les impone su posicionamiento global frente al oficialismo, o del pánico que les produce contrariar a Clarín, son inviables no ya el debate sino cualquier aspiración de elementalidad analítica. Lo más espantoso al respecto es la liviandad –por ser cínicamente suaves– con que se deja pasar que los dos diarios hablen de un clima de plena libertad como contexto de la compra de Papel Prensa, en noviembre de 1976. Eso es mucho. Demasiado. Excede, muy largamente, a toda ubicación política coyuntural. Está en un planeta donde no deberían caber ni los más furiosos adversarios de este Gobierno. Aceptar que digan esa animalada sólo puede situarse alrededor de los directivos de esos medios. De algunos de sus periodistas de cierto renombre ya se entiende bastante menos: el límite de la dignidad lo establece una paga y no el pegar un portazo rumbo a oportunidades laborales que no les faltarían, por menos plata aunque a salvo con sus espejos. De algunos dirigentes políticos pusilánimes se entiende todo. Pero de algunos colegas que ni siquiera tienen que ver con Clarín, que lo juzgan como el “débil” al que debe defenderse sin titubear y que hasta llegan a abonar la teoría de los dos demonios, para anclar su repudio al “montonerismo” kirchnerista, se acabaron los adjetivos. O no los hay.

Un segundo componente es la atrocidad del prejuzgamiento. Las opiniones no pueden ser libres si los hechos son alterados, por acción u omisión. Y el hecho concreto de lo sucedido la semana pasada es, técnicamente, uno solo: el Estado anoticia sobre una pesquisa que llevó a cabo en torno de una empresa, por un lado la eleva al arbitraje de la Justicia y por otro envía un proyecto de ley relacionado con la actividad de esa compañía. Todo lo demás es subjetivo: por qué el Gobierno se acuerda “recién ahora”, cómo no interpretar que hay una persecución contra Clarín, que detrás de esto hay la idea de Magnetto preso, y sucedáneos, es opinión. No es hecho. En consecuencia –y de allí la salvajada institucional y profesional, especialmente grave en políticos y colegas relacionados con el mundo del derecho y la investigación o escudriñamiento periodísticos– incurren en inversión de la carga de la prueba. Es el Gobierno el acusado, en lugar de esperar a que la Justicia se expida sobre la probanza documental que aquél aporta. Más aún: podría sostenerse que en verdad promueven la comisión de un delito, porque no otra cosa sería que el Estado ocultara pruebas de, como si fuera poco, una indagación que encaró el propio Estado. La más alucinante y ejemplificadora de las barbaridades, acerca de este punto, se escuchó en boca de Felipe Solá. No tuvo mayor trascendencia, vaya a saberse si porque nadie toma muy en serio lo que diga el diputado o porque en este clima puede decirse cuanto se quiera con garantía de impunidad total. Solá advirtió que mejor sería investigar cómo se conformó la fortuna del Grupo Szpolski, en derredor, agregó, de los aportes dinerarios del Gobierno. La primera obviedad es preguntarse qué tendrá que ver el culo con la llovizna, a menos que el diputado juzgue que inquirir en lo tocante a un presunto crimen elimina la obligación de hacerlo sobre otro. Pero lo más conmovedor es que Solá expide una sospecha que, si es legítima, lo compele a corroborarla, y no lo hace. Esta clase de dirigentes son los que luego hablan de seguridad jurídica y ausencia de calidad institucional.

Casi agotado el asombro moral, resta interrogarse en serio a propósito de qué hay detrás del conflicto entre el Gobierno y Clarín. Las conclusiones son muy distintas, de acuerdo con cuál de dos respuestas básicas se escoja. Una es que sólo media una repulsión mutua, cuyo comienzo puede situarse en el choque con “el campo”, y que ya derivó en una lucha muy pesada, sin retorno, en la que no habría otra cuestión que vencer al enemigo, a ese enemigo, con un nocaut humillante. En esta hipótesis, es nada menos, pero nada más, que la guerra entre un Gobierno y una corporación. Gigantesca, pero al fin y al cabo solamente una corporación. La segunda conjetura, en cambio, interpela si, en lugar o además de eso, hay una decisión firme de avanzar contra el conjunto de los intereses económicos más concentrados.

El periodista opina que hay mucho de lo primero, pero no está seguro de que el marco sea decididamente el segundo. Sí tiene la seguridad de que las condiciones objetivas están dadas para que, ya que estamos en el baile, bailemos. Y esto significa que, en lo que vaya a suceder, no interviene únicamente lo que impulse el kirchnerismo. Cuenta de qué lado se parará esta sociedad, cada uno de nosotros, frente al suceso de que, por primera vez desde la salida de la dictadura, hay la posibilidad de que la política se imponga a los grandes actores económicos.

 

LA INSEGURIDAD Y LA SEGUIRIDAD TIENEN LA MISMA RAIZ POR Adrián Vitali por

Hablando Claro 21-8-2010

¿Quiénes son los que generan la inseguridad? ¿De dónde vienen? ¿Dónde se forman? ¿Cómo se arman? ¿Son un movimiento organizado para arrancarnos las cosas que con tanto esfuerzo hemos comprado a lo largo de nuestras vidas? ¿Son una logia secreta que nos vigilan de noche y de día para despojarnos de nuestros esfuerzos?

Algunos buscan la causa de la inseguridad en las cárceles o en las villas miserias. Otros en el narcotráfico o en el color de la piel. Otros en los limpiavidrios o en los que piden monedas en las esquinas. Ahora, como intentando hacer un ensayo de una hipótesis, hay algunas estadísticas que dicen que el 90 por ciento de los presos no termino la escuela secundaria. Pero ¿Qué quiere decir esto? ¿Que las escuelas primarias y los jardines de infantes son los formadores seriales e industriales de los delincuentes que nos acechan y nos despojan? ¿Esta será la matriz de la inseguridad?

La herramienta educativa no fue creada por las sociedades para hacernos mejores y menos para ser alguien, porque en el mismo instante en el que nacemos ya no podemos dejar de ser, estamos eternamente condenados a ser alguien. Solo el 25 % tiene formación superior y secundaria y un 75% no. Es decir que con este criterio la sociedad estaría formada por un 75% de nadies. La herramienta educativa es un elemento creado por las sociedades para regular esa central nuclear de materia gris que tiene cada ser humano cuando nace que es la inteligencia. Inteligencia que es el único patrimonio colectivo de la especie humana. El problema de la inseguridad y de la seguridad radica en el uso de la inteligencia humana

Robar no es un acto simple y no cualquiera lo hace. Requiere de una planificación de un desarrollo logístico y estratégico. Requiere de coraje que no es otra cosa que una decisión intelectual. El coraje y la cobardía son decisiones intelectuales y profundamente humanas. Los que roban no son jóvenes con retrazo mental o evolutivo. No son los enfermos terminales, ni los que tienen mal formación genética. No son los discapacitados ni los jubilados que cobran la minima. No son los que están en los neurosiquiátricos, ni los que duermen en la intemperie. No son los deudores del banco mundial ni gente sin hogar. Los que roban son inteligentes. El robo es un acto premeditado, pensado, planificado y llevado a cabo. El joven que le dispara a la mujer embarazada no lo hace através de un acto irracional y salvaje. El objetivo no era dispararle era apropiarse del dinero. Y para poder cumplir con su objetivo le disparo para que soltara el dinero. Cuando esta la decisión de salir a robar, también esta la posibilidad de ocasionar daños colaterales (como el ejercito de los EEUU cuando bombar refugios de niños en zonas de conflicto bélico).

El fracaso escolar en su mayoría no es por dificultades intelectual ni por problemas de aprendizaje. La mayoría queda fuera del sistema porque el sistema es de matriz excluyente. Es un sistema muy rígido donde el centro es la disciplina y no la diversidad de los individuos. Fuera del sistema quedan muchos reactores nucleares de materia gris que es la causante de la inseguridad y de la seguridad. Esa materia gris no encausada, no controlada, no satisfecha, que se vuelve contra los ciudadanos que no fuimos capaces de modificar la matriz de la distribución de las posibilidades.

Queda demasiado potencial de materia gris fuera del sistema sin sistematizar para uso colectivo.

Y la única manera que encontramos para controlar la materia gris en poder de los excluidos es la represión.

La inseguridad crece cuando hay riquezas gozadas y publicitadas mal distribuidas. En los países más pobres hay menos inseguridad porque hay menos cosas que se ven para distribuir, para desear y para gozar.

La sociedad es una gran cooperativa intelectual que existe simplemente porque el ser humano es inteligente.

Imaginemos cuanta creatividad ha perdido nuestra sociedad, nuestro país porque nunca ha logrado descubrir toda la creatividad que tienen sus ciudadanos, solo por un problema de sistema y de mentalidades

Podríamos crear una sociedad con lugar para todos, pero por nuestro individualismo, por nuestra indiferencia, por nuestro egoísmo, hemos creado una sociedad que no nos hace orgulloso, pero desgraciadamente tampoco nos avergüenza.

Adrián Vitali

   

DE JUBILACIONES Y ZANCADILLAS por Enrique Lacolla  Hablando Claro 21-8-2010

 Porque, ¿quiénes son los que impulsan la medida y le prestan la proporción más sustancial de votos en

la Cámara? Los mismos que hambrearon a la población pasiva con jubilaciones congeladas durante más de una década, y que incluso tuvieron el tupé de rebajarlas en un 13 por ciento, durante la malhadada gestión de De la Rúa. Y, qué casualidad, en la apremiante votación del proyecto de ley que acaba de sancionar Diputados, se prescindió del único artículo que preveía de alguna manera la determinación de las fuentes de financiación de ese masivo aumento. Una de ellas podría haber procedido de un incremento de los aportes empresarios al fondo de las jubilaciones y de la creación de tributos progresivos al capital, tal como lo promovió el Proyecto Sur. Pero, curiosa paradoja, la supresión de este rubro en el articulado final de la ley no impidió a una parte de esta agrupación votar el proyecto amputado. Lo que no habla muy bien del grado de disciplina que Pino Solanas puede imponer a su nucleamiento, ya que él no votó el proyecto tal y como se lo sancionó finalmente.

 Acá se está jugando con los hechos, pero los hechos tienen una lógica irrebatible. El tema de las jubilaciones es peliagudo no sólo aquí sino en el mundo entero, al menos mientras subsista el actual ordenamiento económico de las cosas. Es decir, mientras subsista el capitalismo como clave de bóveda del sistema global. Las personas viven más tiempo, el número de trabajadores en activo que aportan a las Cajas disminuye, la evasión impositiva de las grandes concentraciones financieras es desvergonzada, el trabajo informal crece. En estas condiciones se crea un cuello de botella que estrangula, gradualmente, la posibilidad de aumentar las asignaciones a la población pasiva.

 Creo que este es un capítulo insoslayable si se quiere que el intento de reestructuración nacional se profundice; pero, con la actual relación de fuerzas en el Parlamento, posiblemente habrá que esperar a que este se recomponga en las próximas elecciones.

  Esto implica quizá una prefiguración optimista para el Frente para

la Victoria en los comicios del 2011, convengo en ello; pero, ante el espectáculo de oportunismo, fragmentación y vergonzante o vergonzoso contubernio que ostenta el frente opositor, uno quiere creer que en el pueblo llamado a elegir sus autoridades primarán la sensatez y el buen sentido.

 Colombia

  Otro punto destacado –y más positivo- que se dio esta semana fue la decisión de

la Corte Suprema de Colombia en el sentido de declarar inconstitucional el uso de bases militares colombianas por fuerzas de los Estados Unidos. Cosa que fuera acordada por el ex presidente Uribe Vélez con el gobierno de Washington. Desde luego, no hay que interpretar la decisión judicial como hecho consumado. De lo que se trató fue que la Corte entendió, con muy buen criterio, que un pacto de semejante importancia no podía ser fruto de una decisión ejecutiva y que requería de su refrendo en el Congreso para adquirir validez. De modo que será el Parlamento el que deberá decir la última palabra respecto al tema.

Atendiendo a la relación de fuerzas que se da en esa sede, la ratificación del acuerdo debería producirse, de modo que la disposición judicial no estaría haciendo otra cosa que postergar la apertura de las bases. Pero hay imponderables en política que surgen en el tiempo y que no están sujetos a la matemática de los escaños disponibles en el Congreso. Si bien no hay demasiado que esperar de Juan Manuel Santos, un político que fue nada menos que ministro de Defensa en la gestión de Uribe y que se distinguió en la aplicación de las normas de mano dura contra las FARC durante ese mandato, también es verdad que Santos se hizo notar en el pasado por algunas actitudes conciliadoras hacia la guerrilla y que no parece estar en absoluto dispuesto a seguir con el rumbo confrontador que el anterior presidente había asumido respecto de Venezuela.

 La dilación, impuesta por

la Corte colombiana, en la puesta en práctica del acuerdo militar con Estados Unidos respecto a las bases, puede servir entonces para barajar y dar de nuevo en torno de un asunto que es visto, no sólo por Hugo Chávez sino también por gran parte de los gobiernos latinoamericanos, como una injerencia peligrosísima en los asuntos de Suramérica. Veremos qué pasa.

 ¿RAZONES PSICOLÓGICAS? Por Eduardo Aliverti

Hablando Claro 14-8-2010

 ¿Cuál es el motivo profundo del desconcierto y la división en el escenario opositor, que la semana pasada acentuó los signos sucedidos en la anterior? ¿Sólo se trata de una hoguera de vanidades personales? ¿O hay algo más recóndito, que sirve para entender mejor el estado general de la política argentina?Como sea que se posicione cada quien frente al oficialismo, está fuera de duda su férrea conducción. Tiene sus grietas, claro. Acaba de mostrarlo la votación senatorial que impulsó la reforma del Indek. Del mismo modo, el entramado del conurbano bonaerense requiere de una ingeniería de transas agotadora, porque las lealtades mutan a traiciones y viceversa con una dinámica asombrosa. Pero la semblanza global del kirchnerismo, y de los sectores sociales que lo apoyan, exhibe una capacidad de determinación que fue y es fundamental para interpretar cómo se recuperó desde la derrota del 28-J. Todo lo contrario sucede en la oposición, y no sólo entre su dirigencia partidaria. El nuevo desplante de Carrió –sobre quien continúa incomprendiéndose que no hace política sino comentarismo político, pero desde un lugar que se pretende de conducción– fue un corolario de show cuyo impacto se llevó puesto, o casi, al resto de los síntomas. Todos los referentes de la derecha peronista en la casa del CEO de Clarín. Más el jefe de la Rural proclamándose cruzado patrio, en una escena patética que llegó a dar vergüenza ajena entre congéneres; y con Eduardo Buzzi queriendo despegarse, seguro pero tarde, porque anda con ambiciones electoralistas que no condicen con seguir pegado a los energúmenos que apoyó. Más Binner en plena aplicación del teorema de Baglini, en defensa de las retenciones como potestad del Ejecutivo. Más el hijo de Alfonsín, que se sumó porque lo necesita a Binner. Más que Duhalde cerró con Barrionuevo (sí, el de dejar de robar durante por lo menos dos años), y con el Momo Venegas, líder del sindicato de los trabajadores rurales que tanto gozan de una protección laboral fantástica para presentar en sociedad. Más que Carrió se enojó del todo, que era lo que todos esperaban para sacarse de encima a quien en privado definen como una colifa. Más que dio el portazo rumbo a congeniar con Reutemann y Solá. Más que sin embargo, Reutemann es el Cobos de Santa Fe y Solá no tiene estructura de pata peronista. Más que carecer de pata peronista, según reconocen todos, es someterse a gobernar un país ingobernable. Más que el hijo de Alfonsín y el conjunto del radicalismo tienen el mismo dilema y apostarían a que, llegado el caso, Duhalde los provea de un aparato por cuya vigencia nadie da dos pesos. Más que encima de eso, los radicales no saben cómo hacer para levantar la factura de haberse fugado en helicóptero. Más que Macri compra un circo y le crecen los enanos.

La secuencia precedente, antes que una enumeración subjetiva, es un ligero resumen de lo que describe el propio editorialismo de los medios de comunicación opositores. Tomada como cierta, siendo que los mismos protagonistas la ratifican con sus gestos, silencios y medias palabras, parecería que todo se reduce al campeonato de egos incompatibles. Sería como sigue, en orden de importancia cualquiera. A Duhalde sólo le importa destruir a los Kirchner: yo lo puse, y soy yo quien debe acostarlos. A Carrió sólo le importa continuar relatando el Apocalipsis inminente; mientras no pueda considerarse el centro del universo persistirá en destruir cuanto construya, y aun cuando recupere ese sitial mediático no demuestra que sabría gestionar un club de barrio. De Narváez podría fungir como Ricardo Fort en la esperanza de atrapar gilada, pero es colombiano. Reutemann sería el candidato blanco ideal, pero no quiere. Cobos es el producto de una casualidad que las urgencias opositoras aspiraron a dibujar como conductor del consenso anti K, pero hasta ahora reveló que, con toda la furia, sabe comandar discusiones en el Senado. El hijo de Alfonsín demostró una muñeca atendible para actuar y vencer frente a una maquinaria interna y decrépita, pero su figura es más obra de opción por descarte que confianza en su aptitud para jugar en las grandes ligas (a más de la imagen del helicóptero). De Solá desconfían absolutamente todos: le daría el piné marketinero, pero no dejan de verlo como un correveidile idóneo para desempeñarse cual moderado sesudo en el programa de Grondona y similares, no para imaginarlo al frente de... ¿de qué? Y queda Macri, quien, al margen de los avatares que atraviesa, supone que el peronismo de derecha no tendrá otra que rendirse a sus pies por falta de opciones; pero ya le hicieron saber que, momentáneamente, eso es producto de una fantasía que más le vale aplicar, primero, a ver cómo zafa de escuchas ilegales y derrumbes.

¿Tan complejamente sencilla es la explicación? Porque si fuera nada más que así, todo se remitiría a historias identitarias de partido, intríngulis publicitarios, engreimientos, cobardías, ambigüedad, imposibilidades constitucionales, sentimientos de venganza, soberbia. Esto es: la política casi únicamente entendida desde la psicología personal de sus actores centrales, visto desde el sumario de la oposición. Quizás haya que invertir la pregunta. La relación causa-efecto. ¿No será que, en lugar de no ponerse de acuerdo y navegar en la incertidumbre por obra de jactancias individuales y laberintos políticos, eso es el producto de no disponer de espacio para plantar un modelo alternativo al vigente? O más todavía: ¿no será que carecen de tal modelo porque saben que, dentro de los marcos de un sistema capitalista, esto que hay es lo que mejor garantiza una racionalidad conductiva sin incendios sociales? No es la primera vez que se formula esa hipótesis desde esta columna, pero el periodista siente que vale insistir. Por ejemplo: la insensatez de promover el 82 por ciento móvil para los jubilados y en simultáneo desfinanciar al Estado empujando el quite de las retenciones agropecuarias, ¿es fruto de una convicción seria de partidos burgueses serios? ¿O lo es de un mamarracho que dice por decir y que puesto a gobernar haría todo lo contrario? En otras palabras, ¿esta gente de la oposición se siente en condiciones de asegurar un capitalismo más solvente que el instrumentado por los Kirchner? ¿O el punto es que no articulan una alianza estable porque se saben ineptos para encarar semejante desafío?

No hay que confundir estos interrogantes con la avanzada de grandes emporios de la economía, en su exigencia de que la oposición cargue las pilas para vencer al oficialismo a beneficio de sus intereses corporativos e insaciables. Magnetto y la Rural, ya se sabe, están diciéndoles a los figurones opositores que se dejen de joder, porque así como vamos pierden de ganar más plata. Pero las figuritas quedan mudas porque el tiempo no es menemista. Ergo, no tienen espacio social para largarse a la aventura de propuestas que, por derecha, vayan más allá de boludear con la calidad republicana. Al cabo de la 125 pareció que sí, pero no pudieron. ¿No pudieron ni pueden porque se los impidió el sexo de los ángeles y los enconos personales, o porque por fuera de victorias tácticas no tienen estrategia para convencer mejor que los K?

Hay que comenzar a hacerse preguntas de ese tipo, porque de lo contrario daría que indecisos, vengativos, piruchas, culposos, inhabilitados, presuntuosos, explican su impotencia sólo como tales y no como resultado de una ecuación política.

  

TODOS SOMOS GARANTES DE NUESTRAS PROPIAS GARANTIAS por Adrian Vitali Hablando Claro  7-8-2010

 El fallecimiento de Isidoro de una semana de vida, que permanecía internado en terapia intensiva desde que nació tras una operación cesárea de urgencia cuando su madre fue baleada en una salidera bancaria. Volvió a instalar en la opinión pública  el debate sobre las garantías constitucionales.

Pero ¿Qué es una garantía? ¿Para qué se necesita una garantía?

La garantía es un aval, es una obligación a pagar una deuda que vos no contrajiste, pero que vos consentiste asegurando que el que obtenía el bien iba a cumplir con sus obligaciones. Por eso nosotros normalmente somos garantes si confiamos en la persona que nos pide la garantía. Y si esa persona no cumple con sus compromisos somos los responsables de la deuda como garantes.

Y tenemos que hacernos cargo por mas que sea una injusticia y nos de mucha bronca, porque hasta que esa deuda no se pague, esa deuda potencialmente también es nuestra. Por eso no vamos a salir de garante de algún desconocido o de alguien que no cumplió con otras garantías (estafador).   
Los estados democráticos son garantes de los derechos humanos, porque creen en el hombre como ciudadano responsable.
Como sociedad estamos determinados por la fuerza de gravedad a convivir con el otro pero si el otro no tiene satisfecha todas sus necesidades básicas, la convivencia se vuelve conflictiva. Pero aun en esta conflictividad no podemos separarnos de los otros por esta fuerza de gravedad cívica. Siempre nos vamos a encontrar con los demás. Lo que nos pasa como sociedad nos involucra a todos. Los que están en las cárceles son parte de nuestro cuerpo social, no son crueles enviados por fuerzas extra terrestre para producirnos sádicamente dolores.
Tienen numero de documento, nacionalidad, están empadronados, votan, hablan nuestro mismo idioma. Son productos de la misma sociedad de consumo que nos pone precio para generar ciudadanos de primera clase y de segunda.

Como estado todos somos garantes de todos, pero no siempre nos sentimos responsables de los que abusan de sus garantías. Pero si alguna vez nos tocara estar en la cárcel todos reclamaríamos esas mismas garantías que hoy usan los que no tienen garantizado el futuro, la comida, la educación, el trabajo, la salud.
Las garantías son derechos universales que las personas por existir son propietarias.
Cuando no tenemos garantizado el acceso a los derechos básicos, se empieza a crear un ecosistema primitivo y salvaje, que al relacionarse con los otros ecosistemas incluidos y mínimamente satisfecho en sus necesidades, chocan con sus propios códigos. Y esto nos espanta.
Somos parte de la misma caravana de harapos, pero nos cuesta reconocernos.

 

TRANSPARENCIAS por Eduardo Aliverti
Hablando Claro 7-8-2010

 ¡Cómo se simplifica la política argentina! No se trata, necesariamente, de que las cosas estén mejor, igual o peor. Es que cada vez resulta más fácil interpretarlas.
La semana que concluyó fue quizás el top del año, en ese sentido. Arrancó con las repercusiones del discurso desopilante de Hugo Biolcati, que, a juzgar por algunos gestos y declaraciones, dio vergüenza ajena casi hasta entre sus propios pares. Es probable que ya se haya dicho casi todo sobre la arenga del presidente de la Rural. Su falseamiento histórico. Su rostro pétreo al citar el drama de la pobreza. La obscenidad con que fue capaz de no atreverse a un solo desliz autocrítico acerca del golpismo invicto de su entidad, ya que tan firme se mostró en defensa de las instituciones democráticas. Además de La Nación, obviamente, sólo Clarín resaltó las palabras del comediante con despliegue de respaldo. Su título central de portada, el domingo, fue “La Rural criticó el autoritarismo y la soberbia oficial”, pero sin entrecomillar los sustantivos. Y, por supuesto, se privaron de apuntar el dato escandaloso de que Biolcati dedicó al sector agropecuario, por ser benévolos, no más que unos pocos párrafos secundarios. No habló del campo. La suya fue una proclama opositora completamente desnuda, en la que pretendió erigir a su espacio como magistratura moral de la Patria. En el mismo momento, las caras de Macri, Duhalde y De Narváez reflejaron una circunspección incómoda, intuidos de que estaban participando de un coro en extremo inapropiado. Nada los dispensa, desde ya. Es la observación de que el encierro a que los obliga su crítica salvaje termina conduciéndolos hacia la inconveniencia política. El lunes, referentes de la derecha comunicacional manifestaron extrañar el señorío de Luciano Miguens, ex cabeza de la Rural, cuyo estilo, en efecto, nada tenía que ver con el tinte pornográfico de Biolcati. Este grado de aprisionamiento por posicionarse de cualquier manera en la lucha contra el oficialismo, que en la órbita no peronista continúa revelando a Carrió como una gurka que socialistas y radicales varios ya no saben cómo sacarse de encima, tendría otra expresión impresionante hacia mediados de semana. Pero eso viene después de reparar en otros episodios.
Cuando, el miércoles, Clarín entregó com noticia central el aumento de las muertes por los choques con colectivos (se podría agregar este sábado, cuando la segunda en importancia fue que la CIA cuestiona cómo se mide la inflación argentina...), queda reflejada una impotencia extraordinaria en su vocería protagónica del interés opositor. No fue que faltara información, precisamente. En orden aleatorio, había el avance del proyecto para corregir al Indek. Había los acuerdos en la cumbre del Mercosur, con nuevo Código Aduanero. Había el fracaso en el Senado del 82 por ciento móvil. Había los duros cuestionamientos al Gobierno en el precoloquio de IDEA, una de las agrupaciones empresariales que nuclean a parte del establishment y a la que prestaron número unos cuantos figurones opositores, bien que de segunda línea. Había las declaraciones de Scioli con respecto a lo “inquebrantable” de sus lazos con el matrimonio. Noticias todas, junto con otras, que en cualquier instancia disímil habrían significado, por diferentes vías semánticas, el aprovechamiento para atacar. Ahora, en cambio, como producto del buen albur en los números macro de la economía y de la desorientación de los candidateables anti K, advierten que ya no basta con la instalación de lo consabido. Encima vienen de desengaños altisonantes, como el caso de la “embajada paralela” en Venezuela. Y de otros que retoman en sus títulos con carácter desfalleciente, siempre ligados a hechos de corruptela. Merecen ser investigados con seriedad, claro que sí; pero desde una visión político–electoralista ya no alcanza, parecería, para malhumorar a sectores de clase media cuyo recelo frente al kirchnerismo resulta empatado –por lo menos– con la desconfianza generada por una oposición llena de incertidumbres. Les quedan entonces los manotones, pero eso no modifica aquello que empezarían a percibir como sensación social de fondo. La muerte del bebé tras la salidera bancaria porta un espanto que se emparienta con el uso previsiblemente canalla que le dio al caso la patria mediática. Instituir un acontecimiento delictivo como debate nacional; como si hubiera licencia para descontextualizar cualquier cosa; como si acaso se tratara de que alguien disponga de soluciones mágicas para el desafío agotador de las grandes urbes; o como si sólo fuera cuestión de colocar en la agenda que así no se puede seguir, es un asco. Es una traición ex profeso a la rigurosidad analítica. Ya se probó con todo lo que exigen los arrebatos emocionales. Todo. Quedar a la cola de Blumberg, leyes más duras, cárceles y más cárceles, gatillo fácil. Uno creería que también comienza a agotarse la recurrencia a “la inseguridad” como fórmula para atraer adeptos.
Si no es por ese conjunto de impotencias, el firmante acepta su incapacidad para interpretar que el jefe de Clarín convoque a cenar a todas las caripelas del peronismo opositor. Y que no falte ninguno. Y que se expongan a la imagen de servilismo más cerril que pudiera imaginarse. No es que esos encuentros cercanos de cuarto tipo no hayan ocurrido numerosas veces, también involucrando al oficialismo. Es la monumentalidad del gesto abierto. Macri, Reutemann, Duhalde, De Narváez, Solá: todos a la casa de Magnetto, todos a rendirse ante el CEO de Clarín en el peor momento del Grupo, todos dispuestos a que su indignidad se desvista para siempre. Sucedió algo rarísimo: la noticia fue divulgada, discretamente, por La Nación y Ambito Financiero. En este último suelen acontecer extrañezas, cuyo origen no es del caso escudriñar. Pero La Nación, el diario ideológicamente más regimentado de este país, el que funciona en tándem inevitable con Clarín por sus varios negocios compartidos, revelando la cena de Magnetto con todos los popes del pejota disidente, nunca se ha visto. Algo muy profundo se quebró en esa alianza, lo cual sería ratificador de hasta dónde llega el aturdimiento de la oposición. O hay un misterio insondable que, a los efectos del razonamiento político, lleva a la misma conclusión. O, como algunos colegas coligieron, fue el propio Magnetto quien se encargó de filtrar la información.
Sea cual fuere la variante, lo sucedido es sexo políticamente explícito hasta un punto que jamás se registró como tal, en tiempos democráticos, de forma tan escabrosa. Toda la jefatura opositora de un sector partidario en el domicilio de quien encabeza la corporación mediática más penetrante. Y el dato igualmente rotundo de haber excluido de la cena a los radicales, amparado el convocante en la experiencia de que son inútiles eternos. Y el añadido de que también se quedó afuera algún príncipe católico, al cabo, es probable, del papelón que pasó la Iglesia en la lid por el matrimonio homosexual. De todos modos, su jefe se descargó en San Cayetano con “la violencia desatada”. Pero ya con una repercusión mediática escasa, después de su traspié.
Biolcati, Magnetto, Macri, Duhalde, De Narváez. UIA-AEA. Bergoglio, Carrió. Si es por interpretarlas, sólo por interpretarlas, vuelta al comienzo: las cosas se simplifican. Mucho.

 

LAS MOMIAS por Enrique Lacolla Hablando Claro 7-8-2010

  Las banalidades soberbias proferidas por Hugo Biolcati suministran un cuadro espeluznante de quienes se postulan como alternativa al actual gobierno.  

Las declaraciones del presidente de la Sociedad Rural en la apertura de la anual muestra ganadera cortan el aliento. No sólo por su tenor provocativo sino por el cuadro que las enmarcó y sobre todo por la manera manifiesta en que pusieron en evidencia la arrogancia de ese sector, su absoluto desdén por la verdad y su pertinacia en afirmar de manera prepotente los lugares más comunes de nuestra historia oficial. Que de historia no tiene nada más que un barniz, y que sí representa en cambio la profunda deformación del pasado practicada por quienes se beneficiaron del crecimiento manco e injusto de la nación.

 A estar por las solemnes paparruchadas de Hugo Biolcati, repetidas hasta el cansancio a lo largo de los años en ese y otros foros, a la Argentina “la hizo el campo”. El país de las mieses y las vacas, granero del mundo y ubérrimo abastecedor de los mercados extranjeros, sigue siendo el paradigma de esta gente; el “no va más” de la patria. Sin prestar atención a nada que no sea esa imagen edulcorada y cuidándose muy bien de mencionar el carácter súper restringido de la distribución de la riqueza en el país del Centenario, Biolcati y sus adláteres creen o fingen creer que el peronismo y el profundo proceso de transformaciones sociales que se produjo a partir de él no son sino una reversión contra natura del curso natural de las cosas. 

En nombre de esta distopía o utopía reaccionaria Biolcati y las gentes como él estuvieron en la base de los crímenes más nefandos cometidos contra el pueblo: fueron los motores e inspiradores de los golpes de 1930, 1955, 1967 y 1976, y los responsables no sólo intelectuales de las matanzas cometidas en ese lapso, que culminaron en la atroz experiencia de la guerra sucia y en el desguace del Estado de Bienestar que terminó de consumarse en la década de los ’90. 

Estos tipos no han aprendido ni olvidado nada. Aparentemente se sienten seguros, en su infatuada vanidad, de que pueden seguir conformando el horizonte mental de los sectores de clase media más susceptibles a su influencia. Este es un asunto opinable, sin embargo, y, en la medida en que la Ley de Medios vaya abriendo brecha en el monopolio comunicacional, esa influencia se verá cada vez más restringida.  

Aun más repugnante que las tomas de posición de la Rural son los acompañamientos que tienen. ¿Qué pensar de una oposición que presume lucirse posando en el palco ruralista o que luego no tiene nada que objetar a los despropósitos que desde allí se profieren? A Duhalde, la Carrió, los radicales, Reutemann, de Narváez, Felipe Solá y etcéteras no se les cae un concepto, si no para refutar, sí para al menos enmendar tímidamente las enormidades de Biolcati. Que por otra parte son las mismas que profiere Mariano Grondona con más finura pero con igual desparpajo, y con las que asienten, a través de la reproducción acrítica que hacen de ellas, los principales comunicadores de la TV y la prensa escrita.

 Esta orfandad intelectual opositora con seguridad favorece al gobierno, pero no deja de ser inquietante para la generalidad de los argentinos. Pues para desarrollar políticas de Estado (cosa de la que está desesperadamente necesitado el país) hacen falta cuadros políticos responsables, que no se muevan sólo en base a cálculos vinculados a la coyuntura electoral cambiante.  

Otra cosa. ¿Qué hace todavía la banda de Patricios emitiendo sones marciales en el predio de la Rural? En otras épocas esa presencia podía explicarse por la concurrencia de las autoridades nacionales al lugar de la exposición. Implicaba comulgar en el mito del rol fundacional de la entidad ganadera. Pero hoy ha corrido mucha agua bajo los puentes y esa fábula está desmontada en todas sus piezas. ¿Qué espera el ministerio de Defensa para privar de esa presencia institucional a semejante cónclave de esnobs inflados por la creencia en su propia importancia? 
Hablando de algo que sí es importante, no se puede dejar de señalar en el panorama de la semana que acaba de pasar la reunión del Mercosur en San Juan. Fue un hecho significativo, ninguneado por la gran prensa pero señalado por las declaraciones de la presidente de la CEPAL poniendo de relieve el crecimiento de varios países de América latina –y muy en especial de la Argentina- en un marco de crisis económica global; por la sanción de un código aduanero común entre los países de la organización y por las declaraciones del canciller brasileño Celso Amorim en el sentido de reforzar la cooperación nuclear con la Argentina. Se sabe que nuestros dos países están muy avanzados en este terreno, y también que ambos se oponen a la pretensión estadounidense de ampliar el Tratado de No Proliferación Nuclear incluyendo en él la facultad de inspeccionar en el terreno los adelantos y las tecnologías que aquí se efectúan en esa materia.
En el cuadro más que inquietante que la ofensiva imperialista diseña en el mundo y en América latina –ya se ha hablado de los continuos asentamientos militares norteamericanos en la zona del Caribe, que ya rodean a Venezuela y que proyectan su sombra sobre la Amazonia-, en el cuadro de esa ofensiva imperialista, decimos, la consolidación de los lazos científicos, tecnológicos y productivos entre Argentina y Brasil es una prioridad estratégica. Bloquear injerencias como la mencionada es primordial. De ellas surgen luego chantajes como los que está sufriendo Irán, por ejemplo.  
Ahora bien, ¿qué cabe esperar en nuestro país de una oposición liderada por el jefe de la Sociedad Rural? Unos cuadros dirigentes en forma son indispensables para enfrentar los desafíos del presente. La obsolescencia y el cerril egoísmo de gran parte de la clase habiente y de la dirigencia política argentina han sido el obstáculo mayor para un desarrollo consistente de la nación. La falta de grandeza de miras de parte de una seudo conducción que se arroga haber “construido” el país, ha sido la maldición de la Argentina a lo largo de su historia. Pues no construyeron un país: armaron una sociedad no sólo desigual sino encerrada en la concepción mezquina de una oligarquía dependiente que, en vez de sentir la llamada del espacio geográfico que podía dominar, lo experimentaba como horror al vacío. “Hay provincias inviables”, declaraba no hace mucho Domingo Cavallo. Quizá sin saberlo, se hacía eco de Bernardino Rivadavia y de Domingo Faustino Sarmiento, que hablaban, el uno, de la necesidad que Buenos Aires tenía de “replegarse sobre sí misma” (en el preciso momento en que San Martín llegaba al Perú), y el otro de que “el mal que aqueja a la Argentina es la extensión”.  

Podríamos seguir, pero creo que con lo dicho es suficiente.

 

 

ECONOMIA Y RELIGION por Horacio Brignone
Hablando Claro  7-8-2010

Hace aproximadamente un año dijimos en esta misma columna que la alta rentabilidad de la soja se convertiría en un boomerang para los productores menores ya que facilitaba el ingreso de los pooles de siembra (constituidos no solo por bancos sino por otros productores mayores), que es precisamente lo que dijo el diputado y dirigente de Federación Agraria Pablo  Orsollini dijo en el programa, el sábado anterior, bien que con bastante atraso.  

El reclamo actual es la segmentación, es decir que esos sectores paguen menos retenciones que los más grandes. Podemos ir adelantando que esto tampoco va a frenar el proceso de concentración, precisamente porque el problema es la agricultura industrial, es decir, considerar al campo y al suelo como una gran industria capitalista productora de dinero y no de alimento, mucho peor si, además de producir forraje, los dedicamos a alimentar motores. El aumento de la rentabilidad es directamente proporcional al incremento del riesgo de su desaparición, una típica paradoja capitalista.

Habíamos comentado que estuvimos  con diputados de Santa Fe hace un par de  meses pidiendo que la modificación de la ley que regula el uso de agrotóxicos. Finalmente se logró que la Cámara de Diputados votara que el famoso glifosato fuera alejado 500 metros de las zonas pobladas.

No es mucho, pero el reconocimiento de su peligrosidad es sin duda un avance, que trataremos sea ratificado por los senadores. Para empezar, reclamamos que aquéllos que tengan intereses económicos particulares, se abstengan de opinar y votar, algo del más puro sentido común, ¿verdad?.  

Por su parte el lobby sojero, representado en varias organizaciones encabezadas por Federación Agraria, el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Santa Fe y el INTA  pusieron el grito en el cielo a través de un documento que puede consultarse en el sitio de la primera (http://www.faa.com.ar/?sec=noticia&id=855&PHPSESSID=dc2e51640ff06d8fd2e1aea701bf78e9

Que los patrones que conducen Federación Agraria ya no tengan la menor conexión con la sociedad ni mucho menos con su historia no es novedad, sin embargo podría sorprender que la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Rosario también suscribiera ese documento. Probablemente no todos conozcan la línea seguida por esa facultad, otra acreditada por la CONEAU, la cual el año pasado fue “beneficiada” por una donación de Monsanto consistente en un laboratorio y equipamiento por 300 mil dólares. http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/10-18184-2009-04-19.html

Quizás en la pretensión de desactivar un frente conflictivo,  después del voto no positivo el gobierno optó por realizar concesiones  a la patronal agraria. Sin contar los innumerables subsidios,  podemos ver  hoy al INTA, promocionando lineamientos de AAPRESID  (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa) o suscribiendo aquélla declaración así como el fuerte protagonismo de la conducción del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, un mimado de Clarín Rural y Expoagro, mientras en el Ministerio de Agricultura desembarcó otra persona muy afín a los anhelos de la corporación ruralista.

Por su parte, el gobernador de Santa Fe, cual acto de fe, dijo no hace mucho que el campo santafesino debía producir el doble. ¿Qué estudio realizó para llegar a esa conclusión? ¿Porqué el doble y no el triple, o la mitad?

En las tierras aptas de Bolivia, en el departamento opositor de Santa Cruz de la Sierra, por ejemplo, el clima permite que durante varios años se hayan venido realizando no una sino dos cosechas de soja por año, además sin retenciones.

Con solo recorrer esa región se advierte que los niveles de desigualdad y miseria son enormes, incluso con bolsones donde persisten regímenes de esclavitud.

Puede verse que se utiliza el pretexto de la mayor producción para aumentar la exportación, dando por sentado que esto es bueno “per sé”, constituido en axioma. El pensamiento económico dominante machaca la creencia según la cual la solución a la crisis social es el crecimiento, como única forma de luchar contra la pobreza y la desocupación.

El crecimiento permitiría elevar el nivel general de la riqueza y, por lo tanto, mejorar la suerte de los pobres sin que sea necesario modificar la distribución de la riqueza. Pues bien, este mecanismo no funciona.

Juan Somavia, director de la OIT, explica que la teoría de los mercados afirma que el crecimiento genera riqueza, que se distribuye mediante la creación de empleos, que a su vez alimentan el consumo, lo que genera inversiones nuevas y, por lo tanto, el ciclo de producción.

Pero a partir del momento en que el vínculo entre crecimiento y empleo se quiebra, ese círculo deja de funcionar.

En nuestro país, comparativamente con el crecimiento  del PBI, la creación de empleo es mínima y los números indican una tendencia al estancamiento; "el aumento del empleo asalariado en relación con el incremento del PBI se hizo cada vez menor entre 2003-2009. Así, las tasas de desempleo no lograron reducirse por debajo del 8 por ciento de la población trabajadora" (http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-150150-2010-07-26.html)  aun a costa de un enorme pasivo ambiental,  particularmente peligroso por la extrema fragilidad del medio ambiente.

El dominio del mercado de semillas por parte de la mayor multinacional de origen norteamericano MONSANTO unido a las subvenciones de ese gobierno (EEUU) a su agricultura, les permite jugar con los precios abaratándolos según convenga. Si a esto le sumamos el manejo de la moneda que se usa para el intercambio, el dólar, en constante devaluación, jamás produciremos lo suficiente hagamos lo que hagamos, del mismo modo que el burro nunca alcanzará la zanahoria. 

El profesor Julio Gambina publicó algunos datos que vienen al caso, desde su participación, el pasado mes de julio en Caracas, del IIIº Encuentro Sindical Nuestra América, a propósito del crecimiento: 

El dato general señala una expectativa de crecimiento promedio del PIB regional del 5,2% para todo el 2010, destacando cuatro grupos, de mayor a menor crecimiento. El cuarto grupo, con pronóstico de decrecimiento ubica a Venezuela con tres por ciento negativo (- 3%)

Llamaría la atención la cifra negativa para el país de la revolución bolivariana –dice- , porque tanto el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) como la CEPAL, señalan a Venezuela como el país de menor desigualdad en la región, con la mejor evolución de sus indicadores sociales de los últimos años, si solo se miran los datos macroeconómicos y no los desagregados.   

Venezuela es el país de pronóstico de menor crecimiento y sin embargo es el proyecto social en curso que genera mayor entusiasmo y protagonismo de un sujeto colectivo que asume su propio destino. http://juliogambina.blogspot.com/2010/07/venezuela-los-datos-de-la-economia.html 

La contabilidad capitalista sólo “suma” ganancias y las empresas puestas bajo conducción obrera como SIDOR, la siderúrgica ex Techint, no las producen, al menos no en términos de la renta o ganancia del patrón capitalista, tampoco la ampliación de los servicios gratuitos, más bien al contrario, lo dijimos hace algunas semanas, citando palabras del presidente venezolano.  

No hay duda que el neoliberalismo representa el extremismo de la derecha al comando de los resortes económicos; sin embargo desperdiciaremos una oportunidad histórica, con el riesgo de nuevas desilusiones si para reemplazar aquéllos criterios fundamentalistas seguimos utilizando el mismo recetario.  

Dicho de otro modo, sea con Keynes o la escuela de Chicago, un sistema mundial que con el mayor  “crecimiento” de su historia no logra siquiera alimentar a todos los habitantes, aunque produce bastante más de lo necesario, debería inducir,  al menos, a poner en cuestión las bondades de la teoría del derrame u otras supersticiones del estilo.

 

EL TALON DE HIERRO por Enrique Lacolla
Hablando Claro  24-7-2010 

 Palabras más palabras menos, lo mismo que la “guerra infinita” preconizada por George W. Bush. En definitiva, de lo que se trata es de crear un contexto “previsible” en una situación crisis generalizada del sistema capitalista, contexto que atienda al control de las fuentes de energía y al posicionamiento militar agresivo contra las potencias que podrían convertirse en factores capaces de contrabalancear el poderío bélico y el control de los mercados de parte de Occidente: Rusia y, principalmente, China.

Son datos inquietantes y que hablan de la inestabilidad siempre creciente de un mundo recorrido por los vientos de la crisis económica y por el dinamismo militar estadounidense. Las catástrofes que este curso pronostica para el futuro no parecen revestir importancia para los planificadores y economistas del sistema, preocupados en mantener el estatus quo aunque para hacerlo tengan que seguir apretando los torniquetes a una situación ya henchida de vapores explosivos.

En este contexto sombrío se ha venido a insertar otro elemento que nos toca de cerca porque refuerza la evidencia de que Estados Unidos ha vuelto a pasar a la ofensiva en Centro y Suramérica. La autorización que el Congreso y el gobierno de Costa Rica han dado a Washington para usar el territorio nacional como espacio abierto para un despliegue sustancial de fuerza estadounidense, es un dato más que habla de la decisión del Pentágono en el sentido de ir consolidando su posición en el istmo centroamericano y zonas aledañas. Lo que implica que

la Unión entiende volver a vigilar activamente la situación en la porción sur del hemisferio occidental. En los últimos tiempos había dejado un poco de lado esta tesitura, en razón de sus compromisos en otras partes, pero ahora los movimientos de centro izquierda que irrumpieron en el subcontinente durante esta pausa pueden empezar a experimentar aun más dificultades que las que enfrentaron en el pasado. Ni el Departamento de Estado, ni el Pentágono ni la CIA nunca deglutieron bien a estos gobiernos, aunque hayan contemporizado por un tiempo con ellos. Y es sabido que en la Casa Blanca siempre se ha prestado gran atención a los consejos que salen de las sedes de la diplomacia, la inteligencia y el poder militar. Ahora se tiene la sensación de que para Washington ha llegado el momento de empezar a poner las cosas en su lugar en esta parte del mundo, con especial énfasis en el Caribe. Porque si lo que se prepara en el Medio Oriente finalmente se verifica y eventualmente crece hasta convertirse en una conflagración mayor, será conveniente para Washington contar con una retaguardia apaciguada. O por lo menos en condiciones de ser inducida a la obediencia por la amenaza o la aplicación de la fuerza militar.  

No es que aquí vayan a estallar insurrecciones de carácter multitudinario ni se vaya a reavivar la vieja y nefasta teoría del foco. Pero algunos de los sectores más duros el establishment político-militar norteamericano prefieren la subordinación automática a las pretensiones de dialogar de estado soberano a estado soberano. Ya se ha visto muy mal en Washington –Hillary Clinton dixit- la atrevida y brillante movida de Lula en el sentido de aunarse con Turquía para salir de mediador en el conflicto con Irán. Esto, incluso, según algunos analistas, podría estar incentivando a las corrientes que quieren resolver ya el problema del Medio Oriente en los términos que convienen a Washington y Tel Aviv. Propinar un escarmiento ejemplar, bombardear a los “persas” hasta retrotraerlos a los tiempos de Darío el Grande, podría ser una forma de conseguirlo. Tal y como ocurriera en Irak.

 Pero, volviendo al tema que nos ocupa y que no es otro que el de esta sufrida porción del mundo, la pesada mano del Imperio se está haciendo sentir. La reactivación de

la IV Flota, el golpe en Honduras y su sanción “constitucional” a través de unos comicios en los cuales una de las partes hubo de faltar a la cita; las siete o más bases estadounidenses aposentadas en la Colombia de Uribe, las movidas contra Chávez -que el jueves terminaron con una ruptura esperemos que provisoria con este país-, y la zona franca que Costa Rica ha cedido a la Armada y el Ejército de los Estados Unidos, son síntomas más que elocuentes. En este último caso, según informa Atilio Borón, decenas de buques de guerra, con su dotación de aviones y helicópteros, más unos 7.000 marines, pueden a partir de ahora amarrar o transitar con entera libertad por ese país latinoamericano, con la tranquilidad extra que supone la aceptación por Costa Rica del derecho de extraterritorialidad en materia de jurisdicción judicial de que gozarán los “huéspedes” norteamericanos.

 La razón invocada para este como para anteriores despliegues de fuerza es combatir a los cárteles del narcotráfico. Pretexto ridículo si los hay, pues no hacen falta ni portaaviones ni tanques ni miles de soldados para realizar un trabajo del que se pueden encargar los grupos de tareas especiales. El objetivo –todos lo sabemos- no es otro que militarizar la región latinoamericana para asegurarse un control sin fisuras de esta. Ya América latina está segmentada entre países con gobiernos provistos de pretensiones integradoras que apuntan a una autonomía regional, como Argentina, Brasil y Venezuela, y otros girados hacia la derecha, como Colombia, Perú, Panamá, Chile, México, Honduras y Costa Rica, que reafirman el vínculo con Estados Unidos. De esta superpotencia sólo se puede esperar que influya en mayor o menor grado, según sean las circunstancias, para que el continente gravite hacia el segundo de los sectores citados.

Hagamos las cuentas con este panorama y preparémonos, mental y prácticamente, a resistir sus inclemencias. Que durarán,  seguramente, más de un invierno.

 

 EL VACIO por Eduardo Aliverti
Hablando Claro 24-7-2010

  Hay diversas formas de entrarle al Macrigate. Algunas son interesantes. Otras, aburridas además de insustanciales. Y hay una –tal vez la más explicativa de todas– que no implica al caso en sí, sino a una visión mucho más general acerca de lo que el episodio representa como muestra de la agenda nacional.

Empecemos por apartar los datos secundarios, que a pesar de ese carácter se llevan una porción considerable del interés periodístico. Sin estimar a los directamente fútiles, como la semántica de que Mauricio se haya quitado el bigote justo ahora o el psicologismo en torno de que el padre lo mandó abajo de un camión en declaraciones públicas, está el porotómetro de cuál sería su suerte en la payasada del autojuicio político. Los legisladores de un lado y de otro, sus internas, las especulaciones sobre cómo jugarían las salas de acusación y juzgamiento. Necesario en lo informativo e insufrible por abrumador, en todo caso lo único conceptual del punto es advertir que el macrismo no está seguro, ni siquiera, de la fidelidad de toda su tropa para defender al jefe. Hay más o menos una media docena de diputados ignotos, provenientes de lo que fue el partido de López Murphy, por quienes los coroneles macristas no ponen las manos en el fuego, ni de cerca, respecto de que serían incapaces de votarle en contra. Una muestra de cómo la “vieja política”, de cuya pretendida sustitución tanto se vanaglorió Mauricio, está vivita y coleando en su mismo riñón. Pero al fin y al cabo, nada que no se supiera.

Otro elemento que es válido en la lectura técnica, pero finalmente baladí en lo político, consiste en que Macri se denuncie a sí mismo. Como bien lo abrevió Mario Wainfeld, un juicio político no es un proceso penal porque eso resultaría contrario a la división de poderes; y, en consecuencia, autodenunciarse ante la Legislatura es un disparate porque corresponde a la oposición determinar los cargos. Si quedan entremezcladas las funciones de fiscal, acusado y juez, se produce lo que el perfecto título de portada de Página/12 resumió el jueves pasado: yo me acuso, yo me juzgo, yo me absuelvo. Sin embargo, tampoco esto arroja revelaciones mayores a propósito de la desorientación de Macri & Cía., salvo porque corrobora su patética ausencia de cuadros políticos para diseñar una estrategia de defensa articulada. De nuevo: ¿algo que no se supiera? ¿Algo no contemplado en la obviedad de que el hijo de Franco es un aprendiz, sólo efectivo para haber atraído incautos que creyeron en sus méritos renovadores?

Esto despliega un puente muy atractivo hacia una de las dos últimas ojeadas al Macrigate, antes de ingresar a la arriesgada en el comienzo de estas líneas como la más interesante. ¿No es por completo natural lo que le pasa a Macri, tomado como verosímil –por lo menos– que armó o consintió una red de espionaje para supervisar a ajenos y propios? ¿Qué podía esperarse de un principiante que necesariamente confundiría la imagen de saber manejar a Boca –sólo por sus éxitos deportivos que le llegaron por descarte– con la de la aptitud para conducir la ciudad más importante del país allegado, encima, desde una nula relevancia como empresario privado? ¿Qué podía aguardarse de la administración de un tipo que llegó a la política porque el establishment se quedó sin turco explícito que ejecutase sus intereses en nombre de la política? ¿Debe ser una sorpresa lo que le ocurre a Macri? ¿O debe ser la invitación a un análisis concienzudo por parte de quienes lo votaron, a la sola espera de que por ser rico no robaría y por no provenir de la política convencional no incurriría en sus vicios? No hay imputación alguna en que no habría de robar por su fortuna dineraria. Pero sí es cierto que su gestión es un desastre. Y que de seguir así, quienes lo apoyaron por derecha son susceptibles, digamos, de fugarse a votar por Solanas. A su vez, ese voto fluctuante, histérico, tan típico del sibarita electorado porteño (no únicamente), convoca a pensar desde cuáles convicciones se sufraga. Rigen los humores circunstanciales, en lugar de una orientación ideológica más o menos estable. Y eso imbrica también a la liviandad con que se afirma que detrás de la desgracia macrista está la mano de los K. Dejemos de lado la ridiculez de que tres jueces de Cámara se pusieron de acuerdo para tumbar a Macri, por orden oficial. Y vayamos a la deducción política lisa y llana. ¿Cuál sería el sentido de que los Kirchner quieran acostar a Macri? ¿No es mucho más lógico pensar que les conviene precisamente lo contrario, en función de tener un contrincante que deje clara como ninguno la divisoria de aguas ideológica? Si es por eso, quienes hoy festejan el karma del alcalde son sus presuntos aliados o cortejantes. Lo demostraron ellos mismos, de acuerdo con la forma en que le soltaron la mano. Pero aun si se concede que eso no es así, el escenario opositor es de todos modos un aquelarre. Macri probablemente afuera; De Narváez no puede; Reutemann no sale de su diletancia; entre Cobos y el hijo de Alfonsín no hacen uno; Duhalde divaga con el retorno del que juró abdicar; Carrió sigue encerrada en su show personal mucho antes que por dejar de destruir lo que construye. ¿Qué enseña ese escenario sobre el proyecto de país de la oposición o sobre lo que, de piso, debería ser su espíritu de unión frente a lo que define como una tragedia histórica?

Es a partir de ahí que se erige aquella hipótesis de una moraleja global sobre las circunstancias atravesadas por Macri. Una parábola que no pasa por haberse demostrado su impericia, o su culpa, o su dolo, o lo fluctuante que terminaría siendo el favor popular que lo acompañó en las urnas. Lo cual, dicho sea de paso, está por verse: no es seguro que su asesor ecuatoriano, Durán Barba, se haya equivocado al afirmar que las escuchas ilegales le importan un carajo a la sociedad o, de mínima, a los votantes de Macri. Sin embargo, sea cierta o falsa esa reflexión, permanece que el eje de interés lo da un acontecimiento delictivo. No se trata de algún cruce profundo sobre modelos de municipio y gobierno, ni acerca de la ideología que los regentea. No es una porfía alrededor de escuelas y hospitales en estado lamentable, ni sobre una ciudad cada vez más sucia, ni por qué empeora su sistema de transportes. No. Es tan sólo que el país mediático-político gira alrededor de una materia policial, después de todo, claro que con repercusiones institucionales de mucho volumen. La magnitud alcanzada por el Macrigate ratifica que el debate sobre la economía nacional está en un marcado segundo plano respecto de la política. Y hace un rato ya bastante largo que es así. Antes fue la novela de la supuesta embajada simultánea en Venezuela, que se cayó a pedazos. O los intentos opositores por recuperar iniciativa parlamentaria, o el corte en Gualeguaychú, o los festejos del Bicentenario, o las serruchadas de piso contra Marcó del Pont. La casi única excepción, muy relativa, es la actual polémica por las disponibilidades y patrón energéticos, vuelta a disparar por la escasez de gas o por el bochorno del precio de las garrafas.

¿Es bueno que la economía carezca de debate? Desde ya que no, porque se corre el riesgo, entre otros, de naturalizar profundos y subsistentes desequilibrios sociales. Pero sirve para entender otras cosas. Por ejemplo, que el vacío opositor lo llenan sus folletines y sus escándalos.

 

DISCRIMINACION Y DERECHOS por Arquímedes Federico
Hablando Claro 17-7-2010

En una semana, la que pasó, en la cual los medios nos masacraron con dos palabras como discriminación y derechos, se puso en evidencia, una vez más, la manifiesta fragmentación social que en un proceso espiralado prioriza peligrosamente la visión sectorial/individual por los cada vez más lejanos intereses generales consagrados en nuestros textos constitucionales. Proceso que en la palabra de la socióloga Maristella Svampa señala efectivamente una marcada individualización de los procesos sociales.

La mejor evidencia la entregó el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández al asegurar que la Argentina se puso a la vanguardia de la reivindicación de derechos.

Le respondo: no me imagino, en el permanente Boca-River a que nos someten, una convocatoria exitosa nacida desde abajo para que los No Pobres marchemos por No a la Pobreza.

A qué viene esta introducción.

A que mientras en la Cámara de Diputados de la Nación duerme un proyecto de Ley de Ordenamiento Territorial iniciado allá por noviembre de 2007, que lleva la firma de Silvia Augsburger, Laura Sesma, Alberto Cantero, Carlos Raimundi y Eduardo Di Pollina y que entre sus objetivos pretende Establecer un marco legal que regule el uso y ocupación del suelo enmarcado en el principio de la función social de la propiedad y Promover el goce efectivo del derecho constitucional a la vivienda y a los servicios públicos domiciliarios, por nuestra aldea y sin ser nada novedosos debemos presenciar una puesta en escena variopinta y harto conocida.

Repasemos:

Mientras La Voz del Interior al ignorar que Córdoba no cuenta con un Plan Director consolida su complicidad en los negocios urbanos que por estos días trata de cubrirse con un nuevo manto legal con el cuento de la mayor densificación y por lo tanto más altura para los terrenos de los inmaculados hacedores urbanos.

Ignorancia que se profundiza cuando afirma que Todo se realiza en torno al Plan Director, un documento elaborado por diferentes áreas gubernamentales y académicas nucleadas en el Consejo de Planificación Urbanístico con el objetivo de ordenar el crecimiento de la Capital en las próximas dos décadas

Para que quede claro: por una ridícula cifra de alrededor de $500.000 un grupo de profesionales de la Facultad de Arquitectura de UNC, elegidos a dedo, escribió un documento que en sus inicios pretendía ser un Plan Director y que terminó languideciendo con un Bases para un Plan Director.

Documento que les sirve de franela para cualquier desaguisado urbano al que le faltan fundamentos como aquello de que una de las cuestiones más novedosas del Plan Director es que a través de un proyecto de ordenanza se intentará favorecer los edificios sustentables. Proponen que si un desarrollista pretende realizar este tipo de edificación relacionadas al impacto ambiental de la construcción, eso se evalúa y se permiten ventajas en base a la normativa. Como vemos cualquier argumento les viene bien.

¿Por qué? Porque la arquitectura sustentable, como tal, no existe.

Al decir del arquitecto argentino Helio Piñón la sustentabilidad es el último fetiche comercial que se ha lanzado al mundo de la arquitectura, porque la arquitectura de calidad siempre ha sido sustentable

La falacias en sus argumentos de esta entente público-privada armada con el sello del Consejo de Planificación urbana para legalizarlos negociados urbanos se evidencia, por caso, en el anuncio de Euromayor, que avanza en la elaboración de un master plan a desarrollar en los terrenos del predio aún no urbanizados de Valle Escondido que incorporará 12 nuevos barrios o sobre quienes fueron desalojados y expulsados del área urbanizada de la ciudad a extramuros aunque 20 familias aguantaron estoicamente, que luego pasaron a ser 32 y hoy se calcula en 150. Me refiero a las familias que viven en la Villa La Maternidad y que saben que en algún momento vendrán por ellas.

Derechos y discriminación que aparecen con un tema como el vergonzoso, por donde se lo mire, servicio de transporte de la ciudad de Córdoba.

Ya prácticamente caído el mamarracho con que se pretendió esconder el negociado alrededor de la basura, reaparece el subte.

Sólo voy a decir que en Curitiba, con un equipo conducido por al Arq. Jaime Lerner, pensaron y desarrollaron un sistema de transporte reconocido mundialmente que entre sus componentes cuenta con lo que se llama el Subte de Superficie que al decir del Ing. Carlos Tanides, entre otras cosas especialista en eficiencia energética de la Fundación Vida Silvestre Argentina, que en tal sistema se destacan 3 ventajas: 1) los costos notablemente inferiores, $ 200.000 por km contra los $ 100 millones/km de los subterráneos; 2) el tiempo de construcción que de los años necesarios para implementar un subte se reduce a unos pocos meses y 3) la flexibilidad, valiosísima característica que permite la modificación de los recorridos y/o la reubicación de las paradas -adaptándose a la dinámica de la ciudad- con poca inversión, algo que es impensable en los sistemas de metro.

Para concluir con este otro negociado que se esconde en las consultoras, traigo la increíble confesión del Intendente: esta vez el proyecto viene en serio.

Faltó agregarle Si Dios quiere.

 

EL VENCIDO, por Eduardo Aliverti
Hablando Claro 17-7-2010

 ¿No le falta una pata a lo que se lee y escucha con prioridad en torno del matrimonio homosexual? Se expresa en forma de pregunta porque, quizá, lo que le parece al firmante es sólo una sensación y aquello que pretende con explicitud está implícito.

Valga una comparación. Cuando el voto no positivo de Cobos, hace justo dos años, casi nadie se detuvo en una disección puntillosa del objeto de la votación. Lo que importaba no era la resolución 125, sino el sujeto social nucleado en torno de voltearla y ajeno –tanto como quienes la respaldaban– al conocimiento técnico de la norma. Estaba claro que una alianza conservadora feroz había derrotado al Gobierno, y se abría un signo de interrogación enorme alrededor de la suerte oficialista en el futuro mediato. Lo cierto es que nada, o muy poco, resultó como se pensaba. Hubo un coletazo: el kirchnerismo perdió las elecciones de un año después, aunque a manos de dos tercios invertebrados. La capacidad de iniciativa K para remontar el infortunio fue sorprendente, según admiten propios y extraños. El matrimonio fugó hacia delante, marcando agenda. Vino la crisis de los países centrales y acá no se notó. Los campestres descubrieron que les hubiera convenido apoyar las retenciones móviles y perdieron fuerza. Gardiner se diluyó. El comando opositor lo tomó Clarín, herido por todos los costados; pero la manera fue tan pornográfica que su credibilidad se desmayó, por sí sola o porque no pudo anclar sus contraataques en alguna figura política de la oposición. A valores parciales, estos días terminan con la ratificación de Macri procesado, a la defensiva, constreñido en la táctica de acusar a los K. Y la embajada paralela en Caracas se les cayó, la desaparecieron, no les sirve, quedaron al borde del papelón. Tienen que producir otra cosa y no saben qué. Es una síntesis rápida, pero no podría negársele objetividad si se es políticamente honesto. ¿Quiere decir, entonces, que el voto no positivo de hace dos años fue nada más que una anécdota? No: sólo quiere decir la obviedad de que lo pensado importante no pudo revalidarse, porque no tienen espacio en la medida de que la realidad o percepción sobre la marcha económica sea positiva. Van de un lado para otro. De Duhalde a Reutemann, de Cobos al hijo de Alfonsín, de Reutemann a Duhalde, de Carrió a una parte de los socialistas, de Jaime a Solanas, de una parte de los socialistas a Bonasso, de los glaciares a la relación comercial con China. No encuentran su lugar. Apenas pueden refugiarse en las deficiencias del kirchnerismo que, tanto como sus logros, a esta altura se recitan casi de memoria. El oprobio del Indek, el volver a recostarse en los barones pejota-mafia del conurbano, olores feos en licitaciones de obra pública, las dudas con la declaración patrimonial, son la única gran teta de que puede agarrarse Clarín, Carrió, Cía. No hay antítesis proyectiva. Solamente comentarismo. Retornemos: ¿cuál es la distancia entre aquel voto de Gardiner y esto del matrimonio gay? Es que aquello, lo de Cobos, fue un episodio contrastable con el devenir político y susceptible de ser revertido; y lo de estos días, el matrimonio homosexual convertido en ley, marca un quiebre sin retorno. No es modificable. Es un adelanto definitivamente histórico. De época. Sin embargo, a gusto del que firma, se perdió de vista que es así por la magnitud del derrotado. O se lo ve pero se “naturaliza” demasiado al objeto, en lugar de apreciar lo que le pasó al sujeto.

Es acertado que dentro de unos años este debate sobre los derechos cívicos homosexuales será anacrónico. Hará pasar vergüenza ajena a quien lo cite, al estilo de lo que sucedería hoy si algún extraterrestre cuestionara el divorcio. Lo mismo ocurrirá con la legalización del aborto, antes de que parezca lo contrario. Es correcto el alerta sobre lo impropio de que la sanción sea adjudicable a la lucha oficial: los K espolearon su aprobación cuando notaron que el humor social era favorable; o indiferente, pero propicio para acentuar el marcaje de cancha desde un discurso progre. Y la prensa opositora, conteste de lo mismo, quiso valerse del clima de confrontación que adjudica al Gobierno, pero no le dio para jugarse decididamente en contra de la ley. Se lo impidió su propio palo eclesiástico, que careció de inteligencia para no mostrarse como un emblema medieval aunque, puesto uno en el sitio de su liturgia retórica, ¿qué hubieran podido hacer, diferente de gritar más alto? Callarse, está bien, y tratar de negociar alguna cosa por debajo de la mesa. Pero eso no va con su espíritu reaccionario. Se sabe de cruces muy fuertes entre los monseñores que tenían claro lo inevitable de la derrota, dispuestos a transar condiciones de rendición, y los finalmente triunfantes que quisieron apostar al todo o nada.

Si se dice, como se dijo, que ganaron las libertades individuales, la democracia, el civilismo, y hasta la modernidad, es formalmente correcto y bienvenido. Pero falta exclamar lo elemental de que esos vencedores lo fueron porque hubo el vencido. Y ese vencido se llama la Iglesia, Bergoglio, sus cínicos aliados de moral indefendible. El vencido se llama la represión, individual e ideológica. Perdieron. Es una derrota mucho más fuerte que la de hace más de veinte años, cuando la ley de divorcio. Aquello se caía por su propio peso ridículo, sin por eso quitarle méritos de etapa al alfonsinismo. Y esto fue conquistado por la lucha de una minoría activa que, a fuerza de convicción, sedujo a las conciencias timoratas. Hasta la derecha pícara se horrorizó por las animaladas de los saurios del Episcopado. Admitieron entrelíneas que juntaron varios miles en el Congreso porque los trajeron en micro, a tanto el rosario. La versión católico-modosa del choripán y la Coca para juntar gente. Pero los medios no hablaron de caos en el tránsito.

Perdieron. Si se lo ve con ojos de la cotidianidad mayoritaria, la sanción de la ley simplemente legalizó una obviedad aunque, apreciado desde los derechos civiles de las parejas homosexuales, sus alcances son importantes. Si se pregunta para qué sirve en términos de pobres, excluidos, negreados, redistribución de la riqueza, o etcéteras de esa naturaleza, la respuesta es para nada –en primera instancia–, por más que sea atinado recordar que cuando una minoría relegada conquista atribuciones se abren mejores puertas para las mayorías. Por el contrario, si se lo valora desde lo que le pasó a un factor de poder que se creía simbólica y concretamente impune, es un notición. Como siempre subraya Rubén Dri, la Iglesia maneja esa simbología a través de una influencia de nexos profundos con los poderes políticos y económicos, a nivel nacional y mundial; y la profundidad de lo religioso en el ser humano, fundida con el manejo de la simbología, inevitablemente significa poder. Y cada vez que una vaca sagrada pierde poder, hay la chance de que se acerque la justicia.

Después hay que trabajar. Militarlo, al hecho, desde la diagonal que ofrece. Pero, siempre, por algo se empieza. O se continúa.

 

LOS DEMAGOGOS DE LA MORALINA por Enrique Lacolla Hablando Claro  10-7-2010

  Un acceso de moralismo y “populismo” recorre al espectro político opositor. Pero un poco de memoria permitirá evaluar mejor sus intenciones. .

No bien remitió el estrépito del Mundial, al menos en lo que a la participación de Argentina se refiere, la política volvió por sus fueros. Y lo ha hecho, como es ya norma en el país actual, de una manera bastante mezquina. El variopinto frente opositor, unificado sólo por un encono contra el gobierno que tiene como elemento determinante tan solo la aspiración a reemplazarlo, salió a la palestra con un proyecto rimbombante y un escándalo aparente. ¡El 82 por ciento móvil a los jubilados, el caso de la “embajada paralela” en Venezuela! Y adelante con los faroles…

En lo referido al episodio de las coimas presuntamente abonadas para aceitar los negocios que las empresas argentinas aspiran a redondear en el país del Caribe, el ruido mediático zumba con una intención manifiesta: enredar al gobierno con la sospecha de la corrupción y distraer a la opinión pública ofreciéndole un poco más de carne podrida para desanimar la esperanza. Hablar mal de alguien o algo siempre ha sido un expediente más fácil que intentar explicar cómo funcionan las cosas en un sistema donde la corrupción acompaña al accionar administrativo como la sombra acompaña al cuerpo. Corrupción hay siempre, la cuestión es saber donde está el límite de lo tolerable y sobre todo cuál es el marco donde esas irregularidades se inscriben. 

No cabe la menor duda de que el 82 por ciento móvil para los jubilados es una reivindicación justa, justísima. Que se inserta por otra parte en la línea que los gobiernos Kirchner han venido propulsando desde el 2003. Pero, para el esquema económico que el gobierno viene poniendo en práctica, aceptarla resulta impracticable sin poner en riesgo el estado de las finanzas públicas. La iniciativa opositora por lo tanto equivale a correr la presa por el lado que dispara, a correr al kirchnerismo por la izquierda.

 El asunto sería gracioso si no contuviese tanto cinismo y desvergüenza. El objetivo, manifiestamente, no es favorecer a los pasivos sino poner en dificultades al Ejecutivo, forzándolo a vetar la ley en el caso de que esta fuese refrendada en el Congreso, con el desprestigio que ello por fuerza le acarrearía ante amplios sectores de la opinión. Ahora bien, ¿está el gobierno obligado a plegarse al oportunismo de la oposición siguiéndole el juego? ¿No dispone de armas para desactivar la amenaza a través un fuego de contrabatería que ponga la cuestión en sus verdaderos términos? Los problemas de caja que pueden surgir de atender este tipo de demandas y muchas otras que hacen al desarrollo estratégico de la nación –como la reestructuración ferroviaria y caminera, la potenciación industrial, los programas de defensa y el pleno empleo- se resuelven en buena medida a través de una iniciativa que todos los gobiernos argentinos, del signo que fuere, se han cuidado mucho de respaldar. O que han pateado siempre hacia delante. Ese expediente no es otro que el de una reforma progresiva del sistema fiscal, por la cual tributen más los que más tienen y no,  como sucede actualmente, quienes de menos recursos disponen.

 Propulsar un expediente de este tipo desarmaría a la oposición, que se vería en figurillas no sólo para llevar adelante el proyecto con el que piensa complicar al gobierno, sino para evitar un envite que, de ser encarado seriamente por el gobierno, amenazaría transformar a fondo un modelo de país con el cual la oposición está muy cómoda. Claro que asimismo pondría al Ejecutivo ante la necesidad de profundizar de veras su programa y afrontar la resistencia –que con toda seguridad podemos vaticinar sería histérica- del conglomerado de intereses que ha prosperado al amparo de esa injusticia. El gobierno, ¿se animará o deseará de veras hacerlo?

De cualquier modo, un simple vistazo a lo que ha sucedido en las dos últimas décadas nos ayudará a tener una visión más clara del escenario en el que nos movemos y nos permitirá comprender la magnitud del truco opositor, cuya fiabilidad es cero. Entre 1991 y el 2002 no se aumentaron las jubilaciones en un céntimo. Es más, durante la gestión De la Rúa-Cavallo se las rebajó un 13 por ciento. Desde el 2003 a la fecha, en cambio, la asignación jubilatoria creció en un… 497 por ciento.

Ha habido inflación, desde luego. Pero que nos demuestren que los que patrocinaron a las AFJP, vaciaron las cajas previsionales y convirtieron a los jubilados en el último orejón del tarro van a restituir en igual medida la dignidad social a la clase pasiva.

La política ha sido siempre propicia para los travestimos espectaculares, dignos del circo.  Pero quizá ninguno haya sido tan ridículo y desaforado como el que se escenifica hoy en el escenario argentino. 

 

LAS VEREDAS, por Eduardo Aliverti
Hablando Claro 7-7-2010

 Lo siguiente es un encadenamiento de situaciones y opinión cuyo resultado, si se quiere, opera más por el default de algunos cuantos personajotes que en función de sesudos análisis informativos. El momento argentino es apto para, de vez en cuando, animarse a prescindir de ciertas rigurosidades profesionales. O mejor dicho, para acompañarlas de lo obvio.

Por ejemplo, se supone que a nadie, en la sociedad civil, le desvela mayormente lo que vaya a ocurrir con la disputa por el matrimonio entre personas del mismo sexo. Uno imagina que el debate está bueno para ocupar tiempo en pasajes de discusión de familia o café. Es elemental figurarse o protagonizar polémicas en las que habrá horrorizados porque los homosexuales puedan casarse y adoptar. Y gente más superada que advertirá la necesidad de que cada quien, además del derecho a hacer de su culo un pito, tenga franquicias legales idénticas a los hetero. De ahí, para arriba y para abajo, lo que venga. Pero después, comúnmente, terminan todos en cómo les va en la vida y eso lo pauta la marcha económica general y particular; y se dan cuenta de que el casamiento homosexual es nada más que un entremés. Uno coincide con eso, visto desde cuál es su incidencia concreta en las relaciones sociales. En la interpretación política, por el contrario, ese aperitivo aparece sustanciado por gente como el cardenal Bergoglio, quien advierte que se trata de “una guerra contra Dios”, y los homosexuales una obra del demonio. ¿Por qué el jefe de la Iglesia Católica argentina no habla de lo mismo en la oportunidad permanente de sus sacerdotes pedófilos? No se ha visto que algún dignatario eclesiástico reaccionara con semejante vehemencia frente a las andanzas del padre Grassi, ya que estamos. Sólo para obviar que la Curia, tan sacrosanta y ajena a los conflictos políticos terrenales, acaba de presentar un documento con lo más santificado de la derecha peronista, y el concurso de radicales varios. El propio Bergoglio, junto con figuras como Roberto Dromi y otros arquitectos de los gobiernos de Menem, De la Rúa y Duhalde, convocan en ese libelo a rescatar la Nación cual comunicado número uno de la Junta Militar. El debate acerca del “matrimonio gay” y su pobre alcance, sobre las turbaciones prioritarias del grueso determinante de esta sociedad, se convierten así en un reflejo de las intentonas más reaccionarias. Pretenden casi una remake de la Laica o la Libre que, en derredor del sistema educativo, dividió al país durante el gobierno de Frondizi. Les falta hablar del tirano prófugo, que en su versión remozada vienen a ser las carteras y los zapatos de la yegua montonera de Cristina, y echamos los fideos.

Un poco más cercano a las inquietudes del común, también se supone, es la polémica acerca del 82 por ciento móvil para los jubilados. Un tema capaz de poner en aprietos al kirchnerismo porque, más allá de que ahora lo levante la derecha para correrlo por izquierda, es una reivindicación histórica cuya justeza no puede negarse. La negativa gubernamental a discutirlo, bajo amenaza de que estallaría el esquema previsional, oculta en parte el señalamiento de otros números. Los proyectos de la oposición se centran en que la plata puede salir casi con tranquilidad del flujo corriente de los aportes, lo cual es un disparate por donde quiera mirárselo. Sea por el volumen de dinero que proviene del sistema (alrededor del 60 por ciento, no más, procede de aportes y contribuciones puros); por la relación entre activos y pasivos, que se redujo en forma considerable; o –precisamente– por el agregado de 2,4 millones de beneficiarios, gracias a la moratoria, hablar con semejante desparpajo de lo fácil que sería satisfacer el 82 por ciento es de una liviandad repugnante. Eso no quita que sí sea válido aceptar el convite en torno de cuál podría ser un origen de fondos genuinos, quizá no para llegar al paraíso previsional de Luxemburgo pero sí en dirección a continuar mejorando el ingreso jubilatorio. Involucra cuestiones que este Gobierno tiene como deuda; por caso, la regresividad del sistema impositivo. Tampoco puede obviarse la rebaja de las cargas patronales, dispuesta en 1993 por el inolvidable –cabe creer– Domingo Cavallo. Sobre tales aspectos no se escucha a, entre otros, la neo-trotskista Elisa Carrió, quien llama a no pagar deuda externa para mantener unos cinco millones de jubilados. Y ése sí que es un problema, porque lo inverosímil de los quién convierte al debate en irrisorio y lo priva, justamente, de la profundidad que en efecto podría poner al oficialismo en apuros.

El bloque opositor, en cambio, no pudo ponerse de acuerdo sobre la rebaja de las retenciones agropecuarias. Aquí también jugó Carrió, pero para esto en sentido inverso al de su llamado a la revolución socialista. Junto con radicales, pejotistas disidentes, macristas, se invitó al festín de bajar a un 25 por ciento la alícuota sojera y, directamente, eliminar los derechos de exportación para maíz, trigo, girasol y sorgo. Pero salieron a cruzarlos, desmintiendo el principio de arreglo, agrodiputados radicales e incluso dirigentes de la Federación Agraria, quienes ahora se acordaron de plantear una escala de retenciones propia para no perjudicar a los pequeños y medianos productores. El proyecto de lo que se conoce como Grupo A tiene una fuerte conexión simbólica con el del 82 por ciento móvil, porque elude con idéntica irresponsabilidad el agujero monumental que se produciría en las arcas públicas. Todo forma parte de la desesperación por fijar agenda que asalta al conjunto opositor desde, se diría, el alerta producido por los festejos bicentenarios. Unido a las encuestas, que tomada cual fuere muestran un repunte del kirchnerismo, el Mundial sólo impuso una pausa relativa en esa búsqueda de figuración. Ya se había registrado la foto de unidad del espacio peronista de derecha. En el Congreso avanzaron con la modificación del Consejo de la Magistratura. El martes pasado se juntaron Cobos y el hijo de Alfonsín, para dejar estipulado que la UCR irá con un solo candidato en las próximas elecciones. Y el jueves, no importa demasiado si como producto de otra de las tantas operaciones mediáticas, surgió el trascendido de la fórmula Duhalde-Reutemann. Para variar, el santafesino mandó decir que de ninguna manera está pensando en eso; pero, claro, en realidad nunca se sabe lo que piensa. Por lo tanto, hay que tomarlo como que dejó correr. Igual que Duhalde, de cuyo entorno habría surgido la versión para que él mismo la desmienta cubriendo dos flancos: evitar enojos de los otros candidateables y a la vez plantar el globo de ensayo. Mientras tanto se fue a España para reunirse con Aznar, en compañía de Roberto Lavagna: otro al que hacen sonar como candidato a algo, que también lo desmiente y que es igualmente funcional a la necesidad de mostrar algo.

Hay definiciones que son remanidas y no por eso menos precisas. Una de ellas es que, a veces, basta con ver quiénes se paran en una vereda para saber que lo mejor, o lo menos malo, es cruzar la calle. Para protegerse, aunque sea.

 

PENALES Y PARTIDOS por Manolo La Fuente
Hablando Claro, 3-7-2010

 Ricardo antes de hablar quiero decir unas palabras.

Le informo a la oyente que tanto me aprecia que ya tomé mi carbocaftiazol, a fin de eliminar lo que ella llama mi insoportable diarrea verbal, y le comunico también que la masturbación verbal de la que también me acusa, no es sólo verbal… así como el sexo oral no es sólo hablar de sexo. Bueh

Abreu loco ¿Cómo era? No la dejó picando, la metió picando tanto como para ratificar que al que quiera celeste que le cueste, como ya lo sabía el Negro Jefe en el 50 ante el repleto y atónito Maracaná.

Y de ayer a hoy; a tu juicio: ¿contra Alemania es en Nuremberg?

Te lo pregunto sin ánimo alguno de humor negro, sino más bien de chiste alemán.

Un chiste ¿chiste? como aquel en el que Fritz levantó una mano, Franz apretó un botón y en el acto, Guernica, la ciudad santa de los vascos bombardeada por la Legión Cóndor alemana en el prolegómeno de la Segunda Guerra Mundial, casi desapareció del mapa,

Si así fuera, si estuviéramos en nuestro sano juicio. Podría preguntarte:

A tu juicio, ¿el juicio que comenzó ayer por  la UP1 es contra los nazis?

Porque ese sí que es un juicio de todos, como escribió Miguel Baronetto.

De todos los que sobrevivimos.